Opacidad

Escrito por  Jun 25, 2020

En el mejor de los casos, la reducción reportada ayer por el secretario de Salud del estado, Carlos de la Peña Pintos, de 13 por ciento en el índice de ocupación de camas destinadas a pacientes contagiados por el nuevo coronavirus en Acapulco, parece significar una reducción en el número de casos graves de la enfermedad en el puerto, y es deseable que así fuera porque implicaría que en esta jurisdicción la gravedad de los contagios va a la baja de manera pronunciada, como de seguro también lo han deseado las autoridades del país.

Esa circunstancia no tendría por qué estar reñida con el hecho de que Acapulco concentra la mayoría de los casos (60 por ciento) y de los decesos (55 por ciento), acumulados ambos, entre los municipios del estado. Es entendible que así sea dado que concentra a la mitad de la población en la entidad y, que debido a su tamaño, es la de más movilidad de sus ocupantes.

Sin embargo, hay un detalle que aconseja no echar las campanas al vuelo: el subregistro de casos, sobre el cual las autoridades federales de salud no ofrecen suficiente claridad, pues no han actualizado los datos en la plataforma Infecciones Respiratorias Agudas Graves.

Si tal información estuviera disponible, un ejercicio de aritmética básica permitiría hacer una estimación de la cantidad real de vidas segadas por el nuevo coronavirus: sólo habría que tomar el promedio de infecciones respiratorias agudas graves registradas en el país en el periodo enero-junio de los años previos y compararlo con el promedio del mismo periodo de 2020. El primer dato ya se conoce, pero el segundo, no.

Así que, ante la falta de información confiable, sólo queda mirar con optimismo las cifras disponibles, y éstas indican que disminuyó 13 por ciento la ocupación de camas Covid en Acapulco en la más reciente jornada; hay que hacer un esfuerzo para suponer que eso significa que los enfermos no se están agravando tanto, en vez de temer que estén muriendo en su casa, lejos de los hospitales. n