Sano sería que, habiendo emitido la autoridad electoral su veredicto en torno a las elecciones del domingo 6, los ex candidatos aceptaran los resultados y se unieran a los ganadores para hacer un mejor trabajo en aras de la mejoría de ayuntamientos y el estado.

Si optan, no obstante, por la decisión de impugnar, habrá que reconocer que están en su derecho.

Es correcto encauzar sus inconformidades por los cauces legales; para eso están ahí las instancias superiores a las que tuvieron a su cargo la realización de los comicios.

Cae bajo su responsabilidad, del mismo modo, desoír el llamado del gobernador Héctor Astudillo Flores en el sentido de respetar los resultados del 6 de junio.

El excandidato a la gubernatura por la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos, está dolido.

Creyó que tenía ya la constancia de gobernador electo en la bolsa, sobre todo cuando el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCGro) le retiró la candidatura al morenista Félix Salgado Macedonio.

Queda ahí para la historia que la determinación lo regocijó, y la festejó.

Aplaudió la actuación del organismo.

Le pareció un fallo justo y legal; en tanto ahora, ya perdedor, se vuelve contra el Instituto para acusarlo de violar los principios de neutralidad e imparcialidad del proceso electoral.

Quedó claro que no gana el que gasta más dinero.

Aparte, el tiempo colocó a cada quien en el lugar correspondiente.

Moreno Arcos sencillamente no tuvo la estatura política de Salgado Macedonio –a cuya trayectoria sólo habrá que echarle un vistazo– y al final de cuentas tampoco alcanzó la de Evelyn Salgado Pineda, a quien pretendió degradar calificándola de incapaz y de desconocer el estado, e incluso criticó porque, junto con su padre, Salgado Macedonio, cantaba en los encuentros partidistas.

Pura basura.

Ni para desprestigiar demostró talento.

No halló –porque no los hubo– elementos de peso para demostrar públicamente que él era mejor candidato, siendo un político gris, opacado.

Ya noqueado, lanza sus últimos estertores amagando con la impugnación, haciendo a un lado la exhortación de su jefe político, el gobernador Astudillo Flores.

Si en la contienda no levantó, con la impugnación busca hacer ruido posiblemente para enturbiar el cambio de gobierno, así el mandatario del estado haga hincapié en que “el gobierno que inicie a partir del 15 de octubre tendrá que hacer política de entendimiento y no de vencimiento, para que se mantenga la gobernabilidad”.

No sólo es importante que el gobierno entrante recurra al entendimiento, sino todos los sectores, todos los ciudadanos.

Mientras tanto, Moreno nada contra la corriente, buscando camorra.

Legal, pero camorra al fin. n

Aunque suene a aberración, a veces la incongruencia tiene sitio de honor en la función pública.

Dicho con otras palabras: en la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) oyen el temblor y no se hincan.

Aunque está en quiebra técnica y financiera, declaración que sus mismos funcionarios le han conferido de manera reiterada para que no haya dudas, 21 ex funcionarios recibieron un bono por más de un millón 115 mil pesos.

Aunque la paramunicipal está hundida, el bono, según explicación de su ex director general Leonel Galindo González, “es legal”, corresponde a 2020 y es por concepto de “productividad”.

Si la Comisión hubiera superado su estatus de empresa basura, podría entenderse que incentivaran a sus funcionarios, pero lejos de ello, sus problemas económicos empeoran.

Otro punto: Galindo González sostiene que el bono fue incluido en el presupuesto del ejercicio fiscal 2020 (cuando tenía rato ya arrastrando la bancarrota); incluso, afirmó, hay actas firmadas el 12 de diciembre por los integrantes del Consejo de Administración de Capama, en las que se consideró ese recurso.

Hace varios días ya que el exfuncionario formuló esas declaraciones, sin que lo desmintiera algún integrante del Consejo de Administración, que encabeza la alcaldesa Adela Román Ocampo, lo que mueve a pensar que efectivamente son ciertas.

El regalazo a la “alta productividad” hecho por el Consejo de Administración habría pasado inadvertido de no ser por el contralor municipal, Francisco Torres Valdez, quien lo hizo público advirtiendo que es ilegal.

Tal vez la Comisión de Hacienda del cuerpo edilicio del ayuntamiento porteño se zafe del embrollo alegando que Capama es un organismo autónomo y, por tanto, se rige de modo independiente a la comuna; no obstante, habrá que decir que en el Consejo de Administración ocupan sendas sillas la presidenta municipal y algunos regidores, además de representantes de asociaciones civiles, que, al guardar silencio, se convierten en cómplices de los depredadores.

¿Será este tipo de mafias al que la actual administración municipal ha hecho referencia desde su comienzo y respecto a la cual indicó que ya se le tenía ubicado y que ya sabían qué hacer, pero nunca la tocaron?

Si es el Consejo de Administración quien auspicia estos desórdenes que hunden más a Capama, ¿quién se encargará de meter orden? n

La rifa del tigre

Jul 29, 2021

Finalmente, como marcaba la tendencia, la balanza terminó de inclinarse a favor de Evelyn Salgado Pineda.

Ya no son suposiciones, ni buenos deseos.

Tampoco avances, tendencias, ni parcialidades.

El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero le entregó ayer la constancia que la acredita como gobernadora electa.

A partir de ya, es otra la página que se escribe de Guerrero.

En consecuencia, Salgado Pineda ha reiterado su llamado a la conciliación y a la unidad de los guerrerenses en general y de quienes fueron sus opositores en la contienda en particular.

Es hora, pues, de enterrar el hacha, para dedicarse al trabajo en bien de la entidad.

Muchos problemas han acarreado ya la violencia y la pandemia de Covid-19 como para sumarle otros que pudieran derivarse de la inconformidad por no haber ganado la contienda.

Viene uno más que no alcanza todavía a advertirse, pero que es un hecho: el atraso educativo derivado de la suspensión de clases presenciales.

Habrá que sumar el desempleo generado por la pandemia y la falta de apoyo a las empresas.

Todos estos problemas y los demás que de por sí han agobiado a la entidad y la han mantenido hundida en el rezago golpearán de frente al gobierno de la morenista.

Su administración no será, de ninguna manera, un paseo por La Quebrada de Acapulco.

Evelyn recibió ayer una constancia, no una varita mágica para solucionar todos los problemas del estado.

Por otra parte, no todos ellos se circunscriben al ámbito de la competencia del Poder Ejecutivo, sino que corresponde atenderlos al gobierno de la República.

En este marco de responsabilidades, habrá que incluir a los presidentes municipales que, lejos de contribuir a que haya buenos resultados a nivel estatal, se llegan a convertir en obstáculos al aprovecharse de la autonomía municipal.

¿Un ejemplo irrebatible? La certificación de las policías municipales.

En este y en otros temas deberá entrar en juego la destreza y la habilidad política de la gobernadora y su poder de gestión ante el gobierno federal.

La población no sabe a quién competa resolver los problemas, y, en el último de los casos, tampoco le importa; lo que quiere son soluciones, no explicaciones, ni argumentos.

Y con ello tiene que salir al ruedo la Torita sin permitir que le planten una sola banderilla. n

A lo largo de siglos de ensayar todo tipo de gobiernos, las sociedades humanas han evolucionado a una conclusión cierta: el menos perjudicial de los sistemas de gobierno es la democracia, más allá de cualquier debate acerca de los tipos de esta democracia.

No es un sistema perfecto, ni mucho menos. En general, puede dar resultados con una lentitud exasperante porque requiere de poner de acuerdo muchas voluntades, sobre todo en el parlamento –elemento característico de la democracia, que es, por definición, el gobierno del pueblo–, donde están representados todos los sectores sociales, o la mayoría.

Y esa exasperación con facilidad puede transitar hacia la decepción, de modo que puede generar en los gobernados el deseo de cambiar la democracia por otro tipo de gobierno.

Así es como, aun en tiempos modernos, sociedades han optado por dictaduras, con la esperanza de cambios veloces, si bien a veces las han permitido en modo inconsciente. El siglo pasado, sobre todo desde su comienzo hasta poco antes del final, se caracterizó por ello.

Un régimen dictatorial se caracteriza por carecer de contrapesos que balanceen el ejercicio del poder. Por eso algunos intelectuales han llegado a caracterizar al régimen priísta anterior a las reformas que dieron pie a la alternancia del año 2000 como una dictadura, porque el presidente de la República no tenía que compartir el poder, ni siquiera con el Congreso –de ahí derivaba el mote de “diputados levantadedos”–, y así podía tomar decisiones y hacer que se cumplieran de manera expedita, sin pedir permiso, sin pedir explicaciones y sin rendir cuentas.

En nuestro país, las elecciones del 6 de junio han demostrado que nuestro sistema electoral, su entramado legal, es sólido y funciona. La confrontación de propuestas y de ideas perfila una Cámara de Diputados, en el ámbito federal, plural y diversa, de modo que las fuerzas políticas que la integrarán han de verse obligadas a parlamentar –haciendo honor a la denominación dada a esa instancia de gobierno: parlamento–, a dialogar y a negociar, para llegar a acuerdos.

El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo el martes en su conferencia de prensa mañanera al deslizar la posibilidad de que su partido, Morena, pacte con el PRI o con otra fuerza política los cambios constitucionales que se propone llevar adelante.

El resultado, por supuesto, será un proceso más lento, por todo lo que implica. Y será conveniente explicarlo a los ciudadanos cuantas veces sea necesario, hasta que el concepto sea asimilado. No hacerlo puede desembocar, otra vez, en exasperación social.

Sólo cabe esperar que el partido aludido por el Presidente, el PRI, recuerde que tiene un pacto previo con otras dos formaciones políticas para hacer bloque en el Congreso: el PAN y el PRD. Verdaderamente democrático sería no dejarlas al margen de ninguna negociación con el Poder Ejecutivo. n

Meta a la vista

Jul 29, 2021

Este día, la autoridad electoral emprende el conteo distrital de las elecciones realizadas el domingo pasado.

A las 20:00 horas de este lunes, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) cerró habiendo contabilizado 38.4 por ciento de las actas, lo que arrojó 253 mil 143 votos para la candidata morenista a la gubernatura, Evelyn Salgado Pineda, contra 204 mil 645 de su adversario más cercano, el aspirante de la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos.

Salgado Pineda había obtenido 46.3457 por ciento de los votos, en tanto Moreno Arcos, 37.4666 por ciento.

La ubicación de la morenista originó que este lunes el ex gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, de filiación perredista, reconociera que los resultados le eran adversos a su candidato Moreno Arcos y llamó a priístas y perredistas a aceptar con decoro y dignidad la derrota.

Ayer martes, fue el senador priísta Manuel Añorve Baños quien reconoció el triunfo de Salgado Pineda.

El legislador afirmó que Moreno Arcos fue un candidato muy competitivo, pero sostuvo que los resultados del PREP favorecen a la abanderada morenista.

Hasta aquí los resultados del PREP, que son preliminares; en tanto los definitivos, los que darán el triunfo determinante al vencedor y la entrega de la constancia correspondiente, serán los que arroje el conteo distrital, que llevará a cabo desde hoy el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero, el IEPCGro.

El distrital es el conteo final y definitivo de los votos. Es un conteo más preciso realizado en cada uno de los distritos electorales y en donde incluso se pueden abrir paquetes para volver a contar voto por voto.

Este conteo de votos le da validez a la elección y una vez que finaliza es posible anunciar los resultados oficiales de la jornada electoral. Al final del conteo se entrega la constancia de mayoría al ganador de la jornada electoral.

Si el escenario de tranquilidad que ha prevalecido hasta ahora con la tácita aceptación de la derrota de los aliancistas continúa, bien podría vaticinarse un final de calma en el proceso del conteo definitivo; no obstante, si bien Moreno Arcos se concreta a expresar con aire de resignación que no hay ganador y que esperará los resultados oficiales, los dirigentes del PRI y del PRD, Héctor Apreza Patrón y Alberto Catalán Bastida, han desenfundado la espada advirtiendo que no aceptarán los resultados y que pedirán apertura de los paquetes electorales y recuento de votos.

Están en su derecho, pero evidentemente la victoria está ya cantada.

Es de esperarse que impere la civilidad, la razón y la legalidad, y no se esgrima el viejo lema de “si yo gano, hubo democracia; y si pierdo, se cometió fraude”. n

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