¿Base científica?

Escrito por  Mar 30, 2020

Aun cuando el gobierno de México todavía tiene algo de tiempo y una que otra oportunidad para tomar medidas eficaces para atenuar los previsibles estragos de la expansión del Covid 19 en nuestro país, es posible que las mejores oportunidades para lograr ese cometido, entre ellas la mejor, ya se le pasó. Ello ocurrió al principio, cuando no había evidencia de que el virus hubiera ingresado al territorio nacional.

Por supuesto, no se trataba de cerrar las fronteras, como siguen clamando quienes se dejan llevar por la histeria colectiva motivada por el miedo irracional al peligro, magnificado por el manejo poco riguroso que han dado los medios de comunicación a la información respectiva, sino de colocar filtros eficaces en las entradas al país: en los puentes internacionales, en los aeropuertos y en los puertos.

Se trataba de atajar al virus antes de que ingresara al país, con el fin de ganar tiempo para prepararnos mejor, con equipamiento suficiente, con ensayos entre la población y con los medicamentos o procedimientos médicos o clínicos que hoy están apenas en experimentación.

¿Qué no habría funcionado? Hay que extender la mirada a los otros países para constatar que, según los resultados en cada uno de ellos, es mejor sobrerreaccionar que quedarse corto en la respuesta ante el problema.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ya dio la orden de comprar insumos, entre los cuales destacan los respiradores. Pero en estos momentos la demanda mundial de esos aparatos es muy elevada, pues ningún país, ni siquiera los más ricos, tienen suficientes para sus necesidades emergentes. Así, es posible que México no obtenga todos los que necesita, si es que algunos logra adquirir.

También la Presidencia ha asegurado que la letalidad del Covid 19 es menor que las de otras enfermedades o actividades, pero eso depende del momento de la expansión del contagio: en Italia este viernes murieron 969 personas, casi mil; en un solo día. ¿El alcoholismo mata más, o el cáncer, o la diabetes, o los accidentes de tránsito? La diferencia entre estos y la pandemia es que esta es pasajera.

¿Qué tan efectiva es la estrategia del gobierno federal mexicano? Sólo hay una manera segura de saberlo: esperar al final del contagio (dado que es viral, tiene que autolimitarse por la generación natural de anticuerpos en los supervivientes), y entonces contar los muertos y los daños económicos.

Si resulta que, en un análisis comparativo, las pérdidas en México son mayores que en otros países, eso dejará claro que la estrategia no funcionó. Por supuesto, no todos los afectados vivirán para verlo.

Si los daños y los muertos son menos, en términos proporcionales, entonces todos deberemos reconocer que la estrategia fue la acertada; no habrá por qué regatear el reconocimiento y el honor a quien lo merece. n