Violencia, en la arena política

Escrito por  Feb 17, 2020

Evidentemente, el tema de la violencia y de la inseguridad empieza a ser parte de las propuestas y promesas de los aspirantes a puestos de elección popular para 2021.

Por más que el gobierno quiera vender la idea de que esos problemas van declinando, la realidad es que están ahí, como agazapados, para resurgir en cualuiqer momento, prueba fehaciente de que los autores no han sido puestos fuera de combate y que, en cuanto conviene a sus intereses, saltan al camino para cometer sus fechorías.

El perredista Carlos Reyes Torres recibió este fin de semana en Taxco, Tetipac y Pilcaya pronunciamientos a su favor para que figure como candidato a gobernador.

Ahí, por segunda ocasión, el madrugador aspirante sacó a colación el tema de la violencia al expresar la necesidad de un plan que haga llegar la paz a los hogares guerrerenses, respecto al cual seguramente él sería el ejecutor.

Demostrado ha quedado hasta la saciedad, no obstante –“yo solo no puedo”, ha sostenido el gobernador–, que no depende del gobierno estatal la extirpación de este cáncer sino, mas bien, del gobierno federal, puesto que el mal requiere cirugía mayor en vez de más paracetamol.

Si bien es cierto que la Policía Estatal le ha echado todo el corazón y el valor, no menos cierto es que, siendo el único instrumento con que cuenta la administración estatal, no deja de ser un apoyo de la federal.

Eso lo saben bien los políticos, como bien saben también que el gobierno estatal ninguna autoridad tiene sobre la Fiscalía General del Estado, que opera de manera independiente y que, al final de cuentas, figura como expectadora de los hechos sangrientos, como mera figura decorativa que profundiza la impunidad y ahonda el dolor de los familiares de las víctimas.

Por tanto, en todo compromiso que adquieran los candidatos en el sentido de conseguir la paz, estarán pisando en falso con su engañoso ofrecimiento, porque su papel se concretará a ser gestor del apoyo de la Federación, cuya Guardia Nacional, convertida en la canasta en la que los gobiernos colocaron todos los huevos, no ha resultado hasta ahora la panacea que habían vaticinado.

Todo aquel votante que se valga de su raciocinio para emitir su sufragio en vez de utilizar su simpatía, afecto o interés de algún tipo hacia los candidatos, deberá estar consciente de ello. n