Si bien el inicio de la contienda electoral estuvo marcado por el compromiso de candidatos de respetar durante la campaña a sus adversarios, en la medida en que se aproximan las votaciones algunos aspirantes deshonran su palabra seguramente al sentirse en desventaja.

La desesperación parece hacer presa de algunos contrincantes y de sus respectivos equipos.

Los señalamientos de unos contra otros menudean, pero en vez de trasladarlos hacia las autoridades electorales, que son las indicadas para conocerlos, investigarlos y sancionarlos o desecharlos, según el caso, los convierten en material mediático o los filtran en redes sociales, reflejando en ello la ausencia de soporte que les imprima seriedad.

Se preocupan desmesuradamente por los puntos desfavorables de sus opositores, cuando una actitud seria y congruente sería dejarlos que sigan cometiendo errores, que al final de cuentas los conducirán a su derrota.

Un electorado crítico, analítico, racional, en vez de desviar su mirada hacia los baños de lodo, se fijaría más en las propuestas de los candidatos y se ocuparía mejor de presionarlos para que se comprometan a incluir en su programa de gobierno los planteamientos de la población.

Otro aspecto sería dirigir su atención a los grupos que respaldan a los aspirantes.

A quienes lo apoyan, el ganador necesariamente tendrá que regresarles el favor estando ya en el poder, haciéndoles concesiones que en ciertos casos rayarán incluso en la sospecha.

No será, en este caso, un candidato solamente el que ganaría las elecciones, sino el candidato y su grupo, con quien tendrá que compartir el poder.

Cuando se trata de una alianza ganadora, el vencedor podrá negociar amigablemente el reparto de cargos públicos; pero con los grupos de poder, si los hay, estos presionarán con todo para obtener lo que ambicionan porque, en su momento, para eso aportaron su hacienda y su influencia política.

El asunto no es tan sencillo: primero están las elecciones y luego la designación de funcionarios, el reparto de cargos; pero lo segundo tiene mucha relación con lo primero. Todo está vinculado.

El elector racional, el responsable, el serio, el comprometido con sus convicciones, se inclinará, obviamente, por quien tenga la capacidad de ganar con el apoyo popular, desligado de grupos de poder, que luego lo comprometerían e incluso le impedirían tomar las decisiones que más beneficien a sus gobernados. n

Cuando la candidata de Morena a presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, dice a los empresarios qué presupuesto maneja el municipio; cuánto se va “en puro gasto corriente”, que mensualmente se paga 7 millones por el puente Bicentenario, en tanto el gasto capital es de 667 millones de pesos, transmite el mensaje de que, si gana, sabe a lo que se enfrentará.

Si quien gobernará el municipio el próximo trienio –Abelina López o quien gane las elecciones– sabe de qué recursos presupuestarios dispondrá y conoce los gastos de la alcaldía, significa que está consciente de qué puede prometer y cumplir.

Toca tierra desde ahora.

Si después de eso se deja llevar por la presión o la euforia para aventajar y ganar a sus adversarios es otro asunto.

Si, en estas circunstancias, para Abelina Acapulco “está jodido”, sería interesante saber cómo ven otros candidatos la responsabilidad de gobernarlo, como es el caso de Ricardo Taja Ramírez, aspirante por la alianza PRI-PRD, cuya promesa de exentar de pagos a deudores de agua potable e impuesto predial podría ponerlo en aprietos económicos y políticos, llegado el momento.

No ha habido candidato alguno que en los últimos tiempos no haya prometido solucionar la escasez de agua a los porteños.

Y no ha habido uno solo que haya cumplido.

Todos, sin excepción, lejos de expresar un “no pude”, esgrimen pretextos, arrojan culpas y encuentran justificaciones.

La antigüedad de la red es siempre el principal argumento utilizado para no honrar su palabra, pero nadie ha sido capaz de cambiar un solo kilómetro de tubería para que el sucesor repare otro, y el que sigue, uno más.

No sería lo mismo decirle a la Federación: “ya cambié un kilómetro de tubería, ayúdame con 10 para sumar 11”.

Qué diferente sería ese planteamiento al que han utilizado todos: lloriquear y patalear.

En lo que no han fallado es en dejar hundida a la Capama, quebrada financiera y técnicamente, a lo que siempre le hallan la salida: culpa de los anteriores.

No por repetitiva deja de ser conveniente la sugerencia a candidatos de informarse bien de lo que recibirán –presupuesto y administración–, para que no fallen a su palabra.

No es cuestión de imaginación, sino de información, estudios, análisis, evaluación, organización, planeación y ejecución. n

Manuales de liderazgo y personas con experiencia acumulada en la toma de decisiones, tanto en situaciones normales como en situaciones difíciles, suelen recomendar mesura cuando quien debe tomar la decisión se halla en situaciones inusuales y tensas, porque en esas circunstancias es más fácil errar, y porque muchas veces esas equivocaciones implican costos onerosos y hasta invaluables.

Muchos conflictos que ha sufrido la humanidad han tenido su origen en actos arrebatados, apasionados y no reflexionados. Y de lo que se trata en una contienda electoral no es emular una guerra, sino llevar la confrontación por cauces civilizados y civilizatorios, que nos permitan a la comunidad continuar construyendo la gran nación que anhelamos todos, con las menores pérdidas posibles.

Bien harían los afectados –sobre todo los afectados indirectos– por el tiroteo de este martes en la colonia La Laja en esperar a serenarse antes de lanzar acusaciones que causen más daño del que puedan remediar.

Según el fiscal del estado, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, se trató de un daño colateral, pues es lo que las primeras declaraciones de los heridos indican; “de manera contundente rechazan que haya sido un ataque directo”, asegura el comunicado de la Fiscalía al respecto. ¿Se atrevería el funcionario a hacer tal aseveración a sabiendas de que más tarde o más temprano los afectados podrían declarar lo contrario ante otras autoridades, ante sus conciudadanos o en las redes sociales, de tanto peso hoy en día?

Por eso, lo más prudente para los afectados indirectos –en primer lugar para la candidata de Morena a la alcaldía, Abelina López Rodríguez, pues los heridos son sus promotores, pero también para los señalados por ella como autores del ataque– aguardar a que la Fiscalía termine sus investigaciones, y en ese lapso, de paso, apaciguar los ánimos en vez de atizarlos. Por supuesto, de comprobarse un ataque directo estaríamos ante una situación más grave aun que la que de manera cotidiana atosiga a los habitantes del municipio, pues en ese caso se trataría de violencia política extrema, de degradación aguda de la política.

Pero también puede ser, como indica la Fiscalía, de un enfrentamiento entre bandas rivales que afectó a civiles que ninguna relación tienen con ellas. Esto es mucho más usual. n

De justicia es destacar que, tras ser de los congresos estatales más opacos del país, el de Guerrero pasó a convertirse en el más transparente, después de Jalisco.

Llama la atención el gran salto del sitio 31 al segundo, puntualizado por el titular de su Junta de Coordinación Política (Jucopo), Alfredo Sánchez Esquivel, porque Guerrero, siendo uno de los estados más atrasados en todos los rubros, su congreso se encuentra ahora prácticamente a la cabeza en la materia.

En el ámbito nacional, Guerrero ha figurado en los primeros lugares negativos: producción de marihuana y amapola, así como en analfabetismo, entre otros no menos deshonrosos puntos.

Ahora ocupa un sitio de honor en un importante campo.

El tramo se ha recorrido en los últimos cuatro meses, lapso en el que ha estado al frente de la Jucopo Sánchez Esquivel, quien este lunes lo presentó como uno de los logros de la actual legislatura.

Ahora, expone el legislador, hay transparencia en cada uno de los convenios, compras, adquisiciones y servicios.

Es decir que nada se hace ya en lo oscurito.

Pero no sólo es eso.

En esos cuatro meses, puntualiza, se incrementó la productividad en todas las comisiones, como fue el caso de la Jucopo, misma que en este mes podría quedar sin ningún rezago.

Si bien los resultados han sido producto del trabajo desarrollado en el periodo que la Jucopo ha estado bajo su responsabilidad, Sánchez Esquivel no los maneja como logros personales, sino que los atribuye al Congreso todo.

Durante la conferencia de prensa que ofreció para dar a conocer la información de la transparencia, el legislador en ningún momento dejó entrever atisbo alguno de lucimiento personal.

La transparencia es y ha sido tema de todos los días de los gobiernos, pero no se traduce en los hechos: palabras huecas que a nadie convencen porque no hay números, cifras, porcentajes, comparaciones, que las respalden.

El Congreso presenta hechos, algo que los guerrerenses reclaman para saber cómo se manejan los poderes del gobierno y qué uso se da a sus impuestos.

Con Sánchez Esquivel en la Jucopo, sin aspaviento alguno y sin buscar los reflectores, el Congreso ha sabido responder a ese reclamo y anhelo. n

Sólo 20 de los 81 ayuntamientos en el estado han presentado su atlas de riesgo, para identificar cuáles son las zonas que están en vulnerabilidad en cada municipio, en caso de presentarse un fenómeno meteorológico, dice la diputada presidenta de la Comisión de Protección Civil del Congreso local, Perla Edith Martínez Ríos.

Los atlas de riesgos son instrumentos que sirven como base de conocimientos del territorio y de los peligros que pueden afectar a la población y a la infraestructura en el sitio.

En esta temporada de lluvias, los municipios que cuenten con sus respectivos atlas tendrán ubicadas con claridad y precisión las zonas más vulnerables y con base en ello podrán apoyar a la población en caso de inundaciones, por ejemplo.

¿Y los que no lo tengan?

Llegado el momento de algún desastre actuarán a ciegas.

¿Por qué no todos los alcades obtienen esta herramienta?

La diputada explica que los alcaldes aducen carencia de recursos económicos para su elaboración. Ella los justifica diciendo que es una respuesta válida por los recortes presupuestales que el gobierno federal aplicó a los municipios desde hace dos años.

El hecho se agrava, explica, con la desaparición de fideicomisos como el Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden).

Viendo hacia delante, habrá que preguntarse ¿qué harán los alcaldes en casos de algún desastre en su municipio?

¿Se cruzarán de brazos y echarán la culpa a la Federación?

Si la temporada viene con muchas lluvias, quien gobierne Acapulco deberá ir pensando qué hará cuando se desborde el río de La Sabana e inunde la decena de colonias y comunidades ubicadas cerca de sus orillas, como ha ocurrido en otras ocasiones.

Peor estará la situación porque el río se encuentra azolvado de lodo, tierra, arena, piedras y vegetación, que se han venido acumulando en las últimas temporadas por el abandono oficial.

Le toca a la Federación, dirán. Pues, entonces, cuando lleguen las inundaciones –ojalá que no–, que expliquen eso a los damnificados.

Muy bien se van a ver y mejor van a quedar.

No sería de extrañarse que en vez de prevenir una tragedia, las autoridades todas esperen que la misma ocurra para intervenir y entonces sí conseguir recursos para zarapes y colchonetas, para así erguirse como los salvadores de los damnificados.

Y es que prevenir no arroja dividendos políticos.

Si para los médicos lo mejor es prevenir que curar, para políticos y gobernantes mejor es curar que prevenir.

Les va mejor. n

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