Discreta eficacia

Ene 20, 2021

Si se mira con detenimiento la actuación –en general discreta, pero eficiente– de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, puede el observador hacer una estimación de la magnitud del abismo que hay entre su desempeño ante el más apremiante de los problemas nacionales, la pandemia, y lo que ha hecho al respecto el funcionario del más alto nivel federal a cargo del asunto, el subsecretario Hugo López-Gatell.

La jefa del gobierno capitalino decretó este martes la condonación del Impuesto Sobre Nómina a las empresas establecidas en el Centro Histórico y la creación de un fondo de 500 millones de pesos para otorgar créditos a pequeños negocios de la ciudad. También tomó otras decisiones que implican desembolsos millonarios para apoyar a empleados del sector restaurantero –uno de los más golpeados por la crisis derivada del encierro obligado por el virus– y a 250 mil alumnos de educación básica.

Pero es con los primeros dos de esos decretos que la jefa de Gobierno marca su distancia de las medidas tomadas por el gobierno federal, del que sería impensable, como están las cosas, esperar al menos una baja impositiva y créditos de montos útiles para los comercios y, en general, para la iniciativa privada.

No es la primera vez que la también académica se distancia, sin aspavientos ni discursos, de las decisiones tomadas por López-Gatell.

Al principio de la crisis sanitaria, el subsecretario sorprendió al mundo con una declaración por lo menos arriesgada: dijo que las pruebas para detección del virus eran una pérdida de dinero porque no servían para nada. Pero desde hace algunas semanas el gobierno de la Ciudad de México está aplicando cientos de pruebas rápidas cada día, que cumplen su función de detectar a personas infectadas, aún si ellas no lo saben, lo cual permite tomar las medidas pertinentes de aislamiento y, en su caso, de tratamiento.

Cuando López-Gatell declaró que la mascarilla cubreboca no tenía utilidad alguna y que sólo sería un gasto innecesario, ella se mostró en público usando ese dispositivo sanitario. Sin embargo, ella ahora tiene que lidiar con otro problema: según The New York Times, su ciudad debió ser declarada en semáforo rojo por lo menos dos semanas antes, pero no fue así porque López-Gatell falseó los datos para que la situación no pareciera tan grave. n

El semáforo amarillo no significa apertura total, enfatiza


“Acapulco es un destino que recibe a muchos visitantes por naturaleza y necesitamos de todos para cuidarnos y que nos vaya bien en esta temporada vacacional”, puntualizó el gobernador Héctor Astudillo Flores, con el llamado a los turistas a cuidarse y respetar las medidas sanitarias como el uso obligatorio de cubrebocas, pues enfatizó que el semáforo amarillo no significa apertura total, sino que es una apertura a la economía con responsabilidad.

“Históricamente Acapulco ha vivido sus mejores etapas en esta temporada e vacaciones de diciembre-enero, nosotros no andamos promoviendo que vengan (los turistas), van a venir sin que lo promovamos, Acapulco es un destino que tiene muchos visitantes porque tradicionalmente vienen en fin de año quienes tiene alguna propiedad, departamento o alguna casa”, puntualizó Astudillo Flores.

Desde el muelle de la Octava Región Naval en Acapulco, el gobernador Héctor Astudillo estuvo acompañado por trabajadores del sector turístico de Acapulco quienes expresaron su respaldo a las decisiones difíciles que ha tomado el Ejecutivo Estatal para cuidar la salud y el turismo, que es la principal actividad económica de Guerrero.

La disputa que todo mundo está presenciando en Morena en estos días está dentro del abanico de posibles escenarios en cualquier sistema democrático y a nadie debería extrañar.

Sólo demócratas en un sistema democrático robusto pueden ser capaces de canalizar las inconformidades y resolver con diálogo y negociación un conflicto de esta naturaleza y magnitud, para que el resultado abone a la gobernanza democrática.

Quien no tenga altura de miras, quien no posea la grandeza de un estadista y el desprendimiento de un patriota, no lo superará, sino que muy posiblemente elegirá, de entre todas las opciones, la de perder-perder.

Los demócratas convencidos cederán lo razonable, aceptarán con humildad la victoria y asumirán con entereza la derrota. Pero entre todos lograrán que las pérdidas para la patria sean las menos y que siempre los beneficios sean para la nación.

En un sistema democrático, los procesos electorales son por lo general periodos de definición. Así, la arena política se convierte en un campo de tiro, cruzado de un lado a otro por críticas, señalamientos, denuncias, acusaciones, querellas y hasta calumnias y golpes bajos. No es privativo de Guerrero, ni de México. Nada más hay que dar un repaso al accidentado proceso electoral reciente de Estados Unidos, la democracia por excelencia del autollamado mundo libre. En Nicaragua, el oficialismo ha reformado la ley para que todo aquel contendiente que sea descalificado como “derrocador” por el gobierno no pueda competir en la elección que viene. En Hungría, toda la oposición se ha aliado para postular candidatos únicos a todos los puestos de elección popular en el siguiente proceso, en aras de derrotar y expulsar del poder al dictador populista de extrema derecha que gobierna el país como primer ministro, Viktor Orbán.

Es la lucha por el poder, que en un sistema democrático se mantiene apegada a las leyes, lo cual descalifica, desde luego, toda acción que, en busca de ese poder, viole las normas de civilidad y de coexistencia de la sociedad, como los ataques armados, los más recientes de los cuales han hecho blanco –en varios municipios del estado– en militantes de Morena, el partido en el poder federal y el que tiene grandes posibilidades de acceder a los poderes locales. n

La presidió Olga Sánchez Cordero; se realizó de manera virtual


Chilpancingo, 21 de diciembre. En seguimiento al trabajo permanente y coordinado entre las instancias federales, estatales y municipales responsables en materia de seguridad pública, el gobernador Héctor Astudillo Flores participó en la XLVI Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, que debido a la emergencia sanitaria por el Covid-19 se realizó de manera virtual, cuyo evento fue encabezado por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Leonel Efraín Cota Montaño.

Desde la sala de Gabinete de Casa Guerrero, acompañado del secretario de Seguridad Pública, David Portillo Menchaca, así como del secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Antonio Piza Vela, el fiscal general del estado, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, el titular del Ejecutivo guerrerense ratificó el interés de su gobierno de ser un aliado de la federación y los municipios en el combate a la delincuencia.

Producto de ese esfuerzo y coordinación, en los últimos meses Guerrero se ha alejado de los primeros lugares en la comisión de delitos como el homicidio.

Contrasentido

Ene 20, 2021

Sin duda alguna, falta mucho por legislar y reglamentar para que el gobierno funcione con toda la eficiencia y toda la eficacia deseables, para que sea inexpugnable a la corrupción y a la incompetencia, para que con la menor cantidad posible de recursos produzca los mejores resultados posibles.

Porque es de sentido común que el tamaño de la nómina municipal y los salarios de sus funcionarios deberían guardar relación directamente proporcional con el tamaño de la economía del municipio, con las excepciones y salvaguardas que exijan o impongan las circunstancias del estado y de la nación.

Si el municipio goza de una economía boyante, lo cual se haría patente por el volumen de su aportación al producto interno bruto estatal –consecuencia de un buen producto interno bruto municipal y del tamaño de su población–, puede ser aceptable que la nómina de su ayuntamiento sea robusta y que los salarios de sus funcionarios sean superiores al promedio de los ayuntamientos del estado, o que incluso sean los más altos.

En la situación contraria, sería de esperar que el tamaño de la plantilla y los salarios de los jefes no estén entre los más grandes de la entidad. Es una relación fácil de comprender para casi cualquier persona.

Pero he aquí que, en apariencia y en general, quienes gobiernan no entienden de relaciones proporcionales, y suelen cometer excesos, como en Chilpancingo, cuyo cabildo se concedió este año un aumento salarial de 100 por ciento, con el cual sus integrantes son los mejor pagados de la entidad, a pesar de que el municipio no es la economía más fuerte del estado, si bien su producto interno per cápita sí es el más alto.

Debe haber alguna manera de lograr que si, por ejemplo, resulta notorio que un alcalde no comprende estas relaciones que se dan en la economía, entonces tuviera por obligación hacerse asesorar de conocedores de la materia.

Tal vez así podría evitarse extravíos como el cometido en el ayuntamiento capitalino, que por un lado enfrenta todos los días protestas de sus trabajadores, que exigen el pago de salarios devengados o de otras prestaciones también adeudadas, mientras que por otro lado el cuerpo edilicio goza de los más altos salarios de entre todas las comunas del estado. n

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