Fertilizante, otra vez

Escrito por  Ago 11, 2020

Cuando el delegado estatal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, presentó al subsecretario de Agricultura, Miguel García Winder, como el nuevo responsable del programa de fertilizante en Guerrero, en sustitución de Jorge Gage Francoise, aseguró que se haría un balance de todo lo que pasó en la entrega del año pasado para poder tener mejores cosechas este año.

Puntualizó entonces, el 9 de febrero pasado para ser precisos, que para este ciclo agrícola, se revisaría la entrega del fertilizante a los campesinos para corregir los problemas que se generaron en 2019.

No obstante podría parecer, a primera vista, una prueba no superada, pues ayer, en conferencia de prensa, miembros de la Coordinadora de Comisariados Ejidales y Comunales del Estado de Guerrero, acusaron que el programa de fertilizante de 2020 se caracterizó, al igual que el de 2019, por su centralismo, opacidad, negligencia e incapacidad de sus operadores.

Podría entenderse que es normal que haya inconformidad respecto al reparto, porque tenerlos contentos a todos sería imposible, lo que no debe tomarse como normal es pasar por alto los señalamientos que presentan los productores.

Es de suponerse que los señores cuentan con pruebas de cuanto acusan; por tanto, deberán entregarlas a las autoridades correspondientes para que las investiguen.

Pero no se trata de que el gobierno federal tome cartas en el asunto, indague y abandone el caso, como ocurrió con el programa correspondiente a 2019, cuyas iregularidades evidentemente la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, ya archivó.

El 20 de febrero, en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, Sandoval informó respecto al descubrimiento de una diferencia entre el número de sacos comprados y los distribuidos en Guerrero del Programa Nacional de Fertilizante de 2018, que podría constituir un faltante o daño patrimonial por 127 millones de pesos.

Refirió sobre la desaparición de l95 mil 965 sacos, lo que comprende cerca del 35 por ciento del total; detectó además irregularidades por 91 millones de pesos en asignación de contratos en exceso que fueron pagados por la compra de fertilizantes.

Asimismo, servidores públicos de alto nivel realizaron procesos deficientes en la adquisición de fertilizantes: una de las empresas a la que se adjudicó uno de los principales contratos no cumplió con lo establecido en las bases de licitación.

Ya entonces habían empezado las corruptelas endosadas al programa 2020: el gobierno federal reconoció que se adquirió este año semilla de maíz tuxpeño a la asociación civil Semilleros Mexicanos Unidos, por un monto de 189 millones de pesos, que representa un sobreprecio de 36 millones de pesos.

Esa vez, Irma Eréndira Sandoval calificó la desaparición de maíz como “una inmoralidad muy grande porque son semillas que necesitaban los campesinos”, pero hasta ahí.

Transcurridos casi seis meses, la funcionaria no ha vuelto a tocar el tema.

Entre tanto, ¿alguien sabe dónde está el multicuestionado Jorge Gage Francoise, responsable del reparto 2019?

¿Topó con piedra el combate de la 4T a la corrupción?

¿Se repetirá en 2020 la misma historia de 2019? n