Sabiduría

Abr 19, 2021

Aunque los dichos se atribuyan a la sabiduría popular, demostrado está que no siempre están bien dichos.

No tienen fundamento.

Algunos hasta presentan una contraparte, como aquel que reza: Al que madruga Dios lo ayuda, y el cual en cierta manera contradice a ese que apunta: No por mucho madrugar amanece más temprano.

Luego, pues, ¿es o no es bueno madrugar?

Especial atención merece el que apunta: El que calla otorga.

Ello implica que la manera de echar abajo lo que dicen de alguien es revirando, contraatacando, trenzándose con el acusador en una retahíla de dimes y diretes, que no hacen más que alimentar el morbo y divertir al público.

Circo, maroma y teatro.

Habría que imaginarse a un buda o al maestro Lao Tse o algún otro sabio de Oriente, rebatiendo acaloradamente a sus provocadores.

Cualquiera de ellos lo que haría sería guardar silencio; escuchar al pendenciero y luego, sin emitir palabra, retirarse.

¿Significaría ese detalle que el sabio, al guardar silencio, estaba dando por ciertas las acusaciones?

Sencillamente, consideraba que no valía la pena desgastarse cayendo en la provocación.

Si lo que de él se decía era falso, ¿para qué responder? ¿Para que deshacerse en explicaciones? ¿Para que inflar el ego del pleitista y divertir a los curiosos?

Cuéntase que una vez Buda se dirigía a un poblado donde lo esperaban para escuchar su mensaje, pero al atravesar una comunidad la gente lo cercó, lo insultó, lo apedreó.

Calmadamente, cuando cesaron las agresiones, les expresó: si ya terminaron de decir lo que tenían que decirme, ábranme paso porque en el siguiente pueblo me están esperando.

¡Pero cómo! Exclamó uno de los provocadores, te hemos insultado, y no dices nada?

Pueden decirme lo que quieran; a mí no me ofende. Yo ya estoy más allá de todo eso, contestó tranquilamente y siguió su camino.

Luego, pues, el acusado ¿necesariamente tiene que responder a sus acusadores para echar abajo las acusaciones?

Si no lo hace ¿está demostrando que es culpable?

El que calla no necesariamente otorga, sino analiza, reflexiona, razona, consciente de que no será una defensa pública lo que demostrará su inocencia o culpabilidad.

Si alguien se siente agraviado por algo, deberá acudir a la justicia, que será la que emitirá un veredicto de culpabilidad o inocencia.

Si la justicia no condena, ¿quién –y con base en qué– tendría derecho a hacerlo? n

De manera intensa tendrán que trabajar los diputados locales en los cinco meses y días que le quedan de vida a la LXII Legislatura del Congreso del estado, si es que entre sus objetivos está el de entregar resultados decorosos.

De entrada, hasta ahora, faltando unos cuantos meses para que concluya su periodo, la labor no ha sido óptima; el mismo presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Alfredo Sánchez Esquivel, ha reconocido que el Congreso está reprobado en materia de transparencia y, en lo que ha sido su gestión, que empezó en enero, se ha reducido en 50 por ciento el rezago que tenía la Jucopo.

Ilustró que cuando llegó a presidir la Jucopo se habían atendido sólo 15 turnos de los 146 que había y que ahora se han atendido 57 puntos.

Para corregir yerros y avanzar, la Jucopo enfrenta un problema.

Según consigna Citlal Giles Sánchez, reportera de La Jornada Guerrero, al menos 12 comisiones ordinarias están desarticuladas y sin poder desahogar iniciativas, decretos o acuerdos que les llegan, debido a que una buena parte de sus integrantes han solicitado y obtenido licencia para separarse del cargo a efecto de buscar nuevos puestos de elección popular que les permitan seguir en el presupuesto gubernamental.

Así, en la Comisión de Justicia, verbigracia –una de las que más iniciativas, decretos y exhortos recibe–, cuatro de sus cinco integrantes obtuvieron licencia, y sus suplentes no han sido asignados.

La Comisión de Seguridad Pública –otro ejemplo– cuenta con dos de sus cinco diputados. Está acéfala, pues su presidente, Heriberto Huicochea, dejó el cargo para asumir otro en el gabinete estatal.

Algo más, por si hiciera falta: la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología, incompleta de por sí desde hace un año, también está desintegrada. Únicamente dispone de Bernardo Ortega. El presidente, Ricardo Castillo; el secretario, Omar Jalil Flores Majul, y su vocal, Erika Valencia,  están separados de sus cargos.

El avance de los trabajos del Congreso dependerá, pues, de la rapidez con que se llame a los suplentes para completar las comisiones, porque, por el momento y quién sabe hasta cuándo, no pueden sesionar. n

Como una calca, si bien de menores dimensiones, en el primer día de vacunación contra el Covid-19 en Acapulco aparecieron los yerros, descuidos y desaciertos que ya todo México había visto en los eventos correspondientes a otras ciudades del país, en particular la Ciudad de México: adultos mayores haciendo fila desde la madrugada en la penumbra y más tarde otras cuantas horas bajo los rayos del sol, que en este puerto son de una intensidad muy superior, con consecuencias negativas en quienes los padecieron.

Es claro que a ambas partes, las autoridades y los ciudadanos objetivo de la vacunación, les falta aprender de la experiencia ajena. Sobre todo a las primeras, pues ya debieron idear un proceso más ágil y mejor comunicado para llevar a cabo la operación. Para ello tal vez deberían renunciar a la cantidad inexplicable de datos que piden a los ciudadanos, que en realidad no son necesarios para aplicarles el biológico, pues con que demuestren su edad y su vecindad debería ser más que suficiente, así como apoyarse menos en las nuevas tecnologías de la comunicación –que las personas de más de 60 años por lo general no dominan– y más en los medios de difusión masiva tradicionales.

Ya el año pasado, cuando el virus recién había llegado al territorio nacional, se vieron rebasadas por sus efectos en el sistema de salud del país. Pero no debió ser así, pues tuvieron cuando menos tres meses para prepararse para el encontronazo con esta nueva realidad –desde que el mundo se enteró del surgimiento de un nuevo coronavirus en Wuhan, China, muy contagioso y letal–, y no lo hicieron, o cuando menos no lo hicieron en la medida necesaria.

Tampoco se prepararon para desarrollar una vacuna propia, tarea que bien pudieron encargar al Conacyt al comenzar 2020, con fondos etiquetados incluso en el Presupuesto de Egresos de la Federación; si así hubiera sido, México tendría vacunas suficientes para sus pobladores y para ayudar a otros países. Hoy en día el organismo avanza en la formulación de la vacuna mexicana Patria, cuando alrededor del mundo una decena de laboratorios ya ha puesta las suyas en circulación y otra decena se prepara para hacer lo propio. Sólo falta que, cuando el producto mexicano esté listo ya todos en este país hayan sido inoculados. n

Cuando un candidato a presidente de la República, gobernador o presidente municipal, promete obras, podría estar en condiciones de realizarlas porque manejará presupuesto; tendrá a su disposición recursos técnicos, económicos, humanos y materiales para este efecto.

Ya en el cargo, será ejecutor.

Tendrá poder de decisión.

Pero cuidado con un candidato a diputado que se compromete ante sus probables electores a construir obras, sobre todo de gran envergadura, porque no manejará dinero, pues no es ese su papel, sino servir de gestor de la sociedad ante los diferentes poderes públicos; su labor será además de legislar, fiscalizar los recursos públicos de ayuntamientos, entre otras tareas, pero no hacer obra pública.

Bien actúa aquella aspirante a legisladora que promete ya por ahí llevar al Congreso la voz de las mujeres, porque eso sí podrá hacerlo.

Podrá presentar iniciativas de ley para impulsar, proteger y cuidar al sector femenil; pero, alerta, no dependerá de ella que sus proyectos se conviertan en leyes, sino de la labor de los demás diputados.

Si la mayoría está de acuerdo, pasan; si no, se van a la congeladora o se rechazan de plano.

Por eso, incluso en ese aspecto, los aspiantes deberán ser lo suficientemente honestos y serios, y explicar a los electores en qué consistirá su tarea.

Fuera de lugar estarán si se dan como un hecho sus ideas, así sean muy buenas.

Tiempos son estos en los que los candidatos ofrecen obras e incluso introducen ríos, pero el electorado deberá estar muy atento particularmente respecto a los trabajos que prometen para su zona habitacional.

Los políticos se encontrarán con ciudadanos escépticos, frustrados por las experiencia ya vividas en elecciones pasadas en las que les hicieron todo tipo de ofrecimientos y no sólo no les cumplieron cuando asumieron el cargo, sino que ya no regresaron.

Conocedores de esta situación, los aspirantes echarán mano de todo tipo de recursos para convencer a la población a efecto de que el 6 de junio voten por ellos.

Por eso mismo, más vale estar muy atentos e informarse debidamente sobre las funciones de estos buscadores de votos, pues de desconocerlas el ciudadano será fácilmente engañado. n

Este jueves, miembros de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg) realizaron bloqueos intermitentes en el poblado de Barra Vieja, así como en la región de Costa Chica, San Marcos, Ayutla, Tecoanapa y Chilapa, para exigir el esclarecimiento del enfrentamiento entre los autollamados policías comunitarios de la organización y policías estatales, con saldo de dos “comunitarios” muertos.

Reclaman, asimismo, esclarecer el ataque sufrido por policías “comunitarios”, también el mismo antepasado domingo, pero en la noche, en la vía Tlapa-Chilapa, por un grupo delincuencial, afirman, que dejó como saldo la muerte de un policía comunitario y tres heridos.

Demandan que “se formalice un peritaje por parte de la Comisión de Derechos Humanos, para que se tengan elementos técnicos”.

“Debemos ser recíprocos, por un lado les ayudamos y por otro nos persiguen, y no se vale”, reprochan.

Está muy bien que se investigue, como lo exigen.

Y de paso, que se actúe en el caso de la familia asesinada por policías de la Upoeg en Cacahuatepec –porque investigado y esclarecido ya está–, en la primera quincena de julio de 2017, cuando los sedicentes comunitarios irrumpieron en pleno día en dos viviendas en cuyo interior asesinaron a tres mujeres y dos bebés, homicidios que permanecen impunes.

Bruno Plácido Valerio, el líder de la Upoeg que ahora se yergue indignado por la balacera del domingo 7 de marzo, en aquella ocasión primero dijo que había sido un enfrentamiento; luego, ante la ausencia de argumentos, se comprometió a presentar ante el Ministerio Público a los responsables de la matanza para posteriormente justificarse diciendo que no podía presentarlos a la fuerza.

Ese mismo dirigente es el que ahora habla de que debe haber reciprocidad.

Por un lado “les ayudamos y por otros nos persiguen”, aduce, pero así, ¿con hechos como los de Cacahuatepec ayudan?

El gobierno no se ha atrevido a desarmar al grupo armado de la Upoeg, a pesar de no reconocerlo como policía comunitaria por no apegarse a los principios que rigen a una agrupación de esta naturaleza, siendo la Crac-PC, la única que lo hace y por tanto es la única reconocida, pero de eso a que puedan andar los upoegistas por todos lados perpetrando desmanes es un asunto muy diferente.

¿En qué ayuda la Upoeg al gobierno?

Mucho tiene que explicar tanto la autoridad como la Upoeg, entre quienes lo menos que puede observarse es complicidad. n

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