La Jornada Guerrero - Lunes, 04 Enero 2021

No se está vendiendo como en años anteriores, lamentan agricultores de Azinyahualco

“Es bajo el precio actual de 50 a 120 pesos, comparado con el año pasado de 500 y 600 pesos la caja”

El tomate de cáscara y aguacate prácticamente se pudren en sus parcelas, ante la escasez de ventas, lamentan


Chilpancingo, 4 de enero. Productores agrícolas de la comunidad de Azinyahualco, a punto de perder más de 10 toneladas de su producción de jitomate, el cual no se está vendiendo como en años anteriores, teniendo un precio actual de 50 a 120 pesos, comparado con el año pasado que vendieron cada caja entre 500 y 600 pesos.

Señalaron que esto se debe a la contingencia que existe por el Covid-19, ya que sus intermediarios (también conocidos como coyotes) les han dicho que no hay un mercado de compra fijo como en años pasados.

Sumado al problema del coronavirus y el coyotaje, las heladas de la temporada invernal, las que provocan que toneladas completas de jitomate, además de las cosechas de tomate de cáscara y aguacate prácticamente se les pudran en sus parcelas, ante la escasez de ventas.

Un grupo de campesinos, este lunes, bajó a la localidad del Ocotito, la cual se encuentra a poco más de una hora de distancia, dijo que este es el único método que tienen para poder vender un poco de su cosecha y recuperar parte de su inversión, la cual va desde los 20 hasta los 100 mil pesos.

Dijeron que no se atreven a ir hasta Chilpancingo o Acapulco por el temor a ser asaltados, como ha ocurrido en años pasados.

“Hubo un compañero que llegó hasta Acapulco, lo dejaron vender, pero una vez que terminó, cuando se alistaba para regresar lo interceptaron y le quitaron todo su dinero”, explica el señor Fernando Torres Morales.

El señor Torres Morales forma parte de una de las 50 familias que en Azinyahualco se dedican al trabajo en el campo, refiere que la crisis para ellos comenzó desde marzo del 2020, cuando se decretó el primer confinamiento generado por la pandemia del Covid-19.

“Antes los intermediarios iban hasta el pueblo y compraban en las parcelas, pero ahora ya no suben y el producto se nos está quedando casi todo”, anotó.

Explicó que por familia tienen parcelas de una, dos y hasta tres hectáreas, cada hectárea tiene la capacidad de generar una producción de 15 a 20 toneladas, de tal suerte que la cantidad del producto que se pierde es muy grande.

A cada hectárea cultivada se le canaliza una inversión de por lo menos 30 mil pesos por cosecha, cantidad que no están en la posibilidad de recuperar, por el nivel de pérdida que enfrentan, además de que hay productores que llegan a invertir hasta 100 mil pesos en sus sembradíos.

A la orilla de la carretera federal México-Acapulco, los productores venden la caja de jitomate inicialmente en 150 pesos, pero cuando el día está por terminar, el producto que ya se encuentra muy maduro suele pagarse hasta en 70 pesos.

“Ni siquiera recuperamos lo invertido”, sostiene.

Desde que comenzaron a bajar de la Sierra hacia el valle, los lugareños cuentan un promedio de 300 a 500 cajas rematadas, pero no todas logran colocarse en la venta y muchas se echan a perder.

En estos momentos, en las parcelas de la localidad hay un promedio de 10 toneladas a punto de perderse completamente.

Como no hay en estos momentos un esfuerzo colectivo que garantice la solución al problema, la desesperación ha hecho que los productores busquen la salida de manera individual: “Cada quien vende como puede”, señala don Fernando.

El señor Torres indica que el momento de crisis no daña solamente al jitomate, también al elote, al tomate de cáscara y al aguacate.

A manera de ejemplo, explicó que el aguacate solía mantenerse en el mercado con un precio de hasta 80 pesos el kilo, hoy aceptan hasta 30 por dicha unidad de peso.

La crisis va en aumento para ellos, pues señaló que con la temporada invernal se registraron ya varias heladas, las que han provocado la pérdida de por lo menos tres hectáreas de jitomate y tomate de cáscara.

Fernando Torres recuerda que en el pueblo vivieron una situación similar hace aproximadamente 50 años, a mediados de la década de los setentas, ya que existen familias con más de 40 años trabajando las tierras de esta localidad, cuando el precio del jitomate se les cayó de los 200 a los 17 pesos por caja.

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“Quieren mandar a supervisores para que les demos propina”


Personas de la tercera edad denunciaron que la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), no aplicó los descuentos que recibe este sector en los pagos anuales y que no tienen dinero para solventar el cobro, porque en lo que va de la pandemia, el DIF Acapulco sólo les dio una despensa.

Tres mujeres y cuatro hombres de entre 69 y 87 años de edad que viven en las colonias Hogar Moderno y Marañona, señalaron que cada año hacen un depósito anual a la Capama con un descuento de 50 por ciento ajustado todo a 12 meses por transcurrir, con el fin de movilizarse sólo una vez.

Delfina Lorenzo Saldoval, de 77 años, dijo que ella y sus vecinos llegaron a la ventanilla para que se les aplicará la tarifa especial basada en la Ley de Derechos de la Personas Adultas Mayores, pero que les negaron la garantía, porque comentaron que “hay gente nueva, no están organizados y quieren mandarnos a sus supervisores para que les demos propina y así, sí hagan el descuento”.

La usuaria señaló que el servicio de la paramunicipal es deficiente, el agua llega sucia a sus viviendas y el trato del personal de la Comisión y del ayuntamiento es cruel hacia los más vulnerables, ya que les obligan a caminar más, a arriesgar su salud en el transporte público por los contagios de coronavirus, “cuando no tenemos dinero y vamos ahorrando para comer y no salir de la casa”.

El señor Virgilio Palacios Simón mencionó que él se alimentaba en el comedor del DIF municipal, pero que en medio de la pandemia lo cerraron para abrir otros en diferentes zonas del puerto y que lo hicieron acudir a traer su porción hasta el Malecón.

Lamentó que esta administración les haya llevado al grupo de beneficiarios del comedor “una sola despensa en cinco meses, nos entregaron a domicilio y creen que así hacen su trabajo, viven en otro mundo si piensan que ya nos ganaron con eso”.

El grupo pidió que se haga válido el descuento en sus recibos y que no les obliguen a recibir en sus casas a empleados, que no saben si los pueden contagiar de Covid-19 porque entonces, “no vamos a tener ni para el agua, ni para comida y menos para medicinas”.

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Más tarde bloquearon la avenida Cuauhtémoc frente al palacio municipal porteño

Reclaman al Instituto recibir las hemodiálisis en la clínica Fresenius, en lugar del nosocomio designado


Unos 60 enfermos renales se manifestaron por cuarta ocasión en cinco días, para exigir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), un servicio de hemodiálisis digno y de calidad.

Los pacientes se concentraron desde las 9 de la mañana frente a la delegación del IMSS Guerrero, en la avenida Cuauhtémoc, donde al grito de “¡corrupción, corrupción!, ¡por dinero se vendieron!”, exigieron a autoridades del IMSS que sea en la clínica especializada Fresenius donde se lleven a cabo las hemodiálisis, y no en el hospital Santa Lucía. Incluso solicitaron que sea el propio Seguro el que otorgue el servicio.

Los afectados acusaron que el hospital Santa Lucía carece de personal capacitado y los insumos adecuados para el tratamiento de pacientes renales.

Los manifestantes acusaron de procedimientos mal realizados a los pacientes, por lo que exigieron ver cédulas de evaluación realizadas al hospital para otorgarles la licitación para aplicar el servicio de hemodiálisis.

También pidieron a directivos del IMSS revisar personalmente las instalaciones del hospital.

“¡Ni saben cómo está!, hay pacientes esperando ser atendidos, hay niños que están sufriendo, que la delegada pregunte paciente por paciente, el sábado se terminaron los insumos. ¡Ya tienen fotos y videos de las quejas y no entienden!”.

Después de permanecer frente a la delegación hasta las 14 horas, debido a lo cual la circulación vehicular fue interrumpida en diversas ocasiones, los pacientes renales se trasladaron al palacio municipal, también en la avenida Cuauhtémoc, donde volvieron a bloquear durante varias horas.

La presidenta de la Asociación de Enfermos Renales del estado de Guerrero, Miriam Fajardo de los Santos, expresó que “el hospital Santa Lucía no tiene la capacidad para atender a tantos pacientes, ni las condiciones sanitarias para atendernos”.

Agregó que “la delegada del IMSS no nos ha dado una respuesta favorable, el único argumento que tienen es que Protección Civil municipal emitió un dictamen que señala que la clínica Fresenius no puede ofrecer el servicio (por encontrarse cerca de una gasera), pero ya fuimos nosotros a preguntar al municipio y nos dijeron que no existe ningún inconveniente”.

Fajardo de los Santos advirtió que la Secretaría de la Defensa Nacional trabaja con la clínica Fresenius, pero para el IMSS está sancionada.

Puntualizó que muchos pacientes han tenido que pagar para realizarse su hemodiálisis en la clínica Fresenius, pues no desean asistir al hospital Santa Lucía. El costo por sesión de hemodiálisis es de mil 750 pesos.

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Al culminar este año, se habrán entregado 700, indica el alcalde


Chilpancingo, 4 de enero. El presidente municipal Antonio Gaspar Beltrán, informó que para este 2021 se tienen programadas 200 obras municipales y 50 en concurrencia con el gobierno del estado, por lo que al culminar el tercer año de su gobierno habrá entregado 700 obras para Chilpancingo y sus comunidades.

Esta tarde, Gaspar Beltrán arrancó la obra de rehabilitación de drenaje y la pavimentación en la comunidad de Dos Caminos e inauguró la línea de conducción de agua potable de Mohoneras. El alcalde adelantó que próximamente se inaugurará la obra de la barranca El Huizachal, ubicada en la avenida Lázaro Cárdenas, con una inversión de 39 millones de pesos, que se está ejecutando de manera tripartita, a través de un convenio con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Guerrero (Capaseg) y el municipio.

Destacó que para este año el presupuesto para obra pública es el mismo de 2020, por lo que se continuará dando prioridad a las colonias que menos atención tuvieron en gobiernos pasados.

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