La Jornada Guerrero - Domingo, 03 Enero 2021
Lunes, 04 Enero 2021 03:45

Código militar

La justicia castrense es uno de los ámbitos poco conocidos del derecho nacional; como es natural, su aplicación y estudio se limita al personal militar. Sin embargo, su conocimiento es de interés para todo jurista. En los últimos tiempos, este fuero ha tenido múltiples reformas, entre otras para ajustar su contenido a las exigencias en materia de derechos humanos que obligan a todas las autoridades del Estado.

El Código de Justicia Militar es el ordenamiento base de esta jurisdicción, publicado en el año de 1933, su última reforma data de junio de 2018. Este ordenamiento se acompaña del Código Militar de Procedimientos Penales, publicado en mayo de 2016.

Entre los delitos que contempla este código militar en su libro segundo, el título sexto se ocupa de las conductas contra la seguridad exterior de la Nación. Entre esos se incluyen la traición a la patria, el espionaje, y los delitos contra el derecho de gentes. Estos últimos resultan de especial gravedad, pues reciben una pena de treinta a sesenta años de prisión, pudiendo consistir en conductas como la ejecución de actos de hostilidad contra fuerzas, barcos, aeronaves, personas o bienes de una nación extranjera, cuando por esa actitud sobreviniese una declaración de guerra o se produjesen violencias o represalias. Igualmente, son delitos la violación de una tregua, armisticio, capitulación u otro convenio celebrado con el enemigo, si por dicha conducta se reanudaran las hostilidades.

Resulta castigado con pena de 12 años de prisión la realización de conductas contra la población civil, como pueden ser el incendio de edificios, de sementeras, saqueo de pueblos o caseríos, ataque a hospitales, ambulancias o asilos de beneficencia dados a conocer por los signos establecidos, o cuyo carácter pueda distinguirse a lo lejos de cualquier modo, o destrucción de bibliotecas, museos, archivos, acueductos u obras notables de arte; así como vías de comunicación. También son delitos contra la seguridad exterior la violación de neutralidad o de inmunidad diplomática. En el caso del título séptimo del código militar, se ocupa de los delitos contra la seguridad interior de la nación, entre los cuales se incluyen la rebelión y la sedición.

La siguiente familia de delitos son aquellos contra la existencia y seguridad del ejército, entre los cuales se mencionan la falsificación, fraude, malversación y retención de haberes; el extravío, enajenación, robo y destrucción de lo perteneciente al ejército, así como la deserción e insumisión, y la traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas. Otros ilícitos de este grupo son los insultos, amenazas o violencias contra centinelas, guardias, tropa formada, salvaguardias, bandera y ejército, así como los ultrajes y violencias contra la policía, y la falsa alarma.

El siguiente título se ocupa de los delitos contra la jerarquía y la autoridad militar. El primero de estos es la insubordinación, que se presenta cuando un militar, por medio de palabras, ademanes, señas, gestos o de cualquier otra manera, falta al respeto o sujeción debidos a un superior que porte sus insignias o a quien conozca o deba conocer. La insubordinación puede cometerse dentro del servicio o fuera de él.

También son delitos el abuso de autoridad, así como la desobediencia y la asonada; esta última se presenta cuando en grupo de cinco, por lo menos, militares se rehúsen a obedecer las órdenes de un superior, las resistan o recurran a vías de hecho para impedirlas. n

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Lunes, 04 Enero 2021 03:44

Dificultades por venir

Varias de las notas publicadas en esta edición hacen referencia a las dificultades económicas por venir en este año que comienza. Una buena cantidad de ellas se derivarán de los efectos de la paralización de las actividades económicas obligadas por la pandemia de Covid-19, y otra parte será consecuencia de la visión que tiene el gobierno federal respecto de la economía del país.

En el importantísimo rubro turístico, quizá el más importante del estado, las autoridades reportan una caída de 72 por ciento en la derrama económica en lo que ha transcurrido de la temporada turística de fin de año, en comparación con la del fin del año anterior. En otras palabras, los ingresos de los sectores relacionados con el negocio de las vacaciones son de sólo 28 por ciento de los del ciclo anterior.

Otros sectores económicos están en situación similar, lo cual hace prever que su contribución a las finanzas públicas este año se verá menguada de manera significativa. Eso, sumado a los recortes al presupuesto federal, condena a la desaparición de programas gubernamentales locales y deja apenas recursos para los considerados esenciales. Así, por ejemplo, la Secretaría de Cultura tendrá que desaparecer el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco, la Semana Altamiranista, la Agenda 21 de Cultura, Pazaporte a la Paz y el Orden, programas de actividades cívicas, la Semana Académico–Cultural Generales Juan Álvarez Hurtado, Nicolás Bravo Rueda y Vicente Guerrero Saldaña y los Sistemas de Orquestas y Coros Juveniles del estado, que todavía en 2019 fueron presupuestados.

El pronóstico de que la economía nacional crecerá 3.5 en este año –cifra, por cierto, superior a los niveles de crecimiento alcanzados desde hace decenios por nuestro país–, puede inducir a conclusiones equivocadas, pues la base de la que partirá ese crecimiento no es el acumulado al final del sexenio anterior –que cada año creció entre 2 y 2.5 por ciento–, sino el nivel en que quedó la economía al finalizar el primer año del nuevo gobierno, y que estuvo por debajo de cero.

Así que el 2021 no será precisamente la contraparte del 2020, sino apenas el comienzo de la reconstrucción, que puede tardar varios años, si es que el plan de vacunación contra el Covid-19 no sufre contratiempos graves. n

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