Con un crecimiento exponencial de contagios, concluyó la Jornada Nacional de la Sana Distancia por el Covid-19, a 69 días de haber comenzado.

Este sábado 30, autoridades estatales reportaron mil 829 contagios acumulados, es decir, 184 más que el viernes 29 en que sumaron mil 645.

A nivel nacional, los casos confirmados acumulados el sábado 30 fueron 87 mil 512 contra 84 mil 627 del viernes 29, lo que equivale a un incremento de 2 mil 885 contagios.

¿Por qué dar por concluida la medida sanitaria si la línea, en vez de aplanarse, va en ascenso?

Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, explica que cuando inició este ejercicio, la transmisión del virus era “razonablemente dispersa”; en la actualidad –abunda-, hay una clara focalización y hay una asincronía de las pandemias; por tanto, la acción más pertinente es pasar a un manejo regional.

Así, llamó a la población a no confundir el final de la Jornada Nacional de la Sana Distancia con un regreso a la vieja normalidad.

Reforzó: “No quiere decir que ya se puede salir a la calle, que a las cero horas del lunes ya se pueden hacer las actividades normales; tampoco es que el comercio y empresas pueden abrir”.

Por su parte, el gobernador Héctor Astudillo dejó en claro que, al seguir Guerrero en rojo en el semáforo epidemiológico, no se reabrirán actividades no esenciales antes del 15 de junio.

Anunció, asimismo, que seguirán aplicándose las medidas sanitarias y que personas mayores de 60 años y las que padezcan enfermedades crónicas, deberán seguir en casa.

El problema no ha terminado, sino por el contrario sigue creciendo; es la forma de combate la que se modifica.

Astudillo Flores alerta que los próximos 15 días serán difíciles.

Desde hoy, serán los resultados los que vayan cambiando cada semana los colores del semáforo, mismos que dependerán, entre otros factores, de los contagios registrados y el porcentaje de la ocupación hospitalaria.

En consecuencia, el mandatario convoca a alcaldes y a la población a cumplir con su parte.

De hacerlo, prácticamente será la población la que mueva el semáforo, que, de rojo, deberá pasar a anaranjado para poder reanudar ciertas actividades, apegándose a estrictos protocolos de seguridad. n

Salida en falso

Jun 05, 2020

Balanceándose del árbol con la soga en el cuello, el ayuntamiento anunció medidas de prevención en el transporte público contra el Covid-19.

A 55 días de haber comenzado el confinamiento y la jornada de sana distancia y a unas cuantas horas de que se active la llamada nueva normalidad mediante la semaforización y cuando Salud municipal ha reconocido que el mal ha rebasado a las autoridades, la alcaldía dio a conocer la instalación de filtros sanitarios en el transporte público pesado y liviano.

El sábado pasado lo dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores: “Los hospitales y el transporte público son los puntos más graves de contagio”. No obstante, es una fuente de contaminación desatendida en tanto los contagios –lo admite el mandatario- “crecen exponencialmente”.

Interesante será conocer la respuesta de transportistas y operadores a la advertencia de, según el municipio, tendrán que usar obligatoriamente cubrebocas y gel bacterial, además de que deberán exigir a sus pasajeros que hagan lo mismo.

¿Estarán dispuestos los choferes de taxis colectivos a llevar cuatro pasajeros como máximo cuando haya oportunidad de llevar los cinco acostumbrados?

¿Cumplirán la indicación de exigir cubrebocas a los usuarios?

¿Conseguirán gel para aplicarles al momento del abordaje?

¿Y qué habrá del uso de termómetros infrarrojos para tomar la temperatura al pasaje?

Respecto al Acabús, habrá que reconocer que todos los operadores usan cubrebocas; aseguran los responsables del sistema que las unidades se sanitizan constantemente y se aplica eventualmente gel bacterial, pero en adelante, no se dijo a partir de cuándo, según la pretensión del ayuntamiento, los usuarios deberán usar obligatoriamente cubrebocas, gel al ingreso y someterse al termómetro infrarrojo.

Algo debe quedar claro: la alcaldía no tiene autoridad alguna sobre el transporte si no se trata de cuestiones de vialidad; es competencia del estado.

Debió ser el gobierno estatal el que estableciera las reglas sanitarias, pero el ayuntamiento tiene razón: las concesiones son jurisdicción estatal, pero las unidades circulan en Acapulco.

Ahora bien, si los concesionarios y sus trabajadores se mueven bajo sus propias reglas e ignoran a las autoridades, que nunca se han ocupado de controlarlos, menos caso harán a los funcionarios municipales.

Salta a la luz la ausencia de coordinación entre estado y municipio para emprender la cruzada de protección.

Sola, nada logrará la alcaldía porque los transportistas no se rigen más que por sus propias leyes.

Pero, eso sí, aquí, como en el ring: no hay que lanzar golpes a lo loco, sino medirlos cuidadosamente y colocarlos de modo certero, aunque, a juzgar por el comportamiento de la alcaldesa Adela Román, también la han dejado sola sus asesores. ¿O no los escuchará? n

Futuro incierto

Jun 05, 2020

Cuando el gobierno estatal resiente ya la asfixia económica derivada del Covid-19, que toca ya sus pulmones, llega como bocanada de aire fresco el anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a que la Secretaría de Hacienda entregará a estados recursos de fondo de contingencia.

El gobernador Héctor Astudillo Flores ha declarado que su administración ha gastado 600 millones de pesos no programados, al mismo tiempo que el secretario de Salud estatal, Carlos de la Peña Pintos, advertía que escasean los recursos para insumos médicos, y el Congreso local, en esta misma trama, exhortaba a la Secretaría del Bienestar y a la de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a que flexibilicen el uso de las partidas del Ramo 33 a fin de asignar el 20 por ciento de ellos a insumos médicos y para paliar las necesidades más elementales de la población afectada por el virus.

López Obrador informó este miércoles que existe un fondo de contingencia para estabilizar presupuestalmente a los estados de 60 mil millones de pesos y que la SHCP entregará  estos recursos.

¿Cuándo? No especificó, pero aseguró que ya.

Ahora bien, ¿serán suficientes esos recursos para reponer los 600 millones de pesos de que ha dispuesto la administración estatal sin haber estado previstos para este efecto, así como para cubrir los gastos que sigan generándose durante la pandemia?

De no ser así, el gobierno astudillista tendrá que hacer frente a una nueva crisis.

Con un presupuesto anual de por sí ya limitado y con los ingresos propios disminuidos a raíz de la paralización de la economía, entre las opciones que aparecen a la vista para salir del atolladero, figuran: endeudarse más, subir impuestos y pedir el adelanto de las participaciones federales.

Cualquiera de ellas acarreará a la entidad convulsiones sociales y más rezago en todos los órdenes.

Eso es en lo que concierne al gobierno estatal, pero ¿qué hay del sector privado?

Si el estado está metido en una camisa de fuerza por sus restricciones monetarias y el empresariado concentrará su esfuerzo en rescatar sus negocios, el resultado será poca o nula inversión y una cauda de consecuencias funestas, entre las que sobresaldrán  el desempleo y con ello el disparo de la economía informal, servicios públicos de menor calidad y menos comida en los hogares.

El panorama de la clase empresarial se torna negro, pues  evidentemente de plano no tendrá más que sujetarse de la soga que le lance el gobierno estatal, -cuyo apoyo no podría ir más allá de la labor de gestoría ante instituciones crediticias-, puesto que el federal no está dispuesto a darle la mano.

“Si han de quebrar, que quiebren”, ha sentenciado.

Eso, visto así, en el actual escenario en el que, de acuerdo con la visión de Astudillo Flores, la pandemia presenta un crecimiento exponencial, es decir, crece cada vez más rápidamente, mientras que, de acuerdo con la alcaldesa Adela Román Ocampo, “la gente se comporta como si estuviera de vacaciones y piensa que puede hacer lo que le viene en gana”, a lo que De la Peña Pintos añade que los contagiados han empezado a saturar los hospitales. n

Encabeza la Mesa de Coordinación para Construcción de la Paz


Chilpancingo, 26 de mayo. Durante la sesión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz que encabezó como todos los días, el gobernador Héctor Astudillo Flores, el subsecretario de Planeación, Prevención, Protección Civil y Construcción de Paz, Alejandro Robledo Carretero, reiteró que el gobierno de Guerrero tiene todo el apoyo de la Federación en materia de seguridad.

En esta sesión, junto a los representantes de la Sedena, Marina, Fiscalía General de la República, Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública, Astudillo Flores, al abordar el tema de la seguridad, expresó que gracias a la coordinación de esfuerzos entre los tres niveles de gobierno los hechos delictivos siguen a la baja.

Al respecto, el secretario de Seguridad Pública en el estado, David Portillo Menchaca, informó que en las últimas 24 horas se registraron incidencias en San Marcos, Chilapa y Zihuatanejo.

Al abordar lo referente a la pandemia por coronavirus, el Ejecutivo guerrerense mencionó que hubo un enlace con la Mesa Regional de Acapulco, con quienes se acordó reforzar medidas para reducir la movilidad y las aglomeraciones, cancelando fiestas y reuniones familiares.

No queda clara la expresión presidencial de “Ya vamos de salida” al referirse a la pandemia del Covid-19.

Si el día 23 –cifras de Salud federal- hubo en el país 65 mil 856 casos de contagios acumulados confirmados; el 24 subió a 68 mil 620, y el 25 se elevó a 71 mil 105, ¿cómo puede afirmarse el mismo día 25 que “ya vamos de salida?”.

¿Cuáles son, pues, los elementos, los parámetros, la base, para asegurarlo?

Queda muy claro, eso sí, que el panorama que se pinta a nivel nacional, no es el mismo que el que prevalece en Guerrero.

Y mientras en Palacio Nacional se esparce la voz del optimismo, en esta entidad domina  el ánimo de que se atraviesa la semana más demoledora de la pandemia.

Lo peor del caso podría ser que el conglomerado local se aferre al mensaje federal en vez de atender el llamado angustioso de las autoridades estatales suplicando quedarse en casa y respetar la sana distancia, hecho que, lejos de colocarnos a la salida, nos mandaría a un abismo más profundo.

No conviene entonces manejar dos discursos, porque los guerrerenses, cansados unos del confinamiento y escépticos otros, aceptarán el que más les convenga.

Desafortunadamente, así se manejará, hasta salir del túnel, a partir del primero de junio en que entre en funcionamiento el semáforo epidemiológico, que evaluará y regulará las actividades laborales, sociales y escolares.

El desorden podrá comenzar el primero de junio al terminar la jornada de la sana distancia. Habrá un alud de abrazos, besos, saludos de mano acumulados, así Salud federal adelante que no habrá terminado la pandemia.

Eso parecería un contragolpe a los esfuerzos que las autoridades guerrerenses realizan para contener el virus durante esta semana considerada la más grave de todas.

Si en los próximos días la entidad logra echar abajo las cifras de contagios, no sería muy aventurado vaticinar un probable disparo de casos al hacerse a un lado la sana distancia.

En tanto en el ámbito nacional suenan las fanfarrias por supuestas mejorías, en Guerrero el gobierno se aprieta las manos con desesperación al seguirse ubicado en el país en el primer lugar de ocupación hospitalaria y permanecer en un color “más que rojo” de alerta máxima. No se vale. n

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