Solidaridad

Escrito por  Abr 02, 2020

No resulta muy propio, ni muy preciso, catalogar como solidaridad acciones de gobierno que parecen serlo, pero no necesariamente lo son. Por ejemplo, la reciente donación que el gobierno de China hizo al de México, de respiradores mecánicos y otros materiales e insumos imprescindibles para hacer frente a la expansión del coronavirus Covid-19 tendría dificultades para pasar como acto solidario porque, con toda seguridad, detrás de ese gesto en apariencia humanitario está el interés del gobierno chino, de su Partido Comunista y de los poderes reales de ese país, en extender la influencia de su nación aprovechando la actual circunstancia mundial.

Es como cuando Estados Unidos donaba armas y bombarderos a la Unión Soviética para que ésta hiciera frente a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. No lo hacía, por supuesto, por afinidad ideológica con el régimen socialista o por empatía con su “gran timonel” José Stalin, sino para que los soviéticos debilitaran en todo lo posible a Hitler y lo mantuvieran ocupado, mientras el ejército yanqui entraba en la conflagración con las menores pérdidas humanas posibles.

Algo parecido –pero de esencia distinta– podría decirse de las decisiones que, por ejemplo, ha tomado el gobierno de Guerrero ante la contingencia causada por la proliferación del virus Covid-19, y que consisten en apoyos fiscales, con prórrogas, estímulos y suspensión de auditorías, así como con créditos blandos y otras medidas menos específicas y de impacto más generalizado, como la continuidad en la obra pública –para que la economía no se detenga– y vigilancia de precios de la canasta básica.

Más que solidaridad con quien menos tiene, es una acción asertiva producto de una profunda comprensión de que, si no se toman medidas como estas, se generará una crisis, primero económica y luego social –además de la sanitaria propiamente–, que hará retroceder a la gente en su nivel de bienestar, y luego al gobierno en sus niveles de ingresos fiscales. Si no hay una economía dinámica, decae el monto de los impuestos recaudados; la ecuación es muy simple.

Pero lo que hizo ayer el hotel Kristal Beach sí es solidaridad: donar alimentos a aquellos vecinos que, afectados por el cierre de fuentes de trabajo y por el apagón en los ingresos, acudieron a su invitación a recibir comida caliente en sus instalaciones, pues no se ve cómo el establecimiento vaya a recibir a cambio alguna retribución o ganancia por tal acción. n