El partido Movimiento Ciudadano (MC) es una joya de muestra de nuestro sistema de partidos podrido y de la ausencia total de ideales y principios; su dirigencia se ha enriquecido con esta franquicia, y es un partido comodín, que va para donde va el viento; sus líderes tienen un olfato inigualable para eso: lo mismo pactan alianzas (formales y de facto) con el PRI (Guerrero), con el PRD, con Andrés Manuel López Obrador (en su momento), y otros más, según convenga; con Morena en algunos estados, e incluso con el “independiente” Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco.

Hoy vemos lo que hubiese sonado imposible: anuncian una alianza (con los eufemismos que sean) con el PAN; sí, el mismo partido que les robó las elecciones en 2006 y les jugó muy sucio en 2012, su principal antagonista.

La mala noticia en todo esto es que este instituto político no perderá su registro; continuará exprimiendo fondos públicos porque en Jalisco tienen la presencia suficiente para llegar a la cifra mágica de 3 por ciento del padrón nacional requerida para tales efectos.

La creación del Frente Ciudadano por México, que engloba a los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), seguramente le dio mucho gusto al PRI y al gobierno federal, que ya en adelante concentrarán su atención en sacar adelante su candidatura y a retener la Presidencia, relegando grandes problemas nacionales como los de la inseguridad y la violencia.

Realmente, la formación de este bloque es prueba de que le tienen temor a López Obrador.

Es un hecho que el quinto informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto constituyó la voz de salida para que los priístas y el PRI armen su juego para nombrar candidato, en cuya designación tendrá que ver seguramente la manera de cómo se acomoden los demás partidos políticos.

En este tenor, el gobierno y el tricolor estarán más dedicados a estas tareas que a resolver los temas pendientes.

Además, a estas alturas de la administración federal, el régimen priísta debería estar dedicado ya, no a hacer anuncios de nuevas estrategias para superar problemas que no ha podido solucionar, sino a informar que ya se han resuelto.

Ejemplar ejercicio democrático, a todas luces, el de Morena para elegir a su candidato a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Todos parecen haber reconocido los resultados, máxime al aceptar de antemano las reglas para llevar a cabo el mismo. Anoche los tres contendientes que no resultaron favorecidos con la opinión mayoritaria de los encuestados hicieron declaraciones a los medios en ese mismo sentido.

Todo hasta ahí muy bien, mas el día de hoy, un mensaje vía twitter al delegado en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, por parte del mandamás del partido Movimiento Ciudadano (MC), Dante Delgado, ha llenado de especulaciones y nerviosismo a muchos, maestro del timing político (lo mismo hace alianzas formales o de facto con el PRI, PAN, PRD, independientes, o al mejor postor) en su tuit sugiere muchas cosas, lo principal, tienta a Monreal a postularse fuera de Morena a la jefatura de gobierno de la CDMX, y sería vía el tan cantado “frente amplio”, la alianza del PRD, PAN y MC, en el cual MC lleva ya acuerdos muy adelantados, al ser el partido naranja excluido de fea manera de la posibilidad, dado su carácter puramente mercenario, de formar parte del proyecto de regeneración nacional liderado por Andrés Manuel López Obrador.

Estamos ciertos de la responsabilidad y el sentido de patriotismo del señor Ricardo Monreal, que al tomar una decisión de ese tamaño haría tambalear el triunfo de Morena en la Ciudad capital, y no solo eso, derivado de lo anterior, hasta la mismísima presidencia de la República, y, de paso, la viabilidad de México como país.

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