Golpes de ciego

Escrito por  Jun 03, 2020

Frente a la dificultad de mantener paralizada la economía, el gobierno del estado prepara ya los protocolos para el regreso de las actividades normales.

“Nos morimos de hambre”,  exclaman músicos que demandaron apoyo económico en la Costera.

El retorno –lo ha explicado ya el gobernador Héctor Astudillo Flores– ocurrirá siempre y cuando se reduzca la cifra de contagios de Covid-19. Es decir que no hay nada seguro. Es una previsión.

En este escenario, fluyen imparables las proyecciones sin sustento que, en vez de ofrecer una idea clara de lo que nos espera, mueven a la confusión, la duda, la desconfianza, el malestar.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal, Hugo López-Gatell Ramírez, declaró este lunes que de acuerdo con la proyección de casos confirmados, este puerto “está lejos de llegar a un punto crítico”.

Primero dijo que el 22 de mayo Acapulco llegaría a la cima de casos. Falló.

Anunció que la pandemia causaría 8 mil fallecimientos en el país. Rebasan hoy en día los 9 mil y la gente sigue muriendo.

¿En qué basa sus proyecciones el funcionario? ¿Cuáles son sus cálculos matemáticos a que ha hecho referencia en otras ocasiones? ¿Cuál es el fundamento de sus predicciones? Nadie sabe. Nadie supo.

Irrebatible resulta, eso sí, que ahí están los contagiados, los hospitalizados, los muertos.

Son hechos de los que incluso muchos siguen sin creer, pero son un testimonio de que el mal, no nos ronda, sino ya llegó, está en la ciudad, la colonia, la manzana, la calle, el hogar.

Es cotidiano escuchar, leer, versiones de que falleció un vecino, un compañero de trabajo, un subordinado, un  padre, una madre, un primo. Sobre todo, una persona mayor.

Permea en la población la creencia de que quien ingresa a un hospital ya no sale vivo. Se afianza la idea de que, así alguien padezca una infección de la piel, le diagnostican coronavirus.

No lo lleven al hospital, recomienda la voz popular a quien tiene algún enfermo. Los consultorios privados están repletos.

La reanudación laboral procederá si decaen los contagios. Sería un contrasentido volver cuando el mal sigue pegando igual o peor.

Al igual que la desesperación de quienes, sin tener ingresos, deben seguir confinados, el mal  prosigue en ascenso en tanto el remedio es el mismo, pese a no dar resultados favorables. n