¿Hay tiempo aún?

Escrito por  Mar 19, 2020

La dimensión de las decisiones que en relación con el coronavirus han tomado en los recientes tres días el gobernador Héctor Astudillo y varios alcaldes de la entidad tiene, además de la obvia lectura que los mostraría como gobernantes atentos a los tiempos y a las necesidades sociales, otra interpretación, algo más profunda, que se refiere a cómo califican –de manera consciente o inconsciente– el desempeño y las aptitudes del gobierno federal ante la contingencia que implica la llegada y la expansión del Covid-19 al estado de Guerrero.

Es entendible que así sea, pues la magnitud del problema que describen los medios informativos de todo el mundo es en apariencia mucho más grave que la que presenta la narrativa del gobierno de México, como la expansión casi exponencial del número de infectados y de muertos en Irán, Italia y España, por poner un ejemplo.

Y si todos o casi todos los medios informativos del mundo presentan un panorama similar, lo menos que cualquier observador puede notar es la discrepancia con la visión oficial en México.

Así, era sólo cosa de tiempo que el gobierno de Guerrero –así como los de otros estados– y los ayuntamientos empezaran a adelantarse a tomar decisiones que luego tendrá que tomar el gobierno federal, como la instalación del Consejo Estatal de Salud o la cancelación o postergación de encuentros y ceremonias que impliquen la congregación de varias personas en espacios reducidos.

Así, por ejemplo, la Secretaría de Educación Pública decidió la suspensión de actividades escolares a partir del 20 de marzo y hasta el 20 de abril, pero varias escuelas en Guerrero decidieron no volver a las aulas después del fin de semana largo que concluyó el 16 de marzo, con motivo del natalicio de Benito Juárez, lo que implica agregar cuatro días a ese periodo de reclusión supuestamente voluntaria ante la dispersión del virus.

Es evidente que el gobierno federal no ha ejercido un buen liderazgo en este tema, justo como no lo ejercieron en su momento los gobiernos cuyos países hoy enfrentan una crisis sanitaria de magnitudes insospechadas, y que hace suponer que en nuestro país debieron ejecutarse medidas más drásticas –o al menos las que se están tomando desde hace tres días– hace al menos dos semanas.

¿Habrá tiempo para corregir?