¿Reingeniería?

Ene 25, 2020

Interesantes y novedosos resultan los cambios anunciados por el ayuntamiento con miras a hacer más eficiente la administración municipal.

Si, como aseguran el síndico administrativo, Javier Solorio Almazán, y el regidor Hugo Hernández Martínez, desaparecerán 265 unidades administrativas –que conllevará la eliminación de cargos de confianza, como secretarios, subsecretarios, jefes de área y directores–, liquidarán a 700 trabajadores y serán jubilados 600 más sindicalizados del ayuntamiento y 140 de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, no será tarea fácil.

Ya Solorio Almazán lo advirtió: habrá mucha resistencia e inconformidad de los sindicatos; “cuando se empiece a tocar intereses de ex presidentes municipales que dejaron ejércitos de trabajadores en el ayuntamiento, obviamente va a haber manifestaciones”.

Pero, a todo ello, ¿será realmente un trabajo de reingeniería, como dicen?

Según la Universidad Central de Venezuela, la reingeniería es la novedad metodológica que permite cambios radicales, no mejorando los procesos existentes, sino creando otros totalmente distintos; se define como la revisión fundamental y el rediseño radical de los procesos para alcanzar mejoras espectaculares.

Refuerza: la reingeniería significa una revolución en la manera de administrar; su éxito no se basa en mejorar lo existente, sino en olvidar cómo se hacían las cosas y diseñarlas de nuevo.

Implica –añade– borrar todo lo pasado y empezar de nuevo.

También explica qué no es la reingeniería.

Reingeniería no significa reducir trabajo, recursos y empleados para obtener una mejor posición financiera en el corto plazo.

Reingeniería no es únicamente restructuración o reorganización.

Entre tanto, los señores del ayuntamiento hablan de desaparecer, liquidar, jubilar y de mover sueldos; no han versado hasta ahora de desaparición de procedimientos y creación de nuevos, por ejemplo.

Nada de cambios radicales en ese sentido, como si los sistemas actuales fueran perfectos.

Solorio Almazán fundamentó que lo que se pretende con este programa es dejar un ayuntamiento saneado y evitar las malas prácticas de anteriores administraciones.

O sea, según se desprende, no es el objetivo innovar la administración municipal, crear procesos más ágiles y efectivos, convertirla en un aparato más eficaz, sino de echar fuera a los trabajadores que ingresaron los últimos presidentes municipales para cumplir compromisos políticos y favorecer a allegados y familiares.

Sea como sea, el programa suena bien porque se propone evidentemente excluir áreas, empleados y funcionarios que están demás, pero bueno sería que los responsables explicaran a fondo lo que se proponen hacer porque lo que anuncian tiene el perfil mas bien de una reestructuración, una reorganización, con alcances importantes y bien intencionadas, sí, pero no parece ajustarse a los requisitos de una reingeniería, sino más bien se acerca a una medida política. n

Una de las características de la democracia, sobre todo de las democracias jóvenes como la mexicana, es su vacilante paso hacia adelante. No sólo es apariencia: en un sistema democrático, así como hay avances, hay retrocesos; hay periodos de degradación y periodos de renovación; periodos de claridad y periodos de oscuridad, según sea la visión de las fuerzas que se hacen del poder en el perenne relevo político y según sea su visión del mundo y de su sociedad.

El microcosmos del gobierno municipal de Acapulco podría ser buen ejemplo de ello: hoy la alcaldía está anunciando un proceso de reingeniería que tiene por objetivo poner orden en una administración que durante muchos años derivó hacia el caos administrativo, y planea hacerlo con medidas a tono con el tamaño del problema, por aquella frase de que “a grandes males, grandes remedios”: un radical recorte de unidades administrativas, que alcanzará a 33 por ciento de ellas, y a por lo menos 530 empleados supernumerarios y de lista de raya.

No es la primera vez que medidas radicales son tomadas por la alcaldía para poner orden en el desorden heredado de administraciones anteriores. Cuando el entonces candidato del PRD a alcalde Zeferino Torreblanca Galindo ascendió al poder municipal, pronto puso manos a la obra en sentido similar.

Es característica de un régimen democrático, al cual más vale que todos nos vayamos acostumbrando, aunque de cuando en cuando surjan voces que clamen por poner punto final y definitivo a los dislates, retrocesos, desviaciones y yerros de ciertos gobernantes, como pidiendo mano dura, típica de un régimen dictatorial.

Con todo y que esa idea a ratos puede parecer atractiva, es un espejismo; la mano dura acaba siempre por echar a perder una sociedad. n

Encabezó la ceremonia del primer homenaje a la bandera este año


Chilpancingo, 7 de enero. Al encabezar la primera ceremonia de honores a la bandera de este año, el gobernador Héctor Astudillo Flores enfatizó que en el 2020 su gobierno seguirá trabajando con la misma determinación y entusiasmo por Guerrero.

Ante la base trabajadora que este día regresó a sus labores después del periodo vacacional de invierno, acompañado de su esposa, la presidenta del DIF Guerrero, Mercedes Calvo, el Ejecutivo guerrerense les deseó que el 2020 les traiga paz, salud y armonía familiar.

Al tiempo que les expresó su reconocimiento por el trabajo que desempeñan en las distintas dependencias para que el gobierno de Guerrero camine de manera correcta.

El gobernador también les compartió que la temporada turística fue histórica para los destinos guerrerenses, pues se tuvo una afluencia de más de un millón y medio de turistas, dejando una importante derrama económica y precisó: “Sin duda el turismo es y sigue siendo el rostro amable,  la actividad que nos ha traído beneficios de inversión, de generación de empleos, el turismo se mantiene y se mantiene muy bien”.

Tuvieron que transcurrir cuatro años para que el gobierno estatal se percatara de que los espacios del parque Papagayo, siendo públicos y, por tanto, destinados para el uso de los acapulqueños, están convertidos en negocios de particulares.

Finalmente, hasta que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) decidió remodelar el sitio recreativo, cayó en la cuenta de que los “espacios del parque Papagayo son para servicio de la población, no para hacerlo pedacitos y rentarlo”, y que “es un buen momento para aprovechar y hacer una auténtica limpia y que el parque quede al servicio del pueblo de Acapulco y que se mejore”.

Si alguien hizo pedacitos el lugar e indebidamente lo concesionó, desde hace rato se debió haber corregido la irregularidad, pero ya que va de salida la actual administración choca de frente con este exceso que, ante el anuncio de revisar los contratos de los negociantes que hacen su “mitote” en torno al proyecto de restauración, es de esperarse que se suprima.

El gobierno estatal concluye que son los beneficiarios de estos “pedacitos” concesionados los que vienen armando “mitote” y “marchitas” en defensa de sus intereses.

Estado y municipio coinciden en que el “mitote” tiene su origen en la falta de información sobre las obras a ejecutarse.

La alcaldía anunció que el sábado visitará el puerto la subsecretaria de Sedatu Carina Arvizu Machado, para aclarar a cuerpos colegiados y representantes de la sociedad civil las dudas sobre este proyecto.

He aquí el error.

Si desde el anuncio de la remodelación hubieran explicado en qué consiste, bien se habrían ahorrado el dolor de cabeza que le están provocando los “mitoteros”. Desde el momento en que las autoridades han optado por “aclarar”, están concediendo la razón a los inconformes.

Bien harían en reconocer que no supieron hacer su trabajo.

La falta de transparencia dio paso a las especulaciones.

Si, como dijeron, “lamentablemente, vivimos en el país de la rumorología”, debieron tomarlo en cuenta y adelantarse a las consecuencia de su tropiezo.

Si los concesionarios están explotando los espacios y están viviendo del parque, no es su culpa, sino de quienes les rentaron; al igual que los cuerpos colegiados y demás sectores de la población, tienen derecho a conocer lo que harán con el único pulmón verde de Acapulco.

Reconocer su falla, rectificar y asumir una actitud de humildad hablaría bien de las autoridades. n

La Ciudad de México es una de las mayores urbes del planeta, y descubrir sus múltiples rincones y encantos es todo un reto para quien la visita. Una de las opciones disponibles es la de contratar un tour gratis de Ciudad de Mexico con Strawberry y así poder apreciar lo más notable de esta maravilla. La Ciudad de México nunca defrauda, ya que es una ciudad que no duerme y que tiene miles de cosas que enseñar a sus turistas. Tradición, modernidad, gastronomía y una vida incesante hacen de la Ciudad de México un crisol que has de atreverte a conocer. Hemos preparado un jugoso artículo con todo aquello que no te puedes perder si la visitas.


Un poco de historia

Esta mega-urbe fue fundada el 13 de marzo de 1325  por los aztecas o mexicas, llamándose en un primer momento Cuauhmixtitlan, hasta que en 1521 Hernán Cortés se hace con la ciudad y se inicia la época virreinal. En noviembre de 1824 se crea el Distrito Federal, término que deja de usarse en 2016 para pasar a denominarse Ciudad de México.

La huella azteca es patente en Ciudad de México, ya que es posible encontrar muchas edificaciones y monumentos que así lo atestiguan, como el Gran Templo de México, que se combinan con otros de arte hispánico como la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. La combinación de estilos diferentes se hace patente al observar edificaciones modernas, como el edificio de la Bolsa Mexicana de Valores. Todo es posible en esta ciudad, como así se corrobora en cuanto ponemos un pie en ella.


Cosas que ver en la Ciudad de México

La Ciudad de México cuenta con un área metropolitana muy extensa en donde viven más de 22 millones de personas y que cuenta con casi 1.500 kilómetros cuadrados de superficie, por lo que un tour gratis de Ciudad de Mexico con Strawberry  es un servicio ideal para conocer aquellos sitios que más nos interesan. ¿Sabías que es la segunda ciudad del mundo con más museos tras Londres? El museo de Frida Kahlo es un lugar donde descubrir la vida y la obra de esta artista universal, conocida por su peculiaridad y fuerte personalidad. 

La Plaza de la Constitución, que es conocida como el Zócalo, es la auténtica zona cero de lo antes era Tenochtitlán. Pasamos en relativamente poco tiempo de la magnífica Catedral a lugares como el Palacio de Minería, el Museo Nacional de Arte, el Palacio Nacional, la iglesia de Santo Domingo, el Palacio Postal, el Palacio de Bellas Artes, el Palacio de Iturbide y el Museo del Estanquillo. Todo un conglomerado de lugares interesantes que no te puedes perder. Además de todo ello, es posible encontrar cantidad de restaurantes y comercios en todas las calles que van a esta plaza.

Otro de los sitios que no debes perderte en tu visita a Ciudad de México es el Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec. Contiene exposiciones permanentes de pintura, numismática o incluso indumentaria, por lo que es una buena forma de aprender y entender la idiosincracia de nuestro país. El edificio es bellísimo y su visita es toda una experiencia para los sentidos. ¿Acaso te la vas a perder?

El Museo Nacional de Arte, en la zona centro, es un buen compendio de obras comprendidas entre los siglos XVI y XX, conteniendo obras de gran interés y que se encuentran enmarcadas en un edificio de estilo neoclásico, aunque con toques de otras épocas. A su salida puedes contemplar la estatua de Carlos IV, que los mexicanos llaman popularmente como "el caballito". 

Después de tanta visita y haberse impregnado de tanto arte, ¿por qué no matar el hambre en algunos de los locales de la zona? ¿Ganas de degustar unas enchiladas o unos tacos al pastor? No temas, la gastronomía mexicana es rica en sabores y satisface todo tipo de paladares, sorprendiendo a quien la prueba. Parte de los ingredientes autóctonos y que mezclados con toda la pasión que le ponen en México a las cosas, dan como resultado unos platillos sorprendentes y que nunca defraudan.

Tras la comida siempre apetece un buen chocolate, y en México saben mucho de ello. en la Ciudad de México hay un Museo del Chocolate, que no es más que un recorrido por el arte de elaborar este producto, conocido y consumido desde épocas precolombinas. La visita al museo supone un recorrido por este producto y en el que intervienen todos los sentidos, pudiendo finalmente degustarlo en cualquiera de sus variantes.

Por eso no dejamos de recomendarte una visita guiada y gratuita por Ciudad de México y que descubras uno de sus muchos rincones. Una urbe que nunca duerme y que embarga a quien la visita. Miles de años de cultura y tradición invitan a que la descubras, no te dejará indiferente.  

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