El coordinador de Protección Civil municipal, Sabás de la Rosa Camacho, destacó que en Acapulco no hubo afectaciones mayores y no hubo retiro del mar, ni incremento del oleaje por el sismo de magnitud 8.2, que se registró la noche del jueves. Ayer, el alcalde Evodio Velázquez Aguirre, acompañado por funcionarios municipales y autoridades del Ejército hicieron una supervisión en las instalaciones del Colegio de Bachilleres plantel 7, donde informó que por la mañana se instaló formalmente el Consejo Municipal de Protección Civil ante cualquier posible emergencia, y que también se encontraban listos los albergues temporales y los comités vecinales. El alcalde afirmó que en el municipio hubo saldo blanco, que no había reporte de afectaciones en unidades habitacionales, pero que se efectuaría una supervisión. El coordinador de Protección Civil del municipio, Sabás de la Rosa Camacho informó que no hubo incremento del nivel del mar ni hubo retiro, y que tampoco hubo daños en la infraestructura turística. “Este fin de semana puede venir el turismo a Acapulco, no hay reporte de afectaciones y el oleaje está en condiciones muy normales, un oleaje muy suave”. Añadió que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Telmex y el aeropuerto estaban dando servicio de manera normal. El funcionario municipal pidió a la población no propagar información falsa por la alerta de tsunami emitida la madrugada de ayer, ya que la emergencia ya había pasado. “La alerta fue un protocolo mundial que lanza el sistema de alertamiento de tsunami; ya pasó, no se está retirando el mar, no suban información falsa... Acapulco está bien, la infraestructura hotelera está bien, en la zona hotelera no pasó nada con el sismo; las playas están bien, el oleaje normal”. De la Rosa Camacho subrayó que continuarían los recorridos por las colonias, así como por las zonas de playas para verificar el comportamiento del mar. Pidió a la población acapulqueña hacer caso de los avisos oficiales y no entrar en pánico. Asistieron a la supervisión, el director de Protección Civil, Carlos Amezcua Avalos; el director general del Cobach, Juan Carlos Martínez Otero; el delegado de la región Acapulco de los Colegios Bachilleres, José Luis Odriozola y el director del Cobach plantel 7, Enrique Sotelo Buila.

 

El presidente municipal de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, se ha referido recientemente a un tema un tanto espinoso: la necesidad de que la Federación entre en apoyo del municipio en términos financieros.

“Tenemos hoy que pedirle a la Federación que mire a Acapulco solidariamente, porque no veo el porqué ahora en esta administración no se le dio seguimiento a una ruta de rescate de Acapulco como se había planteado hace algunos años; yo creo que hoy tenemos que sumarnos con gran determinación para pedir a la Federación que podamos delinear la ruta de cómo podemos tener apoyos”, declaró el edil el 17 de agosto pasado.

El tema no es menor: las finanzas municipales enfrentan serias limitaciones que se han traducido principalmente en retrasos en el pago de adeudos con acreedores, y que sin duda están impactando en la aplicación de programas municipales en general.

El municipio, como se sabe, es la instancia más delgada en la relación entre niveles de gobierno, aunque es precisamente en los municipios donde se genera toda la recaudación. El esquema tributario del país hace que la mayor parte de los ingresos se concentren en la Federación y luego se desplacen a los gobiernos estatales, y después a los municipios, a los que ya les llegan unos pocos centavos por cada peso que se recauda.

El caso de Acapulco es igualmente dramático, sin duda, que el de muchos otros municipios en el estado y en el país, donde las deudas históricas forman una cadena de difícil manejo. Algo similar a lo que ocurre con el gobierno del estado, que arrastra deudas de los gobiernos anteriores, incluidos errores y malos manejos de recursos que son permanentemente investigados y que no pueden concluir con el castigo a los responsables.

Como quiera que sea, el caso concreto es que el ayuntamiento también vive su propia crisis. No es nueva, ni ha sido exclusiva de esta administración; sin embargo, valga decirlo, e inclusive también arrastra, como otros gobiernos, el pesado lastre de los pagos pendientes heredados por administraciones anteriores.

Hubo una variación positiva de 8 unidades en relación a 2016


El último sábado de la temporada vacacional de verano, Acapulco amaneció al 61.5 por ciento de ocupación hotelera, según las estadísticas de la Secretaría de Turismo municipal.

En comparación con la misma fecha del año pasado, hubo una variación positiva de 8 unidades, pues el sábado 20 de agosto de 2016, el puerto registró un 53.5 por ciento de ocupación.

Mientras que comparado con el día interior, hubo un aumento de 9.4 puntos porcentuales.

Ayer la zona Dorada fue la que reportó mayor afluencia de visitantes con el 71.8 por ciento de sus cuartos de hotel rentados, 10 unidades más que 2016 que amaneció al 61.8 por ciento.

El Acapulco Diamante alcanzó 48.9 puntos  porcentuales, 5.1 más que el año pasado que ama-neció al 43.8 por ciento.

La zona Tradicional o Náutica registró un 41.6 por ciento de ocupación hotelera, un aumento de 8.7 unidades respecto al año anterior, cuando reportó 32.9 por ciento.

En promedio, los tres principales destinos turísticos de Guerrero registraron una ocupación hote-lera del 63 por ciento, 8.1 unidades más que el día anterior.

La beligerante campaña electoral en Estados Unidos de Donald Trump, se basó particularmente en una actividad agresiva y amenazante contra los migrantes, lo que fortaleció su candidatura respaldada por la ultraderecha y los sectores más conservadores. Su idea es detener la inmigración a toda costa, sellar las fronteras con México, la construcción del muro y la acción de agentes migratorios, Ejército, policía e incluso reservistas.

El sentimiento antiinmigrante ganó las elecciones en Estados Unidos, sentimiento que prevalece y que tomó particular importancia después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. 

El puerto de Acapulco es la ciudad con mayor número de migrantes a los Estados Unidos, superando a las regiones de La Montaña y Tierra Caliente del estado, así lo dijo en marzo pasado el titular de la Secretaría de los Migrantes y Asuntos Internacionales, Fabián Morales Marchán, los motivos de la migración es la falta de oportunidades, lo que origina que gran número de personas hayan decidido migrar a Estados Unidos de Norteamérica, hablándose de más de millón y medio de guerrerenses, que se encuentran en el vecino país del norte, amenazados con ser expulsados. 

La situación de varios cientos de miles de migrantes es muy difícil, ya que se les está racionado el trabajo y la actividad económica, son ellos los migrantes quienes por muchas décadas se han esforzado por elevar la calidad de vida de sus familias, por lo cual es necesario diseñar las políticas públicas para ser recibidos de regreso, si son deportados o víctimas de una repatriación forzada. 

Un éxodo masivo de migrantes deportados vendría a cambiar la situación de muchas familias, pues caerían drásticamente las remesas, por ejemplo, Acapulco, que se encuentra a la cabeza de los municipios guerrerenses que reciben mayor número de remesas, aunque en 2006, captó 9 millones de dólares menos que en 2015, la mayor parte de los cuales “6 millones en el trimestre octubre-diciembre, en el que el año anterior habían alcanzado un máximo histórico de 50 millones 138 mil dólares y en el año 2016 fueron de 44 millones”. 

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