No por proponerse de manera insistente deja de ser interesante y valiosa la observación del arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, en cuanto a exhortar a las autoridades a que pospongan el pago de servicios públicos, como una forma de apoyar a la población al padecer la tercera fase de la pandemia.

La idea ayudaría desde luego a sobrellevar la actual situación, pero retrasando los cobros ocasionaría una carga en el futuro para los usuarios, toda vez que el hecho de que ahora no puedan cubrir sus obligaciones los contribuyentes, vayan a estar en condiciones de hacerlo más adelante, ya superado el ataque del Covid-19.

Es de momento una ayuda, pero ésta se convertirá más adelante en una carga más pesada al incrementarse los montos de la deuda, y sobre todo si las autoridades se ponen exigentes y deciden aplicar procedimientos económicos coactivos, que pueden terminar en el embargo de bienes.

Entonces ¿sería realmente un apoyo el que se les dio? Tampoco el reparto de despensas resulta de gran ayuda, porque los escasos productos alimenticios que contienen prácticamente de inmediato desaparecen y vuelve el estado de carencia.

Por tanto, conveniente sería que las autoridades llevaran a cabo un plan de mayor efectividad.

A los hombres de empresa, al igual que a los comercios, por ejemplo, podría concederles estímulos fiscales, ayudarles a conseguir créditos con bajas tasas de intereses, en fin. Eso les ayudaría a mantener activos sus negocios con los correspondientes empleos y generación de impuestos.

En cuanto a la población, habría que pensar en algo que vaya más allá del proselitismo electoral, algo que no sirva más que para paliar momentáneamente una necesidad imprimiendo al empaque el logotipo de algún partido político.

Es éste el momento en que la crisis pone a prueba a los gobernantes. Gobernar en medio de la prosperidad y la abundancia no tiene ningún mérito. Es en el momento de la tempestad cuando sale a flote su temple. Son momentos de acciones, no de quejas ni de arrojar culpas a otros. n

Los operativos son permanentes para evitar posibles contagios


Durante el pico de la fase 3 de la pandemia del nuevo coronavirus, el gobierno municipal mantiene acciones que ayuden a controlar y disipar los contagios invitando a la ciudadanía a seguir las recomendaciones que vierte el sector Salud, como el mantenerse en casa y evitar aglomeraciones.

Este fin de semana el gobierno de Acapulco realizó un operativo para supervisar que no se registraran concentraciones de personas en comercios, restaurantes, cantinas y bares, playas y discotecas, exhortando a la gente a que respete las recomendaciones de las autoridades sanitarias; el resultado fue la dispensación de 159 personas.

En estos operativos participaron elementos de la Marina, Guardia Nacional, Policía Urbana, Dirección de Vía Pública, Reglamentos y Espectáculos y la Coordinación General de Protección Civil y Bomberos. Se retiraron a 23 personas que se encontraban sobre la franja de arena, en playa La Gamba, además de otras 26 que tomaban bebidas embriagantes en establecimientos como Hotel Center Park, Hotel Acapulco, Bar Hennessy y el Bar Mastra, cerca de la zona del centro de Convenciones Costera 125.

La terca realidad

May 28, 2020

A un cuando desde hace tres meses el gobierno federal ha anunciado que no emplearía la fuerza para hacer cumplir sus indicaciones en torno a la pandemia del nuevo coronavirus, a estas alturas es claro que tal postura no puede sostenerse si no es a costa de un agravamiento mayor de las condiciones en que se extiende el contagio.

La sociedad perfecta, en la que todos los ciudadanos tienen un comportamiento ideal, en la que todos conocen sus obligaciones y las cumplen por convicción propia, no existe. No hay nación en la que todos los contribuyentes estén dispuestos a aportar al gasto público lo que les corresponde, sin necesidad de medidas de apremio.

De seguro, sí hay ciudadanos modelo, y quizá en algunos países sean mayoría, pero no más que eso. En México, muchos ciudadanos bien intencionados se ven de pronto inducidos por el comportamiento de otros a quienes no importa mucho las leyes, ni las disposiciones oficiales. Así ha ocurrido en esta emergencia sanitaria.

Prueba de ello es que varios ayuntamientos del estado han emprendido acciones para hacer cumplir las disposiciones gubernamentales, sobre todo las que se refieren a guardar la sana distancia y el confinarse en casa, por no mencionar todas aquellas que incluso coartan la libertad de tránsito, consagrada en la Constitución.

Este fin de semana, entre viernes y sábado, según los reportes, el gobierno de Chilpancingo detuvo a 22 personas que ingerían bebidas alcohólicas en la vía pública –se sabe que sanciones de este tipo tienen como finalidad principal inhibir el uso del espacio público para tales fines– y clausuró seis establecimientos en los que también se ejecutaba esa práctica. Y el de Acapulco se ocupó en dispersar a 159 personas que se aglomeraban con similar propósito.

Así, poco a poco, la praxis de los gobiernos municipales, peto también estatales, se aleja cada día un poco más de la anunciada pretensión federal de no obligar a los ciudadanos a adoptar un comportamiento específico ante la pandemia, lo cual demostraría que o tienen enfoques distintos o que se toparon de frente con la realidad. n

Se coordinan esfuerzos para que este año sea más eficiente: gobernador


Chilpancingo, 29 de abril. El gobernador Héctor Astudillo Flores y el subsecretario de Agricultura de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Miguel García Winder, sostuvieron una reunión de trabajo a través de una videoconferencia para darle seguimiento al Programa Nacional de Fertilizante, con la finalidad de que su operación sea en tiempo y forma a favor de los productores guerrerenses.

El gobernador Héctor Astudillo reiteró toda su disposición para colaborar con los responsables de este programa que beneficiará a pequeños productores de maíz, arroz y frijol.

El Ejecutivo guerrerense destacó las bondades que ha tenido el programa para lograr la autosuficiencia alimentaria de los habitantes de zonas vulnerables.

A su vez, el subsecretario de Agricultura de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Miguel García Winder, informó que no habrá reducciones en los gastos de operación, por lo que se prevé atender al mayor número de productores posibles.

Resaltó la coordinación que han tenido con el gobernador y en esa ruta seguirán también con los presidentes municipales.

Enemigo ubicuo

May 28, 2020

Cuando no se sabe dónde está el enemigo, el ataque suele ser masivo. Así, con muy poca certeza y nula visibilidad, entre las muchas bajas que el asalto produzca estará el enemigo. Así han sido las guerras siempre; un ejemplo que salta a la vista es la guerra en Siria, pero así fue en Vietnam, así es entre Israel y Palestina, y así fue en la embestida del Estado filipino a Estado Islámico: No importa cuántos civiles ajenos al conflicto mueran, ni importa si entre ellos hay niños, si en la batida ha de morir el enemigo.

Pero no tiene que ser así por necesidad inevitable. Los antibióticos lo ejemplifican: durante muchos años han sido de amplio espectro, es decir que aniquilaban cuanta bacteria toparan, así fueran benéficas. Y eso resolvía un problema, al diezmar o eliminar microorganismos perjudiciales, pero creaba otro al eliminar los microbios buenos o al menos al romper el equilibrio natural entre ellos. Hoy ya no es así por necesidad: cada día hay antibióticos más y más específicos, que ejercen su acción sólo sobre un tipo de bacteria, sin afectar su entorno.

Sirva el ejemplo para ilustrar cómo es que algunas medidas que el gobierno mexicano ha toma-do para hacer frente al Covid-19 se enmarcan en esa estrategia de guerra indiscriminada, que sirven de dique al coronavirus, pero también afectan otros ámbitos de la vida humana.

Enviar a todo mundo a aislarse en su casa, cerrar toda empresa dedicada a actividades no esenciales y prohibir el tránsito de vehículos, por supuesto que pueden cortar la serie de contagios. Pero afectarán la economía al detener el flujo de valores y la cadena de suministros.

Había, sin embargo, otra manera de hacerlo, y no era un secreto, tanto así que otros países la practicaron con éxito, y el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, resumió en una palabra, que pronunció tres veces: ¡Pruebas, pruebas, pruebas! Porque éstas, aplicadas de manera masiva, permiten identificar a los contagiados, aislarlos sólo a ellos y someterlos a tratamiento. No hay mejor manera de cortar la cadena de contagios y de acabar más pronto con el brote. Pero parece que en México no hubo recursos o voluntad política, o ambas cosas, para ello. n

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