Repercusiones en puerta

Escrito por  Mar 24, 2020

No pocas serán las repercusiones que acarree el Covid-19; la pérdida de vidas humanas puede ser sólo una. Otra es el problema económico que causa ya a empresas y trabajadores, sobre todo a los informales, a aquellos que, como dicen ellos, “si no salen a trabajar, no comen”.

En consecuencia, han comenzado ya las protestas de los que resultarán afectados; expresiones de inconformidad que la autoridad deberá escuchar y atender, además de ofrecerles una salida.

Ayer, unos 200 prestadores de servicios de la franja de playa en la zona Diamante bloquearon ambos sentidos del bulevar de las Naciones para exteriorizar su sentimiento de zozobra argumentando que no aguantarán la cuarentena sin contar con ingresos.

Por otro lado, prestadores de servicios turísticos de Pie de la Cuesta bloquearon la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo junto a los arcos de Pie de la Cuesta, para exigir la puesta en marcha de proyectos de apoyo económico, porque, dijeron, comienzan a resentir la ausencia de turistas.

Dados como somos a colocar al de enfrente en el banquillo de los acusados, podría decirse que no puede ser que la gente salga en multitud a las calles contraviniendo las recomendaciones oficiales, pero, volteando la medalla, tampoco puede ser que no se ocupen de apoyarla económicamente.

Hablar de que esas protestas han sido convocadas por gente perversa, sin contar con las pruebas que así lo demuestren, sería caer en ligereza reprobable; ninguna autoridad puede comportarse como chivo en cristalería cuando el momento reclama ecuanimidad.

Si alguien pretende sacar raja de la situación, deberá ser exhibido públicamente e incluso castigado penalmente; pero si las movilizaciones son genuinas, no hay más que atenderlas.

Los efectos del virus, cuyo quinto caso en Guerrero fue detectado en Acapulco, afloran ya por todos lados, requiriendo apoyo económico, lo mismo para empresas que para la gente.

Es ahí donde el gobierno debe trabajar en vez de ver moros con tranchete; prevenir el problema sanitario es uno; enfrentar sus consecuencias es otro diferente. Ninguno de los dos debe soslayarse porque sus consecuencias serán fatales.

Vale la pena citar la propuesta que formula al gobierno federal el Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (GPPRD) en la Cámara de Diputados: crear un equipo de personalidades con autoridad y respetabilidad que se constituyan –junto al gobierno– en comité para establecer las bases de un pacto nacional con un programa de apoyo, que prepare las condiciones que permitan enfrentar las consecuencias que dejará la crisis económica sobre la calidad de vida de las familias en el mediano y en el largo plazos.

Prosigue: se precisa de una bolsa que puede obtenerse de la reducción o retraso en el pago de impuestos y contribuciones; programas de diferimiento; posposición y cancelación en pago de servicios; aplazamiento de adeudos y compromisos de la sociedad; y cancelación o postergación de Dos Bocas, Tren Maya y Santa Lucía.

Los gobiernos estatal y municipales seguramente ya están trabajando en algo parecido. Ojalá. Si se duermen, los devorará la bestia. n