Contrasta la postura de las autoridades sanitarias de México, que han afirmado que nuestro país está preparado para la eventual entrada del virus Covid-19, de muy alto nivel de contagio, con la advertencia reiterada ayer por la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que el mundo no está preparado para enfrentar una pandemia causada por ese microorganismo, lo cual es evidente día con día.

En realidad, a juzgar por la situación en que el gobierno federal mexicano recibió la red de hospitales del país y la manera accidentada y poco afortunada en que sus funcionarios han operado la transición hacia un nuevo sistema de salud, no es aventurado afirmar que México se ubica en el escenario que esboza la OMS, es decir que no está preparado para hacer frente con aceptable éxito al reto de este nuevo coronavirus.

De hecho, la pregunta no debería ser si el sistema sanitario mexicano está listo para la eventualidad, sino cuándo comenzará ésta, porque el mal se extiende por todo el mundo a velocidad preocupante, y ayer mismo apareció en Brasil, el primer país latinoamericano que toca; así que no pasarán muchos días antes de que haga su aparición en México.

La única ventaja que las autoridades de México tienen sobre las autoridades chinas es que, mientras estas fueron tomadas por sorpresa por el surgimiento del microorganismo, las mexicanas están advertidas y avisadas.

China está gobernado por un régimen autoritario con el que no se juega, porque aplica los protocolos a rajatabla e impone por la fuerza cuanta cuarentena sea necesaria. Y aun así no ha podido contener la expansión del brote.

México está muy lejos de eso.

La decisión que tomó ayer el cabildo de Acapulco, de rifar tres coches entre los contribuyentes cumplidos del impuesto predial, deja en claro que, al menos en lo que respecta al nivel municipal, la comuna ya asumió en toda su magnitud la decisión de la actual administración federal de reducir, cada vez más, hasta su mínima expresión, sus aportaciones a los otros ámbitos de gobierno, como sí ocurrió hasta la administración anterior, por lo que en adelante deberá aguzar su ingenio para hallar maneras de hacerse de recursos propios para hacer frente a sus necesidades y sacar adelante sus obligaciones.

Este efecto puede ser considerado positivo, pues a lo largo de la historia del país los gobiernos locales han dependido, en algunos casos hasta extremos poco saludables, de las aportaciones del gobierno central.

Es evidente que hoy los gobernantes locales se están viendo forzados a caminar por una ruta que sus antecesores no quisieron transitar: la de cobrar los impuestos y los derechos a sus habitantes. Durante mucho tiempo eludieron esa obligación para evitar la erosión de su popularidad, con la consecuencia de perder posiciones en las intenciones de votos de sus gobernados.

De ese modo, hay muchos municipios inviables, que no son capaces de sostenerse por sus propios medios, cuando, por principio, no debería ser así, pues si un gobierno municipal no es capaz de operar con los recursos que le proporcionen sus habitantes, entonces se trata de un ente sin posibilidades.

Todos los gobiernos del mundo cobran impuestos, unos más, otros menos, porque los impuestos constituyen la única fuente de sus ingresos primarios, con los cuales –y sólo con los cuales– pueden hacer frente a sus obligaciones. Por cierto que los países considerados más evolucionados y avanzados son los que cobran más contribuciones a sus ciudadanos, y si los mexicanos piensan que pagan mucho por ese concepto, debieran considerar que, por ejemplo, los alemanes desembolsan 19 por ciento de IVA desde hace mucho tiempo.

Aun cuando pareciera una idea original, la idea de rifar autos no lo es tanto, habida cuenta que el gobierno federal tomó primero la iniciativa de rifar el avión presidencial, que no quiere usar el presidente López Obrador por lo que para él representa. Y luego, como se informó en la propia sesión de cabildo de ayer, porque ya otras entidades o municipios del país organizan la rifa de vehículos entre sus contribuyentes cumplidos a modo de premiarles su compromiso y su puntualidad, y de alentarlos a seguir haciéndolo.

Todo esto, sin embargo, podría estar evidenciando otro problema: que el actual gobierno federal ve demasiado por sus intereses, por sus programas y sus proyectos, y ve poco por sus obligaciones derivadas del pacto federal, situación que, si se llevara al extremo, podría plantear una pregunta difícil: si una entidad federativa no obtiene beneficios de este pacto, ¿para qué seguir en él? n

No constituye ninguna novedad la revelación que hizo ayer el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), Leonel Galindo González, de que el organismo pierde hasta 500 litros de agua cada segundo debido a fugas y a robo. Como suele decirse en el medio periodístico, en un peyorativo juego de palabras, esa es “una noticia vieja”, pues desde hace decenios se sabe que el organismo operador pierde buena cantidad del elemento que constituye su materia de trabajo debido a que la tubería ya ha rebasado su tiempo de vida útil, y la paramunicipal nunca tiene recursos para renovarla.

Ahora bien, todo mundo en Acapulco sabe por qué la Capama nunca tiene recursos: porque su nómina es muy abultada, porque hay trabajadores que sabotean su operación, porque gasta ingentes cantidades en adquisiciones que no son esenciales y por un largo etcétera.

Pero también es un secreto a voces que esa empresa pública ha sido a lo largo de su historia la caja chica de los gobernantes y está despatarrada por la corrupción, sin importar el signo político de los gobiernos que han conducido los destinos del municipio y del estado.

Tal vez sea hora de tomarle la palabra al presidente López Obrador, y de entregársela a la Conagua para que la administre. n

El español es la lengua más hablada del mundo, después del chino, y más de 400 millones de personas lo utilizan para comunicarse. Por esta razón, saber español es una gran ventaja y enseñar este idioma se encuentra entre una de las formas más populares de ganar dinero de los últimos tiempos. Muchas personas quieren aprender español y, haciendo uso de las herramientas que brinda Internet, es posible llegar a cientos de alumnos.


¿Qué se necesita para empezar a enseñar?

La mejor manera de comenzar a enseñar español online es crear un perfil en una plataforma de enseñanza online. Estos sitios web son un intermediario entre profesores y alumnos, así como la mejor manera de encontrar estudiantes. Para comenzar, es necesario registrarse y tener una dirección de correo electrónico. Estas plataformas, además de contactar alumnos y profesores, cuentan con comunidades en las que se puede participar ayudando a otros y dando consejos para que el aprendizaje sea más rápido. Italki y Lingoda son tan solo dos ejemplos de estos sitios web.

Los requisitos de cada plataforma pueden variar, pero, por lo general, todas piden nivel nativo o entre C1 y C2. Además, deberás tener un título que te habilite a enseñar español como lengua extranjera (ELE). International House es una institución prestigiosa en la que puedes capacitarte. No obstante, no todos los sitios web tendrán este requerimiento y la diferencia entre tener un título o no radica, principalmente, en lo que cobrarás por tus servicios. Otro requisito común de las plataformas de enseñanza de español es cargar un video que te presente y explique tu metodología. Lo más conveniente es hablar en otros idiomas para llegar a más alumnos. Por último, tendrás que cargar un currículum que indique tu formación y experiencia profesional.

Por lo general, estos sitios web tardan aproximadamente tres semanas en dar una respuesta y, una vez aceptado, podrás configurar tu perfil, de acuerdo con tu disponibilidad y preferencias. En esta etapa podrás configurar tu tarifa, calendario y ofrecer paquetes de clases. Es importante destacar que estos servicios son gratuitos y el pago por utilizarlos se realiza a través de comisiones cuando recibes el dinero de tus alumnos por cada clase.


Beneficios de enseñar español en línea

La principal ventaja de enseñar español online es que puedes trabajar desde cualquier lugar. Esto significa que, sin importar dónde te encuentres o tus planes a futuro, siempre contarás con un ingreso. Esto presenta un gran beneficio si estás pensando en mudarte ya que tendrás una fuente de ingresos segura, sin importar adónde vayas. Por otra parte, al no tener que trasladarte para dar clases, ahorrarás tiempo y dinero en movilidad. Lo único que necesitas es tener una computadora con conexión a Internet y estarás listo para comenzar a enseñar.

Un negocio online implica no depender de otras personas. Con este tipo de trabajo, tú establecerás tus horarios y los adaptarás a tu disponibilidad. No tener jefes es una gran ventaja y te permitirá elegir tu propia metodología modificándola como creas conveniente. Asimismo, como eliges tus propios horarios, podrás organizar tus actividades como más te convenga. Una de las razones más convenientes por las que elegir ser profesor online es que puedes tomarlo como un trabajo fijo o puedes hacerlo para ganar un poco de dinero adicional.

Por otro lado, en cuanto a los recursos para enseñar español, existe mucho material disponible en Internet. Puedes planificar tus clases y almacenarlas en la nube para tenerlas a disposición en cualquier momento y asegurarte de cumplir tus objetivos. De la misma manera, puedes reutilizar los contenidos de clases anteriores y usar tu experiencia previa para enseñarles a nuevos alumnos. De la misma manera, guardar contenido en la nube será muy útil y, en caso de que necesites nuevo material, la web está repleta de recursos a los que puedes acudir rápidamente. La clave para enseñar español online está en saber organizarse.

Por último, uno de los beneficios de enseñar un idioma online es que te da la posibilidad de conocer gente proveniente de otros países. Esto genera una diversidad cultural que te dará nuevas perspectivas y te permitirá aprender a ti también. Además de tus alumnos, podrás interactuar con otros profesores en comunidades online y redes sociales, lo que expandirá tus conocimientos y te permitirá encontrar nuevas metodologías para enseñar.

El español es uno de los idiomas más importantes del mundo y muchas personas quieren aprenderlo. Si estás buscando un nuevo negocio y cuentas con los conocimientos necesarios, ser profesor de español online es una buena alternativa. Encontrar alumnos es muy sencillo gracias a las plataformas de enseñanza de español como lengua extranjera y tan solo requiere crear un perfil y establecer tus preferencias. Este nuevo rumbo te dará la posibilidad de trabajar por tu cuenta y beneficiarte de conocer nuevas personas.

La próxima entrega en concesión del sistema de transporte colectivo urbano Acabús a alguna empresa privada este año –según adelantó el director de Transporte y Vialidad del estado, Miguel Ángel Piña Garibay– podría posibilitar aquilatar la diferencia en resultados y en operación entre la administración ejercida por el gobierno y la ejercida por particulares.

En México ese debate suele ser intrascendente habida cuenta los usos y costumbres en ambos sectores, que a lo largo de decenios han practicado lo que algunos observadores denominan “capitalismo de cuates”, una relación entrelazada por complicidades y corruptelas de todo tipo entre unos y otros, de manera que al final de cuentas ni se notan las diferencias entre una y otra administración.

No debería ser así. Que el Estado se mantenga al margen del mercado –es decir que no intervenga en él de manera directa, como propietario o administrador de empresas– sólo debería significar que ejerce la rectoría sobre las actividades económicas del país y que aplica sin distingos y sin desviaciones las leyes y los reglamentos respectivos a los actores económicos, sean personas morales o físicas.

Pero el Estado mexicano muchas veces se alejó de esa norma, lo que ha dado como resultado deformaciones en el mercado.

La solución es: el mercado en su ámbito, y el gobierno en el suyo, sin que ninguno invada los terrenos del otro. El Estado debe regir y aplicar la ley, sin pedir favores ni dejarse sobornar. Y los particulares deben ocuparse de cumplir con escrúpulo sus obligaciones, so pena de enfrentar las consecuencias legales de su desacato.

La solución no es fortalecer la empresa pública, sino vigilar con lupa a la empresa privada. En teoría, el Acabús debería funcionar a la perfección, pues se supone que el precio del pasaje fue calculado a partir de un estudio de mercado, que consideró incluso los intereses que generaría el dinero que ingresaría a sus arcas y que se quedaría en ellas un tiempo nada despreciable mientras el poseedor de la tarjeta correspondiente hace uso de él.

Pero no ha funcionado bien: hay un buen número de camiones varados por averías diversas y que muchos operan con deficiencias de todo tipo.

Concluir que esto es así porque el sistema es operado por el gobierno y éste es, por naturaleza, mal administrador, podría ser un poco apresurado. n

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