El secretario general del ayuntamiento, Ernesto Manzano Rodríguez, informó que se espera que para diciembre lleguen otros 200 efectivos de la Guardia Nacional (GN), a Acapulco. Indicó que actualmente hay 300 agentes de esa corporación en el municipio, por lo que en total habrá 500 elementos en el puerto. Consultado tras el desfile conmemorativo del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, destacó que los agentes de la GN seguirán teniendo presencia en la comunidad de Xaltianguis.

El también vocero del Grupo de Coordinación Territorial para la Construcción de la Paz, agregó que continúa el operativo especial de seguridad en Xaltianguis y que se están dando prioridad a la vigilancia en las escuelas de la comunidad y de poblados aledaños.

Abundó que también se instaló una Base de Operaciones Mixtas (BOM) integrada por elementos del Ejército, Marina, Policía Municipal y Policía Estatal que permanecerá en Xaltianguis hasta nuevo aviso.

El enredo que escenifican desde hace semanas los integrantes del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local podría ser síntoma de algo más que reacomodos internos en el partido en el poder: quizá un signo de descomposición, más acelerada incluso que la que sufrió el PRD, que al final de cuentas acabó en desastre.

En un primer intento, los disidentes del coordinador de la fracción y presidente de la Jucopo, Antonio Helguera Jiménez, reunieron 12 firmas —apenas una más de la mitad del grupo—, lo que les dio la mayoría para destituirlo. Pero pronto una de los firmantes, que por lo visto no estaba muy convencida de la operación, decidió retractarse.

No dispuestos a ceder, los disidentes volvieron a intentarlo ayer: sustituyeron la firma faltante y luego llevaron su escrtio a un notario —no fuera que otro de ellos se arrepintiera— para que quedara asentada la operación.

Por los antecedentes inmediatos, es de suponer que este suceso es apenas un capítulo más de un culebrón que todavía tiene reservadas muchas sorpresas al público espectador, pues fue claro desde principios de la legislatura que al grupo parlamentario del partido en el poder le falta experiencia, liderazgo y asertividad, y quizá hasta vocación de poder.

Es irónico, porque hasta hace poco era precisamente la disciplina la característica de los partidos de izquierda en México, como en los modelos del partido bolchevique de Lenin en Rusia, y del Partido Comunista chino de Mao, en los que la falta de respeto a la autoridad podía incluso costar la vida. n

Fatal se vio el secretario del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, Marcial Rodríguez Saldaña, al convocar a los morenistas a movilizarse contra “los ataques de grupos conservadores”, en apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si el objetivo del dirigente era quedar bien, quedó muy mal pues, para empezar, López Obrador no necesita de movilizaciones porque, demostrado está, sigue contando con el respaldo de la mayoría de los mexicanos.

Demasidado agitada está la entidad por la violencia, como para llamar a marchas, plantones, asambleas informativas, mítines, volanteo, brigadas cívicas para demostrar algo que no necesita demostración.

Queda claro que Rodríguez Saldaña pretende dividir a los guerrerenses con este tipo de movimientos y al etiquetar, además, a los ciudadanos al llamarlos conservadores por no coincidir con la manera de pensar y actuar del Presidente.

La intolerancia del dirigente no podría ser más manifiesta, desde el momento en que busca que todos piensen de la misma manera, cuando todos tienen el derecho de expresar libremente lo que piensan y sienten.

¿Alguien ha atentado contra la persona del Presidente? ¿Ha habido intentos de derrocarlo? ¿Le han faltado al respeto?

Entonces, ¿de dónde surge esa idea de Rodríguez Saldaña de soliviantar a los militantes morenistas?

¿Quiere el dirigente enardecer a las multitudes para que incurran en desmanes? ¿Es su plan que arremetan contra aquellos a los que llama conservadores?

Si bien es cierto que convoca a movilizaciones pacíficas, no menos cierto es que, en un momento dado, nadie podrá controlar a los manifestantes, sobre todo que ya les están inoculando la idea de que alguien está contra el Presidente.

Si Rodríguez Saldaña llamara a los guerrerense a la unidad, a trabajar de acuerdo con el Presidente fortaleciendo sus proyectos, otro resultado habría y de otro modo se entendería.

Bien haría el secretario morenista en abstenerse de incendiar Guerrero cuando ya la delincuencia se ha encargado de vapulearlo.

Muchos son de por sí los bloqueos, las marchas, las manifestaciones públicas que ocurren todos los días por diversas razones, como para que el morenista se proponga echarle gasolina al fuego; en vez de ello, mejor haría en ponerse a trabajar, que sería la manera más efectiva de quedar bien. n

Resulta reprobable, imprudente e irresponsable el que algunas autoridades etiqueten como delincuentes a algunas víctimas de la violencia, sin tener injerencia en las investigaciones y adelantándose a los resultados de las mismas y al veredicto del juez.

El afán protagónico al opinar de cuanto tema les sale al paso todos los días, así no sea de su jurisdicción, las hace resbalar en el terreno de la imprudencia, además de caer en ilegalidades y generar con ello dolor e indignación entre familias que perdieron un ser querido.

El 14 de octubre pasado, hombres armados sacaron de su vivienda, en la colonia Simón Bolívar del puerto, a René Calderón, de 11 años; Pedro Ramírez, de 16; Hiram Almazán, de 19; su madre, Adriana Gutiérrez, de 34, y su abuela, Honoria Rendón, de 70, quienes permanecieron desaparecidos hasta que fueron localizados en una fosa situada en el patio de una casa de la misma zona.

Este fin de semana surgió de la Presidencia Municipal de Acapulco la afirmación de que una de las víctimas tenía relación con la delincuencia organizada, pretendiendo evidentemente justificar el asesinato.

Ello provocó que familiares condenaran las declaraciones y exigieran una disculpa pública.

¿Qué necesidad tiene el ayuntamiento de ganar el repudio de familiares al meterse en áreas que no son de su incumbencia?

¿Cómo se atreve a hacer señalamientos que no le constan?

Acaso si el fallecido pertenecía, como asegura, al crimen, ¿era razón para asesinarlo? Y si era ajeno a la delincuencia, ¿cómo hace sentir a los familiares con semejantes conclusiones?

¿Por qué no deja el asunto en manos de la Fiscalía General del Estado, que es la autoridad indicada, para que lidie con estos trances?

No es la primera vez que desde el gobierno se lanzan acusaciones de ese tipo, precipitadas, como pretendiendo justificar la muerte de alguien.

Si tanto saben, lo más conveniente sería rendir declaración ante las autoridades correspondientes, en vez de meter ruido en los medios de comunicación y estigmatizar a los familiares y amigos de las víctimas.

Y si los bloquiflojos no prestan declaración, el Ministerio Público debería asumir su responsabilidad y llamarlos a declarar; así en adelante serían más cuidadosos y no andarían enlodando honras impunemente al actuar como chivos en cristalería. n

Se realizo el conversatorio de fotoperiodistas en la Unidad Académica de Sociología de la Comunicación de la UAGro, en el marco de la semana de la comunicación, en este evento se conversó sobre el trabajo periodístico, la prensa y la violencia, los riesgos del trabajo periodísticos, los protocolos de seguridad en el fotoperiodismo y la función social de la prensa, se expuso la obra d cada uno de los participantes, se contó con la participación de los fotoperiodistas: Javier Verdin Rojas, Carlos Alberto Carbajal Arcos, Juan Bernard y  Raúl Sendic García Estrada.

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