La Jornada Guerrero - Jueves, 21 Mayo 2020
Viernes, 22 Mayo 2020 02:02

La Bola Suriana y el Corrido

La Bola Suriana es uno de los modelos del corrido mexicano que proliferaran en el Sur de México, particularmente en los Estados de Guerrero y Morelos, así como sus regiones colindantes de los estados de Oaxaca, Puebla, Estado de México y Michoacán.

Corridistas y trovadores populares crearon un modelo de poetización con formas similares, por lo que es importante estudiar su estructura métrica y ritmo musical, como lo señala Celedonio Serrano Martínez en sus libros La Bola Suriana y El Coyote, corrido de la revolución que se publicara en 1951.

El género corridista es ampliamente socorrido hasta nuestros días, teniendo su máxima expresión durante la Revolución Mexicana y del cual se ha debatido sobre su origen, señalándose al romancero español y a los doce versos mexicas como algunos de sus posibles orígenes que han evolucionado hasta nuestros días.

Los estudiosos del corrido, como el gran folklorista mexicano Vicente E. Mendoza y don Celedonio Serrano Martínez, nos llevan por diversos estudios y plantean el rescate de este género musical que tuviera su origen en los contadores de corridos populares que se encontraban particularmente en pequeñas ciudades de provincia o pequeñas rancherías del interior de la república.

El Corrido y la Bola Suriana tienen una riqueza cultural y han sido estudiados por historiadores, musicólogos, folkloristas, sociólogos y antropólogos, desde los versos octosilábicos, que es la forma más fácil de versación que se basa en la implementación de un metro poético.

Dentro del género musical de los corridos hay diversos modelos de poetización, unos son los saludos y despedimentos que no tienen una forma estrófica, métrica y rítmica, tampoco uniforme; en contra parte está la Bola Suriana, donde se consideran los versos construidos de arte mayor.

Los saludos y despedimentos fueron muy socorridos dentro de los grupos de cantadores populares, era un rasgo cultural de saludo por su presencia en encuentros de corridistas.

Los despedimentos, señala don Celedonio Serrano Martínez, son corridos compuestos por corridistas y trovadores populares que se componían para despedirse del mundo y de sus amigos cuando presentían llegada la hora de morir, dejaban un corrido de despedimento para la posteridad y al mismo tiempo para que fueran recordados por sus amigos y colegas.

El corrido mexicano se ha estudiado particularmente como un género poético de estructura uniforme, como si todos los corridos tuvieran la misma forma estrófica y métrica, característica particular del romance español que, al igual que el corrido, se ha considerado su estructura con base de cuartetas octosilábicas, rimando particularmente en una alternancia entre los versos segundo y cuarto, don Celedonio Serrano manifiesta que el romance español no es un género octosilábico, sino dieciséis sílabos, a partir de versos largos que se han dividido en hemistiquios de ocho sílabas cada uno, como se ha practicado desde el Siglo XII al Siglo XV.

El corrido mexicano es un género popular de fuerte arraigo, cuyas características son el ser multiforme, polimétrico y polirítmico.

El corrido mexicano es señalado por don Celedonio Serrano como un género épico-lírico-trágico, que asume todas las formas estróficas y comprende todos los géneros, utilizando todas las métricas poéticas y las combinaciones de rimas y que ha evolucionado en sus instrumentos desde la guitarra o bajo sexto a la actualidad agregarle efectos de la música electrónica.

La temática del corrido ha sido en su origen las hazañas heroicas, combates, asaltos, catástrofes, asesinatos, masacres, fusilamientos, historia de bandidos generosos, las pasiones amorosas y los movimientos revolucionarios o de insurrección, al igual que lo son los caballos, las jugadas de gallos y los particularmente violentos.

Por sus características, el corrido popular tiene grandes diferenciaciones del romance español, y por tanto se le ha relacionado con los doce versos mexicas. n

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Viernes, 22 Mayo 2020 02:01

Adelantándose al futuro

Nada motivador resulta la declaración del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en cuanto a que a Acapulco le falta mucho para llegar al máximo de contagios de Covid-19.

Más que a la certeza, la expresión del funcionario mueve a la zozobra, toda vez que ya se equivocó cuando aseguró que en la primera decena de mayo el país llegaría a su punto máximo de contagios.

Ya transcurrió la segunda decena y ya entrada la tercera la cifra de contagiados y muertos va en ascenso.

Luego, López-Gatell predijo que Guerrero alcanzaría su punto más elevado el 22 de mayo, en lo que volvió a resbalar.

Por su parte, el gobernador Héctor Astudillo expresó que será el 5 de junio cuando se tenga una valoración real de cómo está Guerrero.

López Gatell, por otro lado, fue más allá en su mensaje desmoralizador, al advertir que en Acapulco la epidemia del coronavirus “va en ascenso”, y que no se puede hablar todavía del reinicio de actividades en este sitio turístico, aun con importantes controles, a diferencia de Cancún, que es el ejemplo más destacado donde ya se puede proceder de manera más expedita.

¿Qué sigue? ¿Qué viene? ¡Quién sabe! Lo que sí se sabe es que para hablar del pasado e incluso del presente, está el respaldo de las estadísticas, las cifras, los reportes diarios del acontecer, pero ¿cuál es la base para hablar del futuro? ¿Cuál es el puntal que apoya al vaticinio de las autoridades?

Eso deberían explicar las autoridades, porque están enredadas en lo que parece un juego de adivinanzas que lleva al escepticismo y la desconfianza de la población.

El mandatario estatal expuso: “estamos en el tramo más complejo, de aquí al 1 de junio”. ¿Cómo saberlo? ¿Con qué información cuenta que la gente desconoce?

Antes, su secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, había aseverado que la punta se verá en junio. ¿Cómo lo supo? ¿Qué oráculo consultó?

Entretanto, el gobierno le sigue apostando al encierro, a la sana distancia, al cierre de negocios y al uso de cubrebocas como forma de evitar más contagios, en tanto las autoridades hospitalarias parecen estar dedicadas a recibir a los contagiados para luego reportar que murieron.

Nada se dice de que se estén aplicando pruebas, como desde el inicio de la expansión del mal recomendó la Organización Mundial de Salud, ni de que se esté examinando a las personas que tuvieron contacto con el contagiado. Nada.

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