Covid-19: respeto y compromiso

Escrito por  Ago 14, 2020

Varias son las noticias que, en medio de esta vorágine de escepticismo, podrían motivar a los guerrerenses para seguir esforzándose para salir adelante, venciendo las vicisitudes.

Informe oficial revela una disminución de muertes por Covid-19; la creación en Rusia, aun entre los cuestionamientos generados, de una vacuna contra el virus y el convenio entre México y Argentina para producir otra.

En este escenario prometedor, que puede ser motivo para alegrarse, pero no para bajar la guardia, no deja de ser válido el reclamo, muy justo, de trabajadores de salud que se movilizaron para demandar respeto a su trabajo, así como exigir compromiso de la población para enfrentar la contingencia.

Seguramente entre los trabajadores de salud, ha habido quienes cometen errores e incurren en omisiones o acciones indebidas en su trato al paciente.

No se vale recurrir al clásico “es de humanos cometer errores”, particularmente cuando un error o un acto irresponsable pone en peligro la vida o, peor aun, conduce a la muerte.

Quien falla debe pagar, porque tratándose de la vida de un ser humano no debe haber justificaciones.

Por lo demás, hacen su trabajo exponiéndose a contagiarse y a morir incluso, mas aun cuando no les dotan el equipo necesario y adecuado, hecho que merece reconocimiento.

No pocos médicos particulares se han escondido apanicados por la pandemia; cuando la población más los necesita cierran sus consultorios para no correr riesgos, olvidando compromisos y juramentos.

No se vale.

Los trabajadores del sector salud, en cambio, han estado trabajando, sin evadir su responsabilidad.

Por tanto, a quien incurra en errores o irresponsabilidad comprobados, debe exigírsele cuentas, en tanto a los que no están en esta lista, no sólo habrá que respetarlos y reconocerles su labor, sino apoyarlos.

Por otro lado, resulta inconcebible que mientras médicos, enfermeras, camilleros y demás se rifan la vida en los hospitales públicos, haya gente que subestima o ignora la pandemia, pasando por alto las medidas sanitarias recomendadas por las autoridades de salud, pese a ruegos, súplicas, exhortos y regaños de los gobernantes.

Algo debería hacerse para corregir semejante insensibilidad.

¿Vamos saliendo ya del precipicio? Desde luego que no. Mientras no haya una vacuna, dicen los expertos, no habrá forma de sacudirse el virus.

En consecuencia, habrá que seguir cuidándose, en el entendido de que, haciéndolo, cuidamos a la familia, sobre todo a las personas mayores y a los enfermos, y se reduce el trabajo a los hospitales, cuyo personal necesita ya descansar. n