A juzgar por las cifras que hizo públicas ayer el secretario de Salud del estado, Carlos de la Peña Pintos, sobre la evolución del Covid-19 en Guerrero, podría concluirse que el pronóstico que el funcionario hizo un día antes comenzó a cumplirse demasiado pronto.

Como publicó este diario, el especialista había previsto una situación “crítica” por venir a consecuencia de “lo que vivimos en diciembre”, es decir a consecuencia de las fiestas y la actividad turística de fin de año.

Con todo y que esta afirmación podría implicar un error de juicio, resulta demoledor el dato de que el promedio de defunciones diarias causadas por la neumonía consecutiva a la infección del virus en enero, de 15.3, es el doble del promedio registrado en septiembre del año pasado, que fue de 7.5, según el responsable de la salud pública en el estado. Esto significa que si septiembre de 2020 cerró con 225 muertos a causa del virus, este mes podría cerrar –de continuar el ritmo de decesos– con unos 450.

La causa más probable es la señalada por De la Peña: las fiestas decembrinas y, por qué no, la presencia de turistas que llegaron al estado desde la Ciudad de México y el estado de México, entidades que estaban en semáforo epidemiológico rojo desde antes de las vacaciones de fin de año.

También puede incluirse como causa probable la engañosa sensación de seguridad que pudieron producir en muchas personas las noticias acerca de la puesta a punto de las vacunas, su llegada al país y el comienzo de su aplicación, sensación que pudo haber llevado a muchas personas a bajar la guardia en las prevenciones de salud.

Esa suma de factores y algunos otros que pueden escapar a este análisis es la causa del agravamiento de la situación de la pandemia en el estado, del cual somos testigos.

En este contexto es que ayer volvieron a clases a distancia 879 mil alumnos de educación básica y 63 mil maestros, bajo la determinación de no reanudar las clases presenciales sino hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde y luego de que se hayan reanudado actividades en todos los demás sectores. n

El ayuntamiento exhorta a pobladores a respetar los lineamientos


Por desacatar los protocolos sanitarios para evitar más rebotes de Covid-19, dependencias municipales, estatales y federales clausuraron un salón de fiestas y un bar en Pie de la Cuesta, así como una cantina que funcionaba clandestinamente al interior de una vivienda.

Durante el operativo implementado la noche del sábado y madrugada de este domingo, se iniciaron procedimientos administrativos al bar con razón social Camarón Perdido y al salón de fiestas Las Palmas, ubicados en Pie de la Cuesta, así también a una cantina conocida como La Terraza, que operaba en una casa de la colonia Santa Cruz.

Los sitios sancionados daban servicio fuera del horario establecido para la venta de bebidas embriagantes, y en su interior se encontraban aglomerados varios ciudadanos que consumían bebidas alcohólicas sin respetar la sana distancia.

El gobierno de Acapulco exhorta a la ciudadanía a respetar los lineamientos establecidos para superar la fase naranja del semáforo epidemiológico, y seguir las recomendaciones del sector Salud para evitar más casos positivos de coronavirus.

Vienen días difíciles para los destinos turísticos de Guerrero en el tema sanitario, en específico en lo relacionado con los contagios del Covid-19, como consecuencia de la marea turística que pasó por ellos en la temporada vacacional de fin de año, según prevé el secretario de Salud del estado, Carlos de la Peña Pintos.

Y es que las autoridades se vieron ante un dilema: dejar que amplios sectores de la población prácticamente murieran de inanición o declarar semáforo epidemiológico amarillo para permitir que la economía fluyera, así fuera en niveles mínimos, durante el periodo vacacional. Se decidieron por la segunda opción y se alistaron para hacer frente a sus consecuencias. En la administración pública, como en muchos otros ámbitos de la vida, así son las cosas: todo tiene ingredientes de las dos características, ventajas y desventajas.

Pero en esta ocasión la situación puede complicarse de una manera muy particular, porque, por un lado, la llegada de las vacunas al país y luego al estado –lo cual está anunciado para ocurrir hoy– genera, a querer o no, una sensación de confianza en que la solución está a la vuelta de la esquina, lo cual no es precisamente cierto, y porque los aspirantes a cargos de elección popular ya comenzaron a hacer labor de proselitismo entre la sociedad, lo cual implica la organización de reuniones y hasta actos que suelen ser masivos, en los cuales los asistentes desacatan las disposiciones sanitarias, incluso si los organizadores se esfuerzan por hacer que se cumplan.

De hecho, la violación de las normas en esos encuentros –visible en los reportes de prensa y constatada por las autoridades del ramo– bien puede ser consecuencia de la confianza anticipada en las vacunas.

Por supuesto, ha de darse por sentado que las autoridades continuarán actuando con la energía que han mostrado para dispersar aglomeraciones y clausurar establecimientos que desacaten las órdenes del gobierno. Pero si un experto en el tema, como el doctor De la Peña, prevé días críticos, es porque de seguro los habrá. n

Se concientizó a las personas sobre el uso obligatorio del cubrebocas


El coordinador de Protección Civil y Bomberos, Cuauhtémoc Gayosso Pérez, informó que en los operativos conjuntos que se realizaron durante los días 5 y 6 de enero con motivo al Día de Reyes, Acapulco reportó saldo blanco.

En entrevista, el funcionario explicó que en dicho operativo se efectuaron recorridos de inspección y vigilancia en las calles Francisco Javier Mina, Velázquez de León y Parián, en el Centro de la ciudad, donde se concientizó a las personas sobre el uso obligatorio del cubrebocas, el respeto a la sana distancia y la aplicación de gel antibacterial, a fin de evitar aglomeraciones y más contagios de Covid-19.

“Tenemos saldo blanco, lo cual es algo totalmente positivo para la población; con estas acciones preventivas, nuestra alcaldesa Adela Román instruyó de manera responsable y oportuna redoblar esfuerzos para salvaguardar la integridad física de turistas y acapulqueños”, destacó.  Gayosso Pérez dijo que a través de estos operativos, además de concientizar a la ciudadanía, se verificó que los vendedores ambulantes utilizaran cableado eléctrico de uso rudo y no dejar empalmes “desnudos” en la conexión.

Sentido común

Ene 20, 2021

Las autoridades del estado, y las del municipio de Acapulco, deberían al menos escuchar las razones que esgrimen los propietarios de restaurantes y bares cuando piden permiso para ampliar su horario de funcionamiento tres horas, de las 11 de la noche a las 2 de la madrugada.

La decisión oficial en el tema de los horarios no convence ni a los más escépticos. Quizá el ejemplo más claro de ello es el horario restringido impuesto a los supermercados, los cuales ahora deben concluir sus actividades con público a las 8 de la noche, dos o tres horas antes de su horario habitual hasta antes de la emergencia sanitaria causada por el nuevo coronavirus. Obligar a las tiendas a recortar dos o tres horas su horario de servicio también obliga a los compradores a acudir dos o tres horas antes de lo que para ellos era habitual. De este modo, en un horario recortado tienen que compartir el espacio de la tienda con las personas que acuden a ellas en lo que era su horario habitual. El resultado es más gente en el mismo espacio. Y nadie podrá negar que esa es una circunstancia ideal para la transmisión del virus entre personas, con independencia de las medidas sanitarias preventivas que se aplican en esos establecimientos.

La situación de la venta de las bebidas alcohólicas es similar: a las 8 de la noche se suspende su comercialización, con la supuesta intención de que la gente no se embriague y así, con la supuesta conciencia perdida, se olvide de los protocolos de sanidad.

Nadie con algo de sentido común se toma ese argumento en serio, y el hecho es que las personas que quieren hacer fiesta compran las bebidas alcohólicas antes de las 8 de la noche, las ponen a enfriar y más tarde comienzan su celebración. Los operativos que han disuelto fiestas clandestinas son prueba clara de ello.

Y, por supuesto, está el hecho de que comprar bebidas alcohólicas no significa que el comprador tenga, por fuerza, el plan de organizar una fiesta. n

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