Gobernar en la tempestad

Escrito por  May 05, 2020

No por proponerse de manera insistente deja de ser interesante y valiosa la observación del arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, en cuanto a exhortar a las autoridades a que pospongan el pago de servicios públicos, como una forma de apoyar a la población al padecer la tercera fase de la pandemia.

La idea ayudaría desde luego a sobrellevar la actual situación, pero retrasando los cobros ocasionaría una carga en el futuro para los usuarios, toda vez que el hecho de que ahora no puedan cubrir sus obligaciones los contribuyentes, vayan a estar en condiciones de hacerlo más adelante, ya superado el ataque del Covid-19.

Es de momento una ayuda, pero ésta se convertirá más adelante en una carga más pesada al incrementarse los montos de la deuda, y sobre todo si las autoridades se ponen exigentes y deciden aplicar procedimientos económicos coactivos, que pueden terminar en el embargo de bienes.

Entonces ¿sería realmente un apoyo el que se les dio? Tampoco el reparto de despensas resulta de gran ayuda, porque los escasos productos alimenticios que contienen prácticamente de inmediato desaparecen y vuelve el estado de carencia.

Por tanto, conveniente sería que las autoridades llevaran a cabo un plan de mayor efectividad.

A los hombres de empresa, al igual que a los comercios, por ejemplo, podría concederles estímulos fiscales, ayudarles a conseguir créditos con bajas tasas de intereses, en fin. Eso les ayudaría a mantener activos sus negocios con los correspondientes empleos y generación de impuestos.

En cuanto a la población, habría que pensar en algo que vaya más allá del proselitismo electoral, algo que no sirva más que para paliar momentáneamente una necesidad imprimiendo al empaque el logotipo de algún partido político.

Es éste el momento en que la crisis pone a prueba a los gobernantes. Gobernar en medio de la prosperidad y la abundancia no tiene ningún mérito. Es en el momento de la tempestad cuando sale a flote su temple. Son momentos de acciones, no de quejas ni de arrojar culpas a otros. n