Virtual ganadora

Jul 29, 2021

Prudente y comprensible ha sido la postura asumida por el gobernador Héctor Astudillo Flores al declarar que esperará los resultados de las votaciones que darán a conocer el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPCGro), “para hacer los pronunciamientos políticos correspondientes”.

Los seguidores de los candidatos pueden permitirse dar rienda suelta a sus emociones y vitorear a su favorito, guiados por la sola creencia de que va ganando, o dejándose llevar por los resultados preliminares.

No pasa nada.

No ocurriría así si el mandatario se condujera de manera similar.

Sería muy delicado porque, antes que nada, movería a la confusión, pues no se trata de un ciudadano común y corriente el que está actuando, sino del representante de los guerrerenses.

Es el titular de uno de los poderes –el Ejecutivo– del estado de Guerrero.

Por consiguiente, está obligado, muy por encima de sus simpatías personales o partidistas, a esperar que sea la autoridad electoral la que declare ganador de las elecciones para proceder él a levantarle la mano, sea quien sea el triunfador.

Por cuanto a las votaciones, fue el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) el que estuvo alimentando de información hasta ayer al electorado.

Fue el PREP el que reportó que la candidata morenista a la gubernatura, Evelyn Salgado Pineda, llevaba una diferencia superior a los 45 mil votos respecto al priísta-perredista Mario Moreno Arcos, cifra que ha sido considerada extraoficialmente como irreversible y que, incluso, ha motivado a la oposición a reconocer su derrota.

El PREP no cuenta votos, sino que captura y publica la información asentada en las actas de escrutinio y cómputo por los ciudadanos que participan como funcionarios de casilla.

El Programa se abrió el domingo a las 20:00 horas y debió cerrarse este lunes a las 20:00 horas.

Será mañana miércoles cuando el Instituto Nacional Electoral comience el conteo distrital, que no tiene tiempo de duración, sino que depende de los problemas que llegaran a presentarse en el proceso.

Al final del conteo, INE e IEPCGro anunciarán los resultados con base en los cuales extenderán al ganador la constancia de gobernador electo.

A este anuncio se refiere Astudillo Flores cuando habla de esperar los resultados oficiales para reconocer a quien lo sucederá en el cargo.

Todo a su tiempo. Pero por lo pronto, habemus gobernatora. n

Vientos de cambio

Jul 29, 2021

Si bien el relevo de poder formal ocurrirá en octubre, desde hoy Guerrero comenzará a vivir movimientos en la administración pública estatal, en los que tenga que ver el equipo ganador de las votaciones de ayer.

Sucederá, en fecha próxima, la integración de equipos del actual y del próximo régimen, que se encargarán de organizar la entrega de una administración ordenada y sin sobresaltos.

Ninguna duda cabe de que el gobierno entrante hallará en el actual total cooperación y voluntad para que todo se lleve a cabo de manera transparente y armoniosa.

Si bien el gobernador Héctor Astudillo Flores milita en el PRI, un partido diferente al ganador de las elecciones de ayer, es un hombre institucional, que se ha caracterizado por su trato suave y caballeroso, alejado de la confrontación.

Prueba irrefutable de ello ha sido la buena relación sostenida con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en más de una ocasión le reconoció y agradeció su colaboración con el gobierno federal.

Varios fueron los gobernadores que escogieron un camino diferente al de López Obrador; Astudillo Flores ha antepuesto los intereses de Guerrero y ha buscado el entendimiento sin caer en la pasividad o el entreguismo.

Ni se ha puesto con Sansón a las patadas, ni ha aprovechado su posición para golpear o someter al de menor peso.

En más de una ocasión, la alcaldía porteña le ha arrojado al paso cáscaras de plátano que el mandatario ha evadido, y ha optado por la prudencia.

Al menos públicamente, no ha trascendido que haya tenido alguna fricción con algún alcalde.

Tomando en consideración estos hechos, es una afirmación fundamentada la de que en la entidad habrá una transición pacífica, ordenada y armoniosa.

De hoy a octubre, es de esperarse que el cambio se lleve a cabo en los mejores términos, considerando también que la ganadora de la elección, Evely Salgado Pineda, es una mujer sana, más deseosa de empezar a trabajar por el bien de la entidad que en armar pleitos, consciente de que la campaña quedó atrás y es hora de sumar. n

Salida emergente

Jul 29, 2021

Nada bien se vio el titular de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Heriberto Huicochea Vázquez, al declarar que se está atendiendo todos los problemas educativos, con diversas mesas de trabajo, para evitar que el día de las elecciones pueda darse alguna manifestación que busque impedir la instalación de casillas.

Con ello, el funcionario reflejó la idea de que se atiende los reclamos de los docentes para que no vayan a estropear las votaciones y no porque le interese hacerlo como son sus funciones.

Ese ha sido precisamente uno de los motivos de los conflictos con los docentes: frente a alguna contingencia, las autoridades se sientan con los profesores a platicar para impedir nuevas movilizaciones, les prometen arreglos y posteriormente no les cumplen, motivando más inconformidad y protestas.

Numerosos son los casos que plantean los trabajadores de la educación, entre ellos la demanda de basificación, el reconocimiento como directores de docentes que durante años han fungido como tales, pero les pagan como maestros de grupo, nuevas contrataciones, pago de prestaciones.

¿Tienen o no razón los demandantes?

Posiblemente.

Pero la percepción que la gente tiene es la que los docentes han generado, toda vez que han sido ellos los que, día con día, ventilan públicamente sus inquietudes.

Mientras tanto, los funcionarios se hacen los sordos y los ciegos. Ni ven ni oyen.

Los dejan que se manifiesten por las calles, que bloqueen, que pintarrajeen, que se planten, pero no los voltean a ver.

No explican ni a ellos ni a la población.

Evidentemente, a la parte oficial no le importa lo que los docentes digan o hagan ni lo que la población piense.

¿Qué piensa la gente?

Al conocer solamente la versión de los reclamantes, con esa se queda.

Los ve como víctimas y al gobierno como victimario.

Ahora que, si hablamos de justicia y de honrar la palabra, lo que tendría que hacer el gobierno no es dar explicaciones ni buscar corregir su imagen maltrecha, sino simple y llanamente cumplir lo prometido.

Si los profesores no tienen la razón, también habría que decirlo. Ahí también debería haber transparencia.

Comprometerse y luego escurrir el bulto para no cumplir, no es ni justo ni adecuado, como tampoco lo es esperar que haya elecciones para atender las quejas y evitar fricciones en la jornada de votaciones.

Peor sería aún crear acuerdos ahora y después no cumplirlos después. n

Entre los criterios editoriales de los diarios de la familia La Jornada está el emplear con sumo cuidado el adjetivo “vándalo” y su verbo derivado, “vandalizar”, porque un pequeño tropiezo en este terreno puede abrir la puerta, casi siempre sin que esa sea la intención, a la estigmatización de las personas o de los movimientos sociales, y este grupo editorial se ha cuidado siempre de no adoptar posturas opuestas a las luchas reivindicativas de la sociedad.

Es de comprenderse que, siendo los humanos como son: seres emocionales, con frecuencia se les desborden las emociones y lleven a cabo actos que en circunstancias menos emotivas no cometerían.

Pero hay un abismo entre eso y el empleo de la violencia –sobre todo si ésta suele rayar en riesgo de muerte– de manera consuetudinaria en toda manifestación de protesta o en todo acto de exigencia de derechos.

El arrojo y la temeridad de los manifestantes –como los que ayer destrozaron puertas y ventanas del Palacio Federal en Acapulco– cobra víctimas de cuando en cuando entre los propios participantes. El evento más reciente, lamentable en sí mismo, es el de las dos alumnas de la normal Carmen Serdán, de Teteles, Puebla, que se arrojaron desde el interior de la caja de un tráiler en movimiento y murieron al caer al pavimento.

Una nota publicada ayer en el suplemento La Jornada de Enmedio ilustra –también sin que sea su intención– el fenómeno. Se titula “La naturaleza humana fue violenta en extremo durante la Edad de Piedra”, y se lee en su único sumario que “expertos detectan agresiones más feroces de lo necesario para matar en restos hallados en valle del Nilo”. La fotografía que ilustra el texto muestra a dos jóvenes arqueólogos desenterrando restos óseos en una especie de páramo.

Lo que plantea la nota, si bien es fácil de adivinar, puede resumirse en que los investigadores han identificado –con los cada vez más exactos exámenes a que pueden someter los vestigios– cantidades excesivas de heridas de lanza, flechas y otras armas, muchas de las cuales llegaron hasta los huesos de las víctimas, integrantes de comunidades pequeñas, todas las cuales eran sometidas al mismo trato, sin distingo de mujeres o niños.

Como puede verse, la ferocidad excesiva no es privativa del individuo moderno, ni de las protestas sociales. Pero es un estadio que todos los humanos deberían hacer el intento de superar. n

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem) acaba de conmemorar la Semana Internacional del Detenido Desaparecido.

En el acto, familiares de Atoyac llamaron al gobierno federal para que muestre voluntad política para esclarecer las desapariciones forzadas ocurridas en el país en la década de los 70 durante el periodo de la guerra sucia.

El caso de los desaparecidos resulta similar al de los desplazados de sus comunidades de origen por la violencia criminal.

Si bien los desplazados no son reconocidos como víctimas por el gobierno, lo cual deriva en su abandono, los familiares de los desaparecidos tienen el reconocimiento oficial, pero de poco o nada sirve, pues los apoyos recibidos se constriñen a entrega de viáticos, asesoría legal y psicológica, así como resguardo policiaco para la búsqueda de los ausentes.

Mínimas diferencias pero con el mismo fondo: la incapacidad gubernamental de garantizar la seguridad de las personas y sus bienes, falta de interés por regresar a sus pueblos a unos y la indiferencia por buscar y localizar a los ausentes.

En ambos la justicia no figura por ninguna parte.

Guerrero reclama seguridad, paz, trabajo, vivienda, educación, pero sobre todo justicia, la gran ausente de la que todos hablan, pero nadie hace efectiva.

¿Algún candidato ha hecho el compromiso de aplicar la justicia?

Atoyaquenses atribuyen al gobierno la desaparición de sus familiares; los desplazados responsabilizan de su expulsión a la delincuencia.

Autores de unos hechos y otros permanecen imperturbables.

Es que unos y otros –gobierno y criminales– son los mismos; forman parte del mismo negocio, ha llegado a acusar Salvador Rangel Mendoza, obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa.

Por el mismo sendero parece transitar la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, atribuida a la delincuencia organizada en contubernio con funcionarios.

A casi siete años de su desaparición, el engaño sobre la supuesta investigación de su paradero es la parte visible en el escenario.

Así el punto, desplazados y desaparecidos junto con sus familiares recorren desamparados el mismo camino, un camino alumbrado por un ligero fulgor de esperanza, pero sin final a la vista. n

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