El fertilizante, ¿otra vez?

Escrito por  Mar 26, 2020

A querer o no, la publicación –apenas este miércoles– de las reglas de operación del programa de reparto de fertilizante gratuito a los agricultores de la entidad implica un retraso que, sumado a otros que no deben ser descartados desde ahora, puede volver a meter en problemas a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y al responsable directo de llevar a cabo esta obligación del gobierno federal.

Asumida ya la experiencia del ciclo agrícola anterior, es de esperar que quienes están a cargo de esa dependencia hayan remontado la curva de aprendizaje correspondiente y estén en condiciones de conducir el proceso sin sobresaltos ni atascos, hasta el final.

Pero las circunstancias que imperan este año en el país no son las mismas que las del año anterior. La expansión del Covid-19 entre la población de México, que acaba de entrar en una segunda fase, puede tener reservadas muchas sorpresas, para las autoridades y para la gente, sorpresas cuya magnitud no se conoce –pues el fenómeno es inédito–, y cuyos efectos no han sido previstos. Muchas cosas pueden ocurrir desde ahora hasta la conclusión del ciclo agrícola, que pueden afectar la ejecución del programa de fertilizante.

En opinión del dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, Evencio Romero Sotelo, no sólo está el problema de que las reglas de operación se publican con retraso, sino también que está pendiente la elaboración del padrón de beneficiarios.

La Sader tiene la intención de operar el programa basada en un padrón nuevo y libre de los errores del anterior. Pero está por comenzar abril, y ese listado tiene todavía que ser socializado entre las autoridades agrarias del estado para ser validado. Si no alcanza el tiempo para hacer eso, la dependencia tendría que usar el mismo padrón del año pasado, plagado de inconsistencias, errores y omisiones, que fueron causa de irritación, cuando no de enojo, entre los campesinos de la entidad.

Romero Sotelo también advirtió sobre otro problema previsible: que el maíz con que se apoyaría a los beneficiarios se mezclará en los silos con el remanente del año pasado, que de ese modo lo contaminará e inutilizará.

Nunca se deja de aprender. Pero, por lo visto, esta curva de aprendizaje está resultando más prolongada que otras. n