Comentó que se destinarán 800 millones de pesos durante este año


Durante la conferencia matutina de este lunes, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, recalcó que se incrementará el presupuesto en infraestructura para Acapulco, donde se destinará un total de 800 millones pesos.

En Palacio Nacional, el mandatario federal comentó que su gobierno invierte en obras para mejorar servicios en Acapulco, en Renacimiento y en otras colonias de la periferia, para abatir la pobreza urbana.

“Hay una inversión de 500 millones de pesos, se va a ampliar este año, creo que mínimo 300 millones adicionales”, anunció.

López Obrador recalcó que en el mes de marzo estará en el puerto de Acapulco visitando las obras que ejecuta en la zona suburbana la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, a cargo de Román Meyer Falcón.

Jugada genial

Feb 24, 2020

El impacto que obtuvo la Crac-PF con la presentación de los niños vestidos de policías comunitarios, lejos de descender, parece ir en ascenso.

Todo mueve a pensar que si en realidad la Coordinadora echó mano de los pequeños para defender a las comunidades de la delincuencia, querrá decir que ya no hay adultos dispuestos a enrolarse en la policía para desempeñar esa tarea, pero la decisión no parece tomar esa dirección.

En ningún momento se ha mencionado esa probabilidad.

Por tanto, es de entenderse que la Crac-PF planeó cuidadosamente ese recurso con el objetivo de llamar la atención de las autoridades, organizaciones sociales y de los organismos defensores de derechos humanos, y así lo consiguió.

Por un lado podría ser el objetivo obtener el apoyo gubernamental que siempre se les ha negado; por otro, golpear a las autoridades, exhibiendo su incompetencia para someter a la delincuencia.

Les salió bien el golpe.

Hay quienes interceden en defensa de los derechos de los menores; hay otros que se echan sobre el gobierno por no atender y solucionar el problema de la inseguridad, pero unos y otros golpean de este modo al sector oficial, que ha dicho mucho, pero no ha hecho nada para sacar de la violencia a la región en que se localiza Chilapa.

Así, el presidente Andrés Manuel López Obrador giró instrucciones para que de manera directa el gobierno federal atienda a los niños indígenas, que fueron presentados armados.

Pero no sólo son los pequeños; se trata de la zona, de los chilapenses, que claman paz y seguridad.

La aparición de los niños vestidos de policías comunitarios es un llamado desesperado para que los gobiernos federal y estatal intervengan para lograr la pacificación de ese municipio, aseguró Norma Mesino Mesino, dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (Ocss).

Puede ser, pero también puede ser que se trate de una acción bien calculada con consecuencias previstas.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a las autoridades de Guerrero a que adopten de inmediato medidas para proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes que aparecen en un video empuñando armas de fuego.

¿De qué otra manera pudieron haber llamado mejor la atención de la CNDH? El organismo le está diciendo al gobierno estatal que no tiene cuidado de los niños.

No hay más que reconocerle a la Crac-PF que estuvo muy bien jugado ese balón. n

Cada vez más la población mexicana se preocupa por tener una navegación segura, sobre todo cuando debe realizar algún pago o aportar información personal sensible.

No cabe duda de que la tecnología nos ha llevado a una sociedad conectada constantemente. Las redes sociales, el internet móvil y las demás tendencias que existen a su alrededor son, sin embargo, un peligro que poco a poco se va conociendo a pesar de que aún no se haga el mejor uso.

No cabe duda de que la conciencia con respecto a este problema ha crecido mucho en los últimos años en México, alejándose el país de esas cifras que el IFT publicó en el 2018 donde se estimó que 6 de cada 10 mexicanos no tomaban medidas de seguridad a la hora de utilizar internet. Pero el trabajo ha de seguir en esa línea de crecimiento para evitar que esto pueda ocurrir y siga habiendo casos de fraudes en lugares que no ofrecen los requerimientos legales.

Comprar siempre en lugares conocidos

Uno de los momentos más temibles por los usuarios de la red son las compras online. Cuando hay que aportar los dígitos de una tarjeta de débito, es cuando más precauciones se deben tomar, por lo que siempre se recomienda que se pague a través de webs conocidas y con un cartel de empresa importante, como podría ser el gran gigante de esta industria Amazon, donde la seguridad es máxima hoy en día.

En este sentido, uno de los mundos que más ha crecido en popularidad gracias al internet móvil, los casinos en línea, también se han actualizado mucho en cuanto a seguridad cibernética se refiere, algo prioritario para conceder a sus usuarios un nivel de tranquilidad absoluto a la hora de dar datos personales o de cuentas bancarias.

Así, encontramos sitios como el casino NetBet en el que se ofrecen además de multitud de juegos, unos certificados de garantía de que el juego está limpio. Por ejemplo, de entre todos, destaca su sello del SEGOB con el que demuestra tener los permisos requeridos en México para obtener la licencia de juego en orden.


Hay que conocer los sellos de seguridad


Y así debería ocurrir más o menos con todos los sitios en los que una persona tenga que dar información personal o introducir datos bancarios. Por lo tanto, a la hora de navegar siempre es importante tener claros los lugares que más seguridad ofrecen en este sentido, para no tener que arrepentirse uno después.

En resumen, cada vez incorporamos a nuestro uso diario más y más sitios web, plataformas por internet o tiendas online en las que para registrarse hay que proporcionar datos sensibles. Por ello, una conexión segura siempre será aquella que esté controlada y cumpla con los parámetros que están establecidos por el gobierno de México, siendo importante tener controlados los sellos de calidad y de garantía para no tener percances en este sentido y evitar sustos innecesarios.

Este martes se instalará en Chilapa una mesa de seguridad regional, con la finalidad de dar seguimiento a las peticiones de los pobladores de Alcozacán, informó el gobierno estatal.

Ahí estarán –anunció el gobierno– las representaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y los demás integrantes de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, con la finalidad de que se monitoreen más de cerca estos temas.

Eso es dar muchas vueltas al caso Chilapa para caer en el mismo lugar. Y no es nuevo. Viene de años.

Es ocioso buscarle. Los chilapenses quieren tranquilidad, paz, justicia, la presentación de los ausentes.

La violencia en Chilapa no es nueva. La convulsión de la zona se recrudeció en 2016 con la disputa del territorio por dos grupos delictivos.

Ese año, la Federación incluyó a Chilapa en la estrategia para reducir la violencia en los 50 municipios más inseguros del país. No obstante, las muertes, las desapariciones, no cesaron. El vocero del Grupo Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, declaró entonces que Chilapa se convirtió en el segundo municipio más violento después de Acapulco.

Un día, miembros de un supuesto grupo comunitario irrumpieron en algunas comunidades y se llevaron a 16 lugareños; durante tres días estuvieron apoderados de los lugares, mismos que entregaron hasta que el gobierno negoció con ellos; pero los desaparecidos nunca aparecieron, a pesar de que habitantes aportaban nombres y testimonios de quienes se los llevaron.

En enero de 2016 se puso en marcha la Operación Chilapa con la participación de 3 mil 500 soldados y 250 policías federales y estatales. No hubo detenidos, ni aparecieron los hombres que se habían llevado.

Después hubo tres operativos más de similar magnitud y con parecidos resultados: cero.

En dos de esas operaciones los participantes se hicieron acompañar de agentes del Ministerio Público federal y peritos; ni el sombrero les tiraron a los grupos delictivos.

Según organizaciones sociales, en 2017 fueron asesinadas 200 personas. Hasta la vez no hay detenidos.

Luego entonces, nada de extraño tiene el hecho de que hayan asesinado a los 10 músicos, así como tampoco nada de raro tendría que no haya resultados de las supuestas investigaciones.

Hoy, como en 2016, la gente de Chilapa sigue clamando por lo mismo: justicia y paz, pero no hay quien se las proporcione.

Los chilapenses siguen aportando la sangre, el dolor y las lágrimas; la autoridad, el circo, la maroma y el teatro. n

Chilapa, otra vez

Feb 24, 2020

Si, al presentar niños como cadetes comunitarios, la Crac-PF perseguía como objetivo llamar la atención, vaya que lo ha conseguido con creces.

Si de por sí el asesinato de los 10 músicos colocó nuevamente a Chilapa en el centro de la atención nacional, la imagen de pequeños vestidos como policías comunitarios y empuñando sendos rifles y hasta en posición de dispararar ha causado revuelo a nivel nacional cuando menos.

¿Será verdad que la Crac-PF colocaría a los menores en la línea de combate llegado el momento de un enfrentamiento con la delincuencia organizada? ¡Quién sabe! Lo que sí es un hecho es que, si llegaran a presentar un niño muerto en la confrontación, no sólo las organizaciones nacionales defensoras de derechos humanos se le echarían encima al gobierno, sino harían lo mismo los organismos internacionales, como la ONU y la CIDH.

Sea como estrategia para atraer la atención del gobierno o como determinación irrevocable de incluir a los niños en las filas de la comunitaria, la Crac-PF logró excelentes resultados, al menos publicitarios.

Tan es así que incluso el jefe del Ejecutivo federal respondió presuroso expresando que ya se atendía el problema de Chilapa. Lo mismo ocurrió con el gobierno estatal, que difundió de inmediato la versión de que deudos de los músicos fallecidos están recibiendo apoyo.

La Fiscalía General del Estado saltó a su vez a la palestra para revelar avances de la supuesta investigación que desarrolla respecto al suceso.

Dio a conocer, por ejemplo, que fueron sicarios de la banda Los Ardillos los agresores, algo que los lugareños manejaron desde un principio.

Asimismo, apuntó que fueron seis los atacantes, sin aportar elementos que le den credibilidad a la versión. ¿Por qué seis y no cuatro o 10 o 15 o 20?

Algo extraño aportó: los músicos fueron asesinados con armas punzocortantes.

No es ese el estilo de la delincuencia.

Algo más: pretendieron hacer aparecer el hecho como un accidente.

¿De cuándo acá les preocupa lo que pueda pensar la autoridad sobre sus crímenes?

¿Podrá la Fiscalía aplicar la ley?

Valga recordar solamente que desde 2016 el gobierno ha llevado a cabo cuatro operativos policiaco-militares sin siquiera despeinar a Ardillos y Rojos.

Uno de ellos tuvo efecto en 2016, la Operación Chilapa, con la participación de 3 mil 500 soldados y 250 policías federales y estatales.

Algo sigue estando muy claro: el gobierno no puede o no quiere. n

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