Los dueños de las playas

Escrito por  Jul 24, 2020

El desorden en la zona federal marítima no data de trienios o sexenios, sino de décadas, por no decir desde siempre.

Cada gobierno, en su momento, ha anunciado supuestos intentos de regularizar concesiones y excluir a quienes han venido explotando la zona sin tener una concesión autorizada, pero nunca han cumplido.

La anarquía ha sido la constante.

El síndico administrativo Javier Solorio Almazán no está descubriendo nada cuando denuncia que “hay mucha irregularidad en este cobro (de impuesto), no de ahorita, de forma histórica. Yo tengo aquí una lista, yo le calculo más de 200 lugares que están irregulares en Zofemat, que están en deuda, que incluso ya se les vencieron sus concesiones y aquí tenemos la lista de todos los que no han pagado ese derecho de la zona federal marítimo terrestre, y en esta zona están desde hoteleros, personajes, constructoras que están en la zona Diamante”.

Pero no sólo en la zona Diamante, sino en toda la federal. En su momento se ha señalado que incluso los andadores de acceso a las playas en el Acapulco Dorado están invadidos por establecimientos irregulares, situando hasta hoteles en esa situación.

Ya antaño se han hecho señalamientos en ese sentido; se han anunciado planes de regularización que nunca se concretan.

Para nada sorprende que el síndico refiera que en la zona Diamante “hay condominios que prácticamente se apropiaron de las playas, hay condominios que están usufructando la zona federal marítimo terrestre y que ni siquiera han pagado impuestos”.

Nada extraña que manifieste que “el Acapulco Diamante está lleno de hoteles, de departamentos que el origen de ahí fue expropiar prácticamente a los ejidatarios, comprar a muy bajo costo y ahora ya están prácticamente privatizadas todas las playas de Diamante, donde los acapulqueños o los turistas ni siquiera se pueden meter, donde ni siquiera pueden caminar porque están los dueños de todos esos departamentos, todos esos machuchones diciendo que es propiedad privada”.

Luego entonces, el problema en que han convertido a los comerciantes situados en la zona federal, es “peccata minutta” comparada con el que señala el síndico.

Derivada como efecto de la pandemia, la bomba ha estallado en las manos a la alcaldesa porteña al desalojar a un grupo de los ocupantes de la zona federal, que, exclaman gustosos, qué bueno que quieren poner orden en las playas.

Pero habrá que ver si la autoridad entiende ordenar, como meter en cintura a todos esos dueños de hoteles y condominios que se han apoderado de las playas o si se trata nada más de someter a esa gente pobre que con mucho esfuerzo obtiene el sustento diario vendiendo en las playas, y el cual le niegan ahora.

¿Se atreverán a ponerle el cascabel al gato? n