Sin duda, la acción que el alcalde saliente de Tecpan, Leopoldo Soberanis Hernández, emprendió, consistente de liquidar, en su último día de mandato, a los colaboradores que lo acompañaron en su gobierno, busca no sólo romper la cadena de demandas laborales al ayuntamiento –como asegura el munícipe–, sino también sentar precedente y servir de ejemplo a los otros presidentes municipales del estado.

Parece haber en ese procedimiento un detalle que pasó por alto el edil: un despido en toda forma implicaría hacerlo efectivo en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, ante testigos fiables y levantar el acta correspondiente con todas las firmas y sellos que vinieran al caso.

Limitar la acción a solamente pagar la segunda quincena de septiembre y la parte proporcional del aguinaldo deja abierta la puerta a nuevas demandas laborales contra el gobierno municipal, precisamente lo que el edil trata de evitar.

Aparte de eso, la intención del alcalde cuenta, y mucho, pues es claro que está tratando de llevar hasta sus últimas consecuencias las opiniones que había expresado con anterioridad acerca de poner coto al endeudamiento de los ayuntamientos por la vía de los laudos laborales, que han crecido tanto hasta constituir un fardo sumamente pesado para las finanzas públicas de los municipios de la entidad.

El alcalde priísta había planteado –si bien desde una perspectiva claramente neoliberal– que los diputados locales legislaran para impedir que los trabajadores de los ayuntamientos pudieran presentar demandas laborales.

Es obvio que la solución a la impericia o a la irresponsabilidad, o a ambos defectos de los alcaldes, no tiene que implicar la violación de los derechos laborales de los trabajadores, ni mucho menos tiene que apartarse del marco legal, que establece con toda claridad el derecho de estos a llevar a los tribunales sus reclamos.

Aparte de ese dislate, es claro que sí es imperioso legislar para que los presidentes municipales no puedan hacer y deshacer a su antojo en los gobiernos municipales, mucho menos cuando comprometen los recursos públicos y la viabilidad financiera de sus administraciones y de las siguientes.

El Segundo Congreso Internacional Urbanismo, Educación, Desarrollo Sustentable, Salud Mental en Prospectiva de Paz, realizado en Acapulco, arrojó la información en el sentido de que 69 por ciento de las tomas de agua del municipio son clandestinas.

El rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Javier Saldaña Almazán, dio a conocer que, según información recabada en la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Coagua), sólo 31 por ciento se factura, y de este porcentaje se cobra únicamente 62 por ciento.

Se factura poco y se cobra menos.

La conclusión a la que llegaron estudiosos de la máxima casa de estudios de Guerrero consiste en que la causa principal de estas deficiencias es la corrupción.

Mencionaron, entre otros vicios, el uso clientelar del suministro del agua con fines políticos y las tomas toleradas.

Pero aparte de que, según las investigaciones de los universitarios, la mayor parte de las tomas son clandestinas y, en consecuencia, no pagan, de que sólo 31 por ciento se factura y de este 31 únicamente se cobra 62 por ciento, habrá que agregar que, de acuerdo con la información que en varias ocasiones han vertido responsables de la paramunicipal, más de 50 por ciento de la producción de agua se derrama por fugas producidas en las tuberías debido al deterioro de las mismas.

No se sabe qué ocurrirá en la próxima administración federal en torno a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; de lo que ni duda cabe es que, a unas cuantas semanas del cambio de gobierno, los padres de los jóvenes y quienes los han acompañado en su lucha, respiran aires de esperanza, algo que en la actual gestión nunca tuvieron, según su propia versión.

Si bien durante su campaña había hecho el compromiso de impulsar la creación de la comisión de la verdad, que se encargue de investigar y descubrir qué ocurrió la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, este miércoles el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, les comunicó la certeza de que así ocurrirá con o sin la aprobación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y les garantizó que habrá castigo para los responsables así se trate de elementos del Ejército.

La ratificación tranquilizó y alentó a los padres, lo mismo que a representantes de organizaciones sociales y de organismos internacionales que los acompañaron en el encuentro con López Obrador y los han acompañado en su peregrinar de cuatro años.

Fueron aires de confianza y optimismo los que corrieron en esa reunión.

María Elena Guerrero, madre de Giovanni Galindes, informó sobre  los tres puntos que se pactaron con el próximo gobierno federal:

1) La creación de una comisión de la verdad y justicia, se cuente o no con la sentencia favorable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

2) La publicación de un decreto que asegure la cooperación de la administración pública federal en la investigación y búsqueda del paradero de los jóvenes.

3) La asistencia técnica de instancias internacionales de derechos humanos.

Punto importante es también, sin duda, el compromiso de López Obrador de emitir un decreto mediante el cual se asegure la cooperación de todas las dependencias federales en la investigación y búsqueda de los desaparecidos, y la asistencia de instancias internacionales.

Dicho todo, ahora queda sólo esperar diciembre para que el nuevo gobierno esté en condiciones de pasar a los hechos. n

Además de la belleza de sus colosales montes y escarpadas costas, Canadá ofrece al viajero una cocina extraordinaria, una atractiva cultura y fabulosos viajes por carretera que permiten avistar alces. El segundo país más grande del globo abarca una infinidad de paisajes repartidos en seis husos horarios: altas montañas, resplandecientes glaciares, fantasmagóricas selvas tropicales y playas aisladas. Hay muchos sitios memorables y gran variedad de personajes. Abundan los osos pardos y polares o las ballenas.

Canadá es muy diverso en toda su extensión y en cada ciudad, algo que se percibe en la música, el arte y la gastronomía. Se puede tomar un café con leche y un cruasán de hojaldre en una terraza en Montreal, visitar un mercado asiático nocturno y comer fideos en Vancouver, unirse a una primitiva fiesta celta con gaitas en la isla de Cabo Bretón, recorrer en piragua los bosques y aldeas aborígenes de Haida Gwaii, asistir al Festival Internacional de Teatro Alternativo de Edmonton o al famoso Festival de Cine de Toronto.

Varias visitas son obligadas si el viajero se desplaza hasta Canadá. La primera: las Cataratas del Niágara. Abarrotadas, turísticas y ni siquiera figuran entre las 500 más altas del mundo, pero cuando esos vigorosos brazos de agua caen en forma de arco sobre el precipicio como cristal líquido rugiendo en el vacío, y el viajero se acerca en una pequeña embarcación envuelta en neblina, impresionan. En cuanto a volumen, a esta atronadora catarata no la superaría ninguna otra en Norteamérica: su flujo de agua roja el equivalente a más de un millón de bañeras por segundo.

Si bien los desastres naturales golpean por igual a ricos y pobres, los que tienen que ver con crecidas de arroyos, desbordamientos de presas y, en general, con las precipitaciones pluviales extraordinarias, azotan de manera pronunciada a los más pobres, que son en casi todos los casos los que se asientan en las márgenes de cauces, ríos y otros cuerpos de agua.

Pero aun cuando resultaran tan afectados los pobres como los pudientes y fueran éstos los que más perdieran en términos bienes materiales, son aquéllos los que la tienen más difícil para reponer lo perdido que, aun siendo poco en términos de inventario, puede ser todo lo que ellos poseen.

Eso es visible en cada desgracia de este tipo, y el huracán Pauline, que el próximo mes cumplirá 21 años, es ejemplo de ello.

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