Cualesquiera que hayan sido las causas, el atentado que sufrió ayer el jefe de Servicios de Afiliación y Cobranzas de la delegación en Guerrero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Martín Fernando Ruiz Brito, no hace más que confirmar, como cada día no deja de suceder, que nadie está seguro y que ya no nada más en Guanajuato la vida no vale nada, como dice la canción, sino también en Guerrero.

Hablar ahora del supuesto origen de la agresión no sería más que especular; el hecho real es que, cuando llegaba a su centro de trabajo, en el acceso al Centro de Seguridad Social (CSS) del IMSS, donde se encuentran las oficinas delegacionales, sobre la avenida Cuauhtémoc, el funcionario fue baleado.

El suceso no fue en la noche, sino entre las 9:30 y las 10 de la mañana; desde hace tiempo, dejó de ser novedad el que las agresiones de esta naturaleza no ocurran a deshoras de la noche, cuando no hay testigos, o en lugares solitarios.

A cualquier hora, en cualquier momento, en cualquier lugar, la vida pende de un hilo, en tanto la autoridad no suelta la medalla que se ha colgado asegurando que, “debido a las estrategias y a la labor de la Policía Municipal”, los homicidios dolosos se han reducido, como si no fuera público que 25 por ciento de los uniformados carecen de certificación y que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Gerardo Rosas Azamar, tampoco puede acreditarla, además de que desde hace dos meses que asumió el cargo no ha presentado su plan de trabajo para proteger del delito a la población.

No menos desalentador resulta que, a decir de la síndica Leticia Castro Ortiz, a falta de agentes para vigilar las calles, se está echando mano de gente que está en el área administrativa y que no tiene adiestramiento para llevar a cabo acciones policiales.

Refuerza: “el problema aquí es que si están usando personal administrativo, lo único que estamos haciendo ante su poca capacidad y falta de capacitación, los estamos exponiendo a que les vaya a suceder algo y estamos atentando contra su propia vida, y eso no lo podemos nosotros permitir”.

Pero no sólo lo permiten, sino lo autorizan a sabiendas de que, a parte de no estar capacitados para hacer frente a la delincuencia, podrían herir o matar a cualuquier ciudadano al no tener pericia en el manejo de las armas.

¿Dónde están, pues, las estrategias de las que tanto alarde hacen? n

Para alivio de muchos –pero, de seguro, también para desconsuelo de otros tantos–, ayer pareció empezar a ceder el incendio que generó a lo largo y ancho del estado la incapacidad de los funcionarios federales a cargo de distribuir fertilizante a los campesinos.

Por lo que respecta a este diario, no recibió reportes de tomas, bloqueos o autorreparto del insumo, si bien los hubo de manifestaciones de inconformidad por causas relacionadas con el tema. En Atoyac, la Coordinadora Regional de Comisarios Ejidales protagonizó un conato de toma de la bodega correspondiente, que finalizó al constatar sus integrantes que el producto embodegado sería insuficiente incluso para los participantes de la protesta, pues se lo pensaron mejor y desistieron en espera de mejores condiciones. Algo similiar sucedió en la bodega de Puente Campuzano, en Taxco.

En Acamixtla, también en Taxco, sólo externaron su molestia porque, dijeron, servidores de la Nación los citaron en esa comunidad para entregarles el abono, pero no se presentaron.

Hubo en otros rumbos del estado muestras de inconformidad, pero fueron aun menores que las descritas.

Es seguro que respiraron aliviados quienes no pudieron con la tarea que les encargó el gobierno federal, porque con la intervención del gobernador y de los alcaldes, el incendio derivado de sus dudosos resultados deja de estar en el foco de la atención, y eso les permite pasar inadvertidos cuando más lo estaban necesitando.

Pero sería ingenuo pensar que no habrá quienes se sientan insatisfechos por este mismo hecho. Es seguro que hay quienes apuestan todo por que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se deteriore de manera acelerada para que pierda apoyo social y votos en las elecciones por venir.

Unos y otros son ingredientes de cualquier sistema democrático. n

Fragoroso lunes fue el de ayer a raíz del incumplimiento de la entrega del fertilizante.

El hartazgo de la espera inútil provocó que productores bloquearan vialidades federales, tomaran bodegas y hasta secuestraran a encargados del reparto.

Improcedente sería el pretexto de la resistencia al cambio, dado que los campesinos se están ajustando a las reglas impuestas por los responsables del programa; entregaron los documentos requeridos, no los que ellos quisieron, pero el insumo no llegó en el plazo establecido por el propio gobierno federal.

En este contexto, unos 200 campesinos de las comunidades Llano Grande, Las Cruces y Guayabo, del municipio de San Marcos, en la región de Costa Chica, bloquearon durante varias horas la carretera federal Acapulco-Pinotepa, en San Marcos, desde las 8 de la mañana, para exigir la entrega del fertilizante.

En representación de los afectados, Jaime Adame explicó que “se hizo la entrega de documentos así como lo mandataron; a la mayoría no se le entregaron vales”.

Al mismo tiempo, en Tlapa, productores del municipio de Cualac bloquearon la carretera federal Tlapa-Chilpancingo, en inmediaciones de la comunidad de Tres Caminos, para exigir la entrega del insumo químico.

En Tlacoachistlahuaca, por otra parte, campesinos de la comunidad amuzga Las Minas arribaron a la bodega a pedir el fertilizante; cuando les dijeron que no había, se llevaron por la fuerza a Alfredo Salinas Ortiz, responsable de Segalmex de este municipio, así como al supervisor del programa del Fertilizante Gabriel López Ramos.

Labriegos de 11 comunidades de La Montaña de Taxco, desbordados por la impaciencia, llegaron a la bodega de San Pedro Chichila. Cuando les dijeron que les entregarían hasta hoy martes el abono, la abrieron y comenzaron a repartirlo.

En la ciudad platera misma, integrantes de la Unión Campesina Emiliano Zapata (UCEZ) bloquearon el cruce de las carreteras de cuota Taxco-Zacapalco y Toluca-Acapulco para exigir el fertilizante.

La desesperación, la angustia y el enojo ha hecho presa de los productores que, justifican, hace un mes comenzó la temporada de lluvias oficialmente, los cultivos ya han desprendido y el abono requerido para impulsar su crecimiento y producción sencillamente no llega. n

Es una verdad que no necesita demostración el hecho de que no se cumplió el compromiso presidencial de terminar de entregar el fertilizante a los campesinos guerrerenses el 15 de julio, y ello –axiomático también– tendrá consecuencias.

El gobernador Héctor Astudillo Flores y el delegado Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros anunciaron que se extenderá el plazo para entregar el insumo a los productores que quedaron pendientes de recibirlo.

Tarde se incorporó al programa del reparto al jefe del Ejecutivo estatal y a los alcaldes; el gobierno federal no tuvo otra opción más que tomarlos en cuenta al observar cómo la bola de nieve se desplazaba cuesta abajo y amenazaba con aplastar a los responsables.

No obstante la inclusión, productores desesperados y molestos dieron en apoderarse de bodegas, lo mismo que de unidades de transporte del fertilizante, para repartirse entre ellos su contenido.

Si el anterior censo estaba mal, como aducen los responsables, el nuevo no estuvo mejor; por tanto, no tuvieron más recurso que decidir que darán abono aun a productores no considerados en el censo, con lo cual buscaron reducir el malestar.

Mal habría estado que Astudillo Flores se quedara quieto y callado, observando cómo crecía el conflicto en la medida en que se acercaba la temporada de lluvias y cuando ya había comenzado.

Se trataba de un problema que afectaba al estado que gobierna y, en consecuencia, tuvo que levantar la voz, aunque recibió en respuesta acusaciones morenistas en el sentido de que era el mandatario el que estaba azuzando a los campesinos para que se movilizaran, cuando en realidad los trabajadores del campo tenían razones para inconformarse, pues en tiempos en que en otros años ya tenían todo el abono, ahora se encontraban con las manos vacías.

Al final, representantes federales, gobernador y alcaldes se han metido ya en el tema y buscan darle salida con el menor saldo negativo posible.

Hoy harán corte de caja; verán cuánto han repartido en realidad y cuánto queda por distribuir, además de fijar un nuevo plazo para cumplir el objetivo. n

No se entiende cómo la autoridad municipal asegura que en Acapulco “hay un plan de seguridad perfectamente delineado que ha permitido la reducción de los delitos”, cuando al interior del ayuntamiento ediles manejan que el titular de Seguridad Pública municipal, Gerardo Rosas Azamar, no cuenta con el programa estratégico de seguridad que debió presentar al cabildo hace dos meses.

Podría pensarse que, si ya existe un plan perfectamente delineado no hace falta que el responsable de seguridad elabore el suyo porque sale sobrando hacerlo.

La información que se maneja dentro del ayuntamiento confunde.

Luego entonces, si como resultado de este plan perfecto la comisión de homicidios dolosos se ha reducido, no tiene mucha importancia el arribo de la Guardia Nacional porque la Policía Municipal puede sola, no obstante que 25 por ciento de sus integrantes no están certificados.

Ahora bien, si ya se archidijo que municipio y Guardia trabajarán coordinadamente, ¿cómo deberá entenderse? ¿La GN seguirá el plan perfecto del ayuntamiento o el ayuntamiento seguirá su victorioso programa y se coordinará con la GN para ejecutar el que ésta traiga?

Prácticamente la Guardia ya está aquí, pero sigue sin conocerse cuál será su papel. Es obvio que no puede hablarse de las estrategias, pero es importante que se dé a conocer en qué consistirá su trabajo, como bien lo dijo la Iglesia de Acapulco.

Por lo pronto, es importante mencionar que está desprovista de la facultad de labor de investigación, lo que podría significar que su trabajo se constreñirá al patrullaje. Será, se dijo en su momento, auxiliar del Ministerio Público.

Luego entonces, ¿qué están haciendo hasta ahora Ejército y Marina, si no patrullando la ciudad? ¿Cuál será la diferencia entre lo que se ha estado haciendo hasta ahora y lo que se hará en adelante? ¿Que el trabajo de la Guardia Nacional ha sido legalizado y el de los militares ha estado al margen de la ley?

Muchas han sido las expectativas que el gobierno ha tejido en torno a la GN, que parece verla como la última oportunidad de reducir la inseguridad; lo peor del caso podría ser para la población, que no se vieran cumplidas, y para el gobierno estatal lo mejor será que ya va de salida y herederá el problema al próximo gobierno; mientras tanto, su creación le ha servido como respiro. n

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