Paliza en vez de justicia

Escrito por  Feb 18, 2020

No sólo se debe responsabilizar al gobierno de Chiapas de la golpiza que policías estatales dieron a estudiantes y padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala en 2014, sino también a quienes, desde un principio, les negaron justicia y a los que en la actualidad no han impreso la celeridad necesaria a las investigaciones que esclarezcan los hechos y lleven a la captura y al castigo de los responsables.

Innegablemente, mucha razón asiste al rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Javier Saldaña Almazán, al advertir que “si el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa ya se hubiera resuelto, los padres de los estudiantes no se verían en la necesidad de tomar acciones como la ocurrida el pasado domingo en Chiapas”.

Certero y contundente.

Entonces, la culpa de lo ocurrido es facturable a quienes no han aplicado la ley.

Cinco años de peregrinar en demanda de justicia y de conocer la verdad de lo acontecido es demasiado tiempo, a pesar de lo cual no se otea en el horizonte ninguna certeza de que algo pueda cambiar.

Es obvio que el gobierno pasado, el de Enrique Peña Nieto, torció los hechos y las investigaciones y protegió a los responsables, en tanto la actual administración, a pesar de llevar un año transcurrido, no ha generado mayor avance.

Hay buenas expectativas, los padres lo reconocen, pero las expectativas no dejan de ser teoría, y lo que cuenta son los hechos, los logros, los avances, que se puedan medir para evaluarlos.

Ni las buenas intenciones, ni las promesas, como tampoco los encuentros estériles, tienen validez porque no conducen a resultados tangibles, a hechos que puedan colocarse en la balanza de la justicia.

Los padres, aunque reconocen buena disposición del gobierno federal, no creen del todo sus promesas, porque no hay resultados, tan es así que continúan su lucha, prosiguen su deambular por aquí y por allá clamando por apoyo para que su problema no quede enterrado en el olvido y tenga seguimiento.

En ese fragor fue que se trasladaron a Chiapas, donde fueron recibidos a golpes por la policía.

La noticia ha dado la vuelta al mundo, exhibiendo a México como un país donde permea la ausencia de justicia y la presencia de los excesos del poder contra los pobres. n