Escollos

Jul 29, 2021

Los conflictos magisteriales bien merecen figurar en la agenda de prioridades del próximo gobierno estatal.

El rosario de reclamos de docentes y administrativos es asunto de un día y de otro también.

Los inconformes protestan de varias maneras, sin recibir atención gubernamental; cuando llegan a reunirse con ellos quedan en lo oscuro los acuerdos alcanzados, y después los trabajadores vuelven a las calles porque no les cumplieron. No hay transparencia.

Ayer, como expresión de estas inconformidades, maestros con funciones directivas, jefes de enseñanza y supervisores, se manifestaron en el bulevar de las Naciones, sin bloquear la vialidad, para exigir la asignación de claves directivas, pues en muchos casos tienen más de 10 años con salarios menores a las funciones que desempeñan.

En Chilpancingo, profesores de las regiones del estado marcharon para exigir cambio de adscripción.

Mención especial merece el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone), comparable con una bola de nieve que, rodando cuesta abajo, no ha detenido su carrera y que bien podría estrellarse contra el gobierno de Evelyn Salgado Pineda.

Si bien la administración de Héctor Astudillo Flores ha paliado el caso, el mismo no se ha resuelto, quedando aún fuera del Fone miles de trabajadores, que no tienen garantizado el pago de sus sueldos.

Ha ocurrido ya en el actual gobierno. Profesores y administrativos todos han llegado a unirse y han parado labores y bloqueado calles.

La solución depende del gobierno federal y estriba en la asignación de recursos para pagar a los afectados.

Astudillo ha hecho gestiones merced a las cuales ha sobrellevado la situación, pero no se ha superado.

El problema –quién sabe en qué términos– sigue latente y pende como espada sobre la cabeza de quien rija los destinos de la entidad.

El sector educativo está hecho un amasijo de conflictos para cuya atención, Salgado Pineda necesitará una buena cantidad de energía, disposición y gestoría de alto nivel para deshacerse de esto que sería una piedra en el zapato. n

La herencia

Jul 29, 2021

La próxima administración estatal no será para la jefa del Poder Ejecutivo miel sobre hojuelas precisamente, y no todo podrá solucionar mediante las recomendadas políticas de “entendimiento y no de vencimiento” para mantener la gobernabilidad.

Enfrentará escollos que actualmente no se han resuelto ni con el entendimiento, ni con el vencimiento.

¿Cuál de las dos políticas deberá enfrentar el gobierno entrante en el caso de la delincuencia organizada?

Habría que hablar necesariamente más que de políticas, de estrategias.

Si bien hasta ahora se han reducido los asesinatos dolosos, hecho de lo cual hace gala el gobierno, de ninguna manera significa que hayan sometido a los delincuentes.

La Mesa de Coordinación Para la Construcción de la Paz ha sido escenario para poner sobre la mesa conflictos que surgen en la entidad, pero no de soluciones, que al menos trasciendan públicamente.

Es el gobierno federal el que, mediante las fuerzas armadas, lleva la batuta; pero de lo que ocurre es el estatal, al que los hechos delictivos le facturan los resultados.

La gente no entiende esto; lo que quiere es seguridad y se la exige al gobernador con la idea de que, por ser el mandatario de la entidad, tiene que resolverlo todo.

En el caso de las llamadas policías comunitarias, que se han multiplicado con toda libertad como hongos por el territorio guerrerense causando con frecuencia dolores de cabeza a la autoridad, ¿qué política aplicará el próximo gobierno?

Las comunitarias lo mismo se enfrentan a balazos con supuestos delincuentes que entre ellas mismas; matan, hieren, desaparecen personas, toman por asalto comunidades, y no pasa nada.

El actual gobierno estatal no ha aplicado al mal su propia receta de “entendimiento, no vencimiento”, a la vez que el federal tampoco ha querido enfrentarlas, aunque admite que son ilegales y que algunas de ellas están al servicio del crimen organizado.

Por lo que a los desplazados se refiere, han sido condenados al abandono total, porque, al no ser reconocidos oficialmente como víctimas, ni a los apoyos gubernamentales tienen derecho.

¿Tiene algún plan ya el próximo gobierno para regresarlos a sus lugares de origen y garantizar su seguridad?

¿Qué habrá con los desaparecidos y los familiares que los buscan?

Si el exhorto de “entendimiento y no vencimiento” resulta digno de un riguroso análisis, no menos controvertida es la recomendación eclesiástica en el sentido de “ante cualquier situación priorice el diálogo y lo haga con todos, aun con los peores enemigos, con el fin de lograr pacificar el estado”.

El horno no está para bollos. n

Coadyuva el ayuntamiento para la aplicación de la segunda dosis


Para reforzar la salud y prevenir contagios de Covid-19 entre la sociedad, el gobierno de Acapulco coadyuva de manera estratégica para la aplicación de la segunda dosis a adultos mayores de 50 a 59 años de edad.

La directora general de Salud Municipal, Roxana Tapia Carbajal, mencionó que durante este jueves recibieron la vacuna las personas cuyo primer apellido inicia con las letras H, I, J, K, L y M, sin presentarse ningún incidente. “Se tiene garantizada la segunda dosis de todos aquellos que se aplicaron la primera; igual que para las embarazadas, se está aplicando su segunda dosis”, explicó.

La funcionaria invitó a la población a acudir a los diferentes macro puntos de vacunación ubicados en la Unidad Deportiva Acapulco, Centro Internacional Acapulco, Unidad Deportiva Jorge Campos, y el Instituto Tecnológico de Acapulco. Además de ir bien hidratados y alimentados para no presentar incidentes.

A su vez, en lo que corresponde a la campaña de vacunación Antirrábica y Desparasitación de gatos y perros, mencionó que la ciudadanía puede acudir a la avenida del Rastro, en la colonia Hogar Moderno. El programa es gratuito y culminará hasta el día 7 de julio.

La pandemia del Covid-19 sometió a prueba la confianza de algunos sectores de la población en el gobierno.

De ahí que no poca gente se negó a creer en las vacunas, es verdad, pero, más que nada, fue un rechazo al gobierno.

Iván Hernández, el delegado federal en la entidad, revela que 30 por ciento de los adultos mayores que recibieron la primera dosis de la vacuna no regresaron a recibir la segunda debido a cuestiones culturales y poca confianza en el biológico.

Resulta muy significativo que, según declaraciones del funcionario, la mayor incidencia ocurrió en las regiones de La Montaña y la Costa Chica, especialmente en comunidades indígenas, zonas éstas de mayor marginación en la entidad a cuyos habitantes, gobernantes y funcionarios de uno y otro gobierno les han mentido, los han engañado y los han abandonado.

Desde luego, la cultura tiene que ver en el rechazo a la vacuna. Cambiar cultura significa cambiar creencias, y cambiar creencias implicaría una labor titánica de quien se propusiera hacerlo.

Está ahí la venta de niñas, que en La Montaña practican con toda naturalidad, y que así lo han hecho quién sabe durante cuántos siglos.

Por eso mismo, ahora que organizaciones civiles han presionado para desterrar esa costumbre, y el gobierno ha hecho como que pretende secundar la acción en aras del respeto de los derechos de las menores, se ha estrellado contra el cerro.

Pero si la gente tuviera confianza en la autoridad, también confiaría en la efectividad del biológico.

Pero si ya les han dicho algo y resulta que no ha sido como se lo han asegurado, la respuesta lógica a algo que viene del gobierno, como es la vacuna, despertará desconfianza, y se negarán a vacunarse.

¿Qué dicen de la vacuna? Que es un invento del gobierno para matar gente.

¿No hubo, durante lo más fuerte de la pandemia, resistencia de muchos a llevar a los contagiados a los hospitales oficiales con el argumento de que el enfermo que entraba salía muerto?

Es por lo mismo.

Ignorancia, sí, pero también desconfianza.

Paradójicamente, al no aplicarse la vacuna, más defunciones hay; el desafío estriba en convencer a la gente de que el biológico es la salvación.

A ver cómo le harán para desmontar la desconfianza y el resentimiento afianzados durante año tras año desde tiempos inmemoriales. n

Conforme el actual gobierno federal ha avanzado las investigaciones sobre el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, ha quedado cada vez más claro que la versión repudiada por buena parte de la sociedad con el uso irónico de la denominación que empleó en su momento el entonces procurador general de la República Jesús Murillo Karam, como “la verdad histórica”, en realidad no es tan lejana de la verdad verdadera.

Este martes, la Fiscalía General de la República confirmó lo que hace seis años era un indicio con apenas 17 por ciento de probabilidad: que un fragmento chamuscado de hueso correspondía al estudiante Jhosivani Guerrero de la Cruz.

Ya un año antes, el laboratorio al que el gobierno mexicano ha encargado la identificación de los restos había también determinado que otro fragmento óseo correspondía al estudiante Christian Alfonso Rodríguez Telumbre.

Pero el primero en ser reconocido fue Alexander Mora Venancio, en 2015, al mismo tiempo que el laboratorio estableció la posibilidad de que otro vestigio fuera de Jhosivani.

Así, el gobierno federal anterior logró la plena identificación de uno y la identificación parcial de los otros dos. De la confirmación de estos últimos se ha encargado la administración federal en vigencia desde finales de 2018.

Pero si en este aspecto no ha habido discrepancia –pues una conclusión muy plausible es que los tres jóvenes fueron asesinados y sus cuerpos triturados–, sí la ha habido en otros:

El primero y quizá más significativo es que, en el caso de Jhosivani, la confirmación de su identidad se hizo a partir de una vértebra que no había sido expuesta al fuego, al menos no de manera directa, lo cual facilitó el trabajo del laboratorio. ¿Significa ello que el cuerpo no fue incinerado, como indicaba la versión final de Murillo Karam? ¿Significa que unos cadáveres fueron quemados y otros no?

El otro aspecto de discrepancia es el sitio del que fue levantada la vértebra que llevó a la identificación: en la barranca de La Carnicería, que se ubica a unos 800 metros del tiradero a cielo abierto de la cabecera de Cocula, donde según la antigua versión ocurrieron los hechos. No es una gran distancia, es verdad, pero no es poca cosa tampoco. Parece confirmar que, en ese punto, la verdad histórica no era verdad.

Y eso no es poca cosa. n

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