43: incongruencias

Escrito por  Jul 27, 2020

Contundentes e irrebatibles tendrán que ser los resultados de las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas, si el Estado quiere terminar con cualquier resquicio por el que los inconformes puedan deslizarse para seguir enarbolando la misma bandera.

¿Qué quieren oír normalistas y padres de los 43? Que los jóvenes están vivos y que vivos se los van a presentar.

Nada más.

Cuando en los primeros días de diciembre de 2014 el Equipo Argentino de Antropología Forense informó a los padres de Alexander Mora, uno de los 43 normalistas, que parte de los restos estudiados coincidían con sus muestras de ADN, la actitud inicial fue de desconcierto, pero repuestos del impacto, rechazaron la versión.

En adelante sus exigencias fueron no de encontrar a 42, sino insistieron en que seguían siendo 43.

Por otro lado, en los primeros días de julio, el fiscal de la Unidad Especializada de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, informó que la Universidad de Medicina de Innsbruck, identificó a Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43.

La reacción de los padres fue de aceptación y emitieron expresiones de esperanza y conafianza en que el actual gobierno les dará los resultados esperados.

La respuesta del grupo defensor de derechos humanos Tlachinollan, que acompaña a los padres en su búsqueda, fue similar.

Ayer, estudiantes de Ayotzinapa acusaron al actual gobierno de levantar la mentira histórica que previamente derribó, al asegurar que Christian Alfonso Rodríguez Telumbre fue calcinado en Cocula y que ese sea el destino de los 43 jóvenes, por lo que, advirtieron, regresarán con protestas más radicales.

Y entre sus voces surgió la de una madre que reclamó: “Ya basta de que el gobierno siembre huesitos”. Y exigió que los estudiantes sean entregados vivos.

¿Qué pasa aquí?

¿No pedían unos y otros que, para certeza y confiabilidad, fueran peritos extranjeros los que se encargaran del estudio de los restos localizados?

En ambos casos lo fueron. En el primero lo hizo el Equipo Argentino de Antropología Forense; en el segundo, la Universidad de Medicina de Innsbruck.

Ahora mañosamante desvían la atención restando credibilidad al gobierno, pese a que no fue el gobierno mexicano el que identificó los restos, sino científicos extranjeros como ellos lo exigían.

En cartelones exhibidos en su mitin de ayer, los olvidados de Ayotzinapa reclamaban castigo a los asesinos.

Si buscan castigo contra los criminales, ¿no están diciendo que los muchachos fueron asesinados? ¿Cómo es que los reclaman vivos si insinúan que están muertos?

La congruencia no es precisamente lo que permea en los movimientos relacionados con los 43.

Aquí, evidentemente los padres y acompañantes transitan por un sendero y los normalistas por otro distinto. Eso es obvio.

¿Qué buscan realmente? n