Gatopardismo y mariguana

Escrito por  Feb 28, 2020

A querer o no, la postura que manifestó este miércoles el presidente Andrés Manuel López Obrador contra el uso lúdico de la mariguana constituye un parámetro en torno al cual los legisladores federales de su partido circunscribirán sus decisiones durante este periodo en que reformarán y adicionarán las leyes relacionadas con ese producto natural.

Esta postura del Ejecutivo federal se aleja de los planteamientos que habían hecho colaboradores suyos muy cercanos, en la intención de despenalizar la mariguana en su totalidad, para que pudiera ser usada con fines recreativos, medicinales o industriales.

Y como la opinión del Presidente pesa sobremanera en sus legisladores federales, no es descabellado concluir que ese sentido tendrán las reformas que procesarán en breve.

Es preciso anotar, sin embargo, que esa postura parte de la misma visión prohibicionista que ha fracasado con estrépito en todo el mundo a lo largo de al menos 80 años, y significa que las personas que hoy consumen esa yerba como droga seguirán fuera de la ley y, por tanto, serán susceptibles de persecución del Estado y de todo lo que ello implica, incluida la extorsión policiaca.

Durante casi un siglo la política prohibicionista no ha dado el resultado esperado por los gobiernos, sino lo contrario: aumentó el consumo de drogas, aumentó la siembra de cultivos ilegales, creció su trasiego, se expandieron su mercado negro y sus precios, se elevaron las ganacias de las mafias que se dedican a comercializarlas y creció hasta el infinito el número de muertos en combatir todo ello.

Por otro lado, los fumadores de mariguana no van a pedir permiso al gobierno para seguir fumándola, como no lo han hecho hasta ahora; otros se las ingeniarán para obtenerla, de manera masiva, en presentaciones medicinales, es decir no fumables, buscando el mismo efecto.

Y, finalmente, el gobierno seguirá en la línea paternalista, pero en este caso para cuidar, cual padre, la salud de sus hijos-ciudadanos. Si esa es la solución, entonces que prohiba los cigarros de tabaco, que son del todo perjudiciales y no aportan, a diferencia de la mariguana, nada rescatable al consumidor.

Todo ello, junto con el hecho de que no sólo se mantiene la estrategia de seguridad de los gobiernos pasados, de ir por los objetivos prioritarios del crimen organizado, sino que ahora, por encargo del gobierno de Estados Unidos, muchos de ellos son de inmediato deportados al país del norte. n