Justicia postergada

Escrito por  Ago 26, 2020

La Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem) demandó al gobierno federal que para los 450 casos de detenidos y desaparecidos en Atoyac durante la década de los años 70 aplique los mismos protocolos de búsqueda e identificación que para los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Nada más justo.

Existe una abismal diferencia en la atención que se le da a uno y otro caso.

Si bien ninguno de los dos se ha resuelto, la atención y recursos destinados a los 43 son desproporcionados comparativamente con los asignados al asunto de los 450 desaparecidos durante la guerra sucia.

El problema de los detenidos y desaparecidos en el periodo de la guerrilla de Lucio Cabañas, en los años 70, lleva 50 años; el de los normalistas de Ayotzinapa, en 2014, está por cumplir seis.

Coincidencias: en los dos está involucrado el Ejército; en ambos hay evidente resistencia a dar con los responsables y castigarlos.

Respecto al primero, la mayor intervención del gobierno federal ha consistido en hacer excavaciones en un campo militar de Atoyac en busca de restos humanos, sin resultados.

Si hubiera voluntad para resolver el problema, ha sostenido Julio Mata Montiel, secretario de la Afadem, ya habrían obligado a comparecer a los militares involucrados en los hechos.

Obvio.

En cuanto a los 43, la Federación ha desplegado miles de soldados en supuestas búsquedas; Presidencia de la República ha recibido una y otra vez a los padres de los estudiantes e incluso ha creado una comisión de la verdad con participación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Ya hay elementos suficientes para conocer la verdad, ha afirmado la Federación, en tanto sobre los 450 no se vislumbra ni el menor indicio de que se vaya solucionar.

¿Diferencias?

A los 450 se les relaciona con la guerrilla, cuyo objetivo era cambiar el sistema de gobierno; los 43 eran adolescentes, estudiantes de una normal que se ha tenido como una escuela combativa.

Otra: familiares de los 450 concentran sus demandas en modo pacífico y ordenado; los normalistas salen a las calles, bloquean carreteras, desquician actividades de ciudades y alteran la operación de oficinas gubernamentales.

Los protocolos de búsqueda no coinciden, pero sí hay coincidencia en que en ninguno de los dos casos asoma el rostro de la justicia. n