La Jornada Guerrero - Lunes, 17 Agosto 2020

La Mesa de Coordinación para la Construcción por la Paz sostiene que “Guerrero se coloca como uno de los estados con mayor disminución en índices delictivos, con una reducción de homicidios dolosos del 22.52 por ciento en lo que va del 2020 comparado con el año pasado”.

Puede ser.

Es verdad que se respira un aire de cierta tranquilidad, con esporádicos sucesos de los llamados de alto impacto.

En todo eso, no obstante, hay un enigma que la Mesa de Coordinación siempre que aporta este tipo de información tiene cuidado de ocultar: ¿Qué pasa con los grupos delictivos generadores de la violencia en Guerrero? ¿Qué fin han tenido?

¿Los han desarticulado? (esa sería una explicación lógica y creíble).

¿Se fueron del estado?

¿Ha habido algún acuerdo entre autoridades y delincuentes?

¿Están ocultos, replegados, atacando de vez en cuando?

Que no vayan a afirmar que los han detenido y están sujetos a proceso o purgando ya sus respectivas condenas, porque nadie estaría dispuesto a creer.

En los días recientes se ha desatado singular algarabía oficial por la detención de un par de cabecillas, dicen, de un cártel local, así como la captura de uno que otro delincuente menor; pero hasta ahí, nada más.

Al final de cuentas, podría argüirse que lo más importante es que la inseguridad y la violencia han decrecido de manera notable.

Puede ser.

Pero no vaya a ser que en el momento menos pensado resurja la violencia y vuelva a poner de rodillas a la población.

Ojalá que no sea así.

Por lo logrado hasta ahora, bien merece el aplauso la Mesa de Coordinación, mas si la paz fuera duradera, habría que aplaudirle más fuerte aún.

Sin duda.

Dicho sea aparte, pero sobre el mismo tema de la inseguridad, Antonio Gaspar Beltrán, presidente municipal de Chilpancingo, reconoció que en las últimas dos semanas se registró un “repunte importante” en la incidencia delictiva de la ciudad.

Dijo que el asalto a transeúntes y los atracos en establecimientos comerciales se deben fundamentalmente a la crisis económica que ha generado el confinamiento derivado de la pandemia.

¿De dónde saca eso el alcalde? ¿Tiene resultados de investigaciones o estudios, al respecto? ¿Habla con base en comparativos, datos, estadísticas? ¿Es producto del trabajo de algún aparato de inteligencia con que cuente?

Si no es así, si son sólo apreciaciones personales sin fundamento alguno con el objetivo de minimizar los ilícitos, es lamentable la ligereza con que habla, olvidando que la palabra pesa, más aun tratándose de una autoridad.

Así ni se gana popularidad, ni se obtiene credibilidad.

No debería olvidar la investidura. n

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