El más reciente desastre de los muchos que han acaecido en Guerrero, causado por el efímero huracán Max, confirma una vez más que los más perjudicados por las inclemencias de la naturaleza son, como siempre, los que menos tienen.

No en todas las latitudes es así: cuando en un vecindario los pobres son menos que los ricos, la balanza se equilibra y puede que hasta se invierta. Podría ser el caso de las zonas afectadas del estado de Florida, en Estados Unidos, por el huracán Irma.

En el caso de Guerrero, basta ver las fotografías tomadas por los reporteros de éste o de cualquier diario, o las imágenes tomadas por la televisión, para darse cuenta inmediata de que los afectados, casi en su totalidad –si no es que en su totalidad–, son personas de escasos recursos.

Los efectos de las lluvias son, pues, buen indicador de la extensión de la pobreza.

Por supuesto, la discusión generada por esta perspectiva de las cosas no debe llevar a un segundo plano los efectos del calentamiento global, propiciado por la actividad humana, pues este fenómeno golpea a ricos y pobres por igual. Lo único que hace diferencia es la magnitud del efecto que tiene en unos y en otros.

Y en el aspecto político es necesario reconocer la oportunidad con que se ha presentado esta temporada intensa de fenómenos hidrometeorológicos y de sismos, simultánea al comienzo del proceso electoral por el cual los mexicanos elegirán a sus gobernantes y representantes populares el próximo año, porque constituyen invaluable oportunidad para que los actuales gobernantes y representantes se muestren, se acerquen a la gente, sonrían, estrechen manos y hagan promesas.

Los pobres, otra vez, como mercado electoral.

El alcalde Evodio Velázquez Aguirre informó que en Acapulco se aplicó el plan DN-III-E para atender las incidencias ocasionadas por el huracán Max.

La mañana de ayer el presidente municipal realizó un recorrido por distintas zonas de la ciudad y verificó que el río de La Sabana y los cauces que atraviesan el municipio se mantenían en sus límites.

Destacó que las barras de Barra Vieja, Coyuca y Laguna Negra estaban abiertas para el desfogue del agua y que los 99 albergues que hay en el municipio estaban listos.

Recordó que el miércoles se instaló el Consejo Municipal de Protección Civil y se mantiene en sesión permanente.

En el Centro de Comunicaciones y Monitoreo del municipio C-31, destacó que hasta ese momento no había pérdidas humanas y que “las áreas de alto riesgo están atendidas, cada uno de los funcionarios de mi gobierno está repartido en cada uno de los sectores y zonas específicas para poder atender tanto los albergues como los refugios temporales, se sabe dónde están llaves, dónde están las instalaciones, cómo y dónde se debe de conseguir lo necesario para poder instalar, si en su caso se amerita”.

Añadió que “estamos coordinando esfuerzos con el Plan DN-III, el Ejército y el gobernador”.

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Más de 75 árboles caídos, afectaciones en viviendas, encharcamientos en las principales avenidas de Acapulco y cortes de energía eléctrica en diferentes colonias dejaron las lluvias generadas por el huracán Max.

De acuerdo con el reporte de la Coordinación de Protección Civil municipal, seis viviendas resultaron con afectaciones.

La zona más afectada fue la Diamante, donde se colapsó el techo de una cancha de usos múltiples, además de que se reportaron diez árboles caídos.

Se registraron encharcamientos en las avenidas Costera y Cuauhtémoc, así como en la zona de Llano Largo, en el bulevar Cayaco-Puerto Marqués y en colonias como Ciudad Renacimiento y la Emiliano Zapata.

En la avenida Escénica, personal de Bomberos y Protección Civil atendieron la caída de un árbol que dificultaba la circulación vehicular.

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Ometepec, 14 de septiembre. El huracán Max entró por San Marcos provocando severos daños por la fuerza del arroyo que inundó casas y arrastró objetos, mientras que en Copala las fuertes lluvias y vientos hicieron que se cayera un árbol encima de una casa, pero sin ocasionar daños a personas, dijo el presidente municipal, Nazario Damián Céspedes.

Ya las lluvias se estaban dando desde antes de la llegada del huracán, se reportó que de las dos y media de tarde entró por San Marcos, una hora después en la cabecera las aguas estaban arrastrando cosas que se encontraron en su camino, en los arroyos que se formaron en las calles se veían objetos como utensilios de cocina y diversos objetos, como llantas, mangueras, entre otros; pues como es común en estos casos, la gente hizo poco caso de la fuerza de las lluvias de este fenómeno, no previnieron a tiempo y sufrieron estos daños.

Por los grandes arroyos que se formaron en las calles, fue imposible para los automovilistas seguir su camino en ambas direcciones (para Acapulco o hacia Ometepec); mientras seguía lloviendo en toda la región, en las redes sociales, los ciudadanos informaban también cada detalle de los daños que ocasionaba el huracán Max en donde viven o transitan.

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El gobernador Héctor Astudillo Flores afirmó al filo del mediodía que la alerta roja que se emitió por el huracán Max fue solamente una medida preventiva por la cercanía de los vientos con la costa, pero de ninguna manera porque se tratara de un meteoro peligroso. “Hasta este momento lo que hay es una alerta de trabajo, de atención, pero no hay una emergencia todavía”, dijo.

Tras reunirse con el comité de Protección Civil en la base naval de Icacos, el gobernador señaló que hasta ese momento no se tenía ningún reporte de daños más que encharcamientos, caída de árboles, derrumbes menores en la Escénica y la suspensión del servicio eléctrico en algunas partes de la ciudad, pero sin ningún fallecimiento, lo que indica un saldo blanco, y descartó que en la colonia Zapata haya habido una inundación, ya que el río de La Sabana ni siquiera subió su nivel. En tanto, en la ciudad hubo locales cerrados, poco tránsito vehicular ante el aviso de que a las 13 horas de ayer el huracán Max tocaría tierra en Acapulco, tras haber desviado su ruta que lo llevaba a Zihuatanejo.

Las escuelas suspendieron clases pero hubo mucha confusión, porque en la noche se había dicho que sí habría labores, y desde las 2 de la madrugada el director de Protección Civil del ayuntamiento, alertaba en Facebook sobre el cambio de ruta de la, en ese momento, tormenta tropical y de la pertinencia de que se suspendieran las clases, pero ninguna autoridad estatal hacía eco a su llamado, hasta que a las 6:45 mediante un tuit el propio gobernador tuvo que salir a anunciar la suspensión.

Astudillo se reunió con el subdirector nacional de Atención de Emergencias de la Coordinación Nacional de Protección Civil, Julio Escamilla Quijada; el secretario general del ayuntamiento, Daniel Meza Loeza; la presidenta del DIF Guerrero, Mercedes Calvo; el comandante de la Novena Región Militar, Germán Javier Jiménez Mendoza, entre otros, para evaluar la situación del meteoro, que precisamente tocaría puerto al cumplirse el cuarto aniversario de que en Guerrero entraron los meteoros Ingrid y Manuel.

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