La Jornada Guerrero - Jueves, 16 Julio 2020
Viernes, 17 Julio 2020 01:36

Políticas públicas

Las políticas públicas se refieren a la forma en que se definen y construyen cuestiones y problemas, y a la forma en que llegan a la agenda política y a la agenda de las políticas públicas. Estudian “cómo, por qué y para qué los gobiernos adoptan determinadas medidas y actúan o no actúan” o “qué hacen los gobiernos, por qué lo hacen y cuál es su efecto”.

Las políticas públicas debe ser en análisis acerca de lo que se entiende por “lo público” y el recuento del desarrollo de este concepto en la teoría y en la práctica. Esto reviste particular importancia ante el hecho de que la idea de “lo público” ha sufrido cambios considerables en años recientes.

Las políticas públicas presupone la existencia de una esfera o ámbito de la vida que no es privada o puramente individual, sino colectiva.

Lo público comprende aquella dimensión de la actividad humana que se cree que requiere la regulación o intervención gubernamental o social, o por lo menos la adopción de medidas comunes.

La relación entre “lo público” y “lo privado” constituye un asunto inconcluso que data del principio de la civilización. Por lo que es fundamental situar las posturas en un contexto histórico más amplio.

Según los economistas políticos, el secreto para resolver la tensión entre los “intereses” públicos y los privados se encontraba en el desarrollo de su idea de los mercados. Y gracias a las fuerzas del mercado, la maximización del interés individual promovería el “interés público”. En este sentido, el interés público tendría más probabilidades de ser satisfecho cuando el Estado facilitara los intereses de la libertad económica y del mercado, en vez de constreñirlos o regularlos. El orden sería, básicamente, el resultado espontáneo de la suma de elecciones privadas. La intervención pública sería deseable en la medida en que asegurar un marco legal y de derechos, pero sin interferir en el equilibrio natural que derivaría de los intereses personales. Los intereses privados convergerían con el interés público.

Las políticas públicas penetraron en prácticamente todos los aspectos de la “vida social”  en espacios que los economistas políticos hubieran considerado privados. Cuestiones relativas a la educación, la salud, el bienestar social, la vivienda y la planeación urbana, acabaron por quedar sujetas a regulación y/o intervención estatal. Este proceso de colectivización dentro del espacio público tuvo lugar en diversos momentos en varias naciones industrializadas, pero siempre debido a que determinados problemas dejaron de ser considerados puramente “privados”.

Hacia principios del siglo XX, la concepción liberal de lo “público” y lo “privado” sufriría un cambio muy profundo. El “nuevo liberalismo” discrepaba de la idea de que el mercado era capaz de hacer converger los intereses “públicos” y “privados”, o que, de dejarlo en libertad, fomentaría un orden espontáneo.

Según el nuevo liberalismo, la clave para resolver el conflicto entre las demandas de lo privado y lo público era contar con una forma de gobernanza más erudita. Claro que no se trataba de una idea nueva; mucho tiempo atrás, Platón ya había llegado a la conclusión de que los filósofos serían los mejores reyes.

El enfoque de las “políticas públicas” se desarrollaría precisamente en el contexto de aquel “nuevo liberalismo” formulado por Dewey y Keynes (y otros autores), que encontró su expresión práctica en el New Deal de Roosevelt y la administración y la reforma en tiempos de guerra.

Hacia fines de la década de 1970, las fronteras entre lo público y lo privado, así como las políticas públicas y la administración lucían cada vez más borrosas. Por ende, como señalaba un estudio comparativo precursor acerca de la burocracia: “Los últimos 25 años de este siglo, son testigos de la casi desaparición de la distinción entre las funciones del político y el burócrata, que ha producido lo que podría denominarse como un “híbrido puro”.

Sin duda, la “nueva derecha” había definido gran parte de la agenda en torno a este debate, las posturas de los economistas políticos del siglo XIX, afirmaron que la relación entre lo público y lo privado se definía mejor mediante el mercado y la libre elección, y no con el Estado actuando en función del “interés público”, y que las esferas pública y privada debían quedar en manos del mercado constituyendo el marco dominante para la teoría y la práctica de las políticas públicas. n

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Viernes, 17 Julio 2020 01:34

Fuerza y atropello

Es entendible la aspiración de los trabajadores municipales de que el Ayuntamiento absorba el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) correspondiente a la prima del primer periodo vacacional.

Por una parte, a nadie le gusta que le descuenten de su salario, y por otra, los ingresos nunca son suficientes para satisfacer las necesidades de la casa. Es entendible.

Mas no es justificable que los trabajadores, afiliados a las secciones 19, 24, 56, 27 y 35 del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (Suspeg), bloqueen durante seis horas una de las principales avenidas de la ciudad para obligar a la autoridad a sentarse a “negociar”, es decir, sentarla para obligarla a que diga que sí.

Líderes sindicales hacen alarde de poder para atropellar los derechos de toda persona que transita por la avenida.

Ni dirigentes ni trabajadores se fijan por un momento en que están violando la ley.

A ellos lo que les importa es que no les descuenten. Si para conseguirlo tienen que fastidiar a los porteños, pues adelante. Al fin que en un gobierno que se precia de demócrata, detener a los infractores y aplicarles la ley se interpreta como represión. En consecuencia, nunca pasa nada, así los inconformes por lo que sea pateen los derechos de la gente.

Quieren que nos repriman, dirán los transgresores. No. Nada de eso. Nada más se trata de aplicar la ley.

Se trata de que unos respeten y los otros hagan respetar.

¿Cuesta mucho entenderlo?

¿Cómo puede ser que esos cientos de burócratas colocados en diferentes áreas de poder del ayuntamiento, dedicados a hacer respetar leyes, reglamentos, salgan de su entorno a pisotear los derechos de los demás en busca de beneficios personales?

La exigencia es improcedente. Es una ley fiscal que cada contribuyente tiene que cumplir.

Pero ni líderes ni sindicalizados saldrán con las manos vacías; tan es así que ya advirtieron que si la alcaldesa no platica con ellos, radicalizarán las medidas de presión.

Fue el aviso.

El principio de la ilegalidad. n

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