Alarma

Escrito por  Sep 10, 2020

Si la tendencia que muestran los índices de la pandemia en Guerrero continúan a la alza, cabe la posibilidad de que las autoridades tomen la decisión de volver a cerrar los comercios y los establecimientos considerados no esenciales.

Varios de esos indicadores, los de más relevancia para este caso, así parecen anunciarlo: los contagios han ido en aumento día tras día desde que el semáforo epidemiológico pasó del naranja al amarillo, si bien en magnitudes ínfimas, y ayer informó el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, que también la hospitalización relacionada con el Covid-19 muestra “un discreto incremento” que ubicó ese índice en 29 por ciento, luego de estar en un cómodo 24 por ciento durante el mejor momento de la recuperación sanitaria.

Hay otros indicadores que no se han movido, como las defunciones, pero eso no significa que no lo harán en breve, si las actividades que están desarrollando los residentes y los visitantes no se ajustan a los protocolos de sanidad aplicables a este caso.

Al respecto, De la Peña Pintos también hizo público que varios centros nocturnos han permitido el acceso de clientes en proporción mayor a la autorizada, y el gobernador Héctor Astudillo ha sido insistente en llamar a los alcaldes del estado a hacer más por vigilar el cumplimiento de las normas de higiene por todos conocidas: el uso de cubrebocas y de gel sanitizante, así como el guardar la distancia de seguridad recomendada entre personas.

Es por eso –prosigue De la Peña– que el Departamento de Regulación Sanitaria de la Secretaría de Salud organiza grupos de inspección para Zihuatanejo, Acapulco y Chilpancingo con apoyo de la Guardia Nacional y las policías estatal y municipales, para verificar que los bares y los centros nocturnos cumplan los ordenamientos.

Todos estos indicios anuncian lo que parece inminente –si bien no inevitable–: que viene el semáforo naranja o, en el más extremo de los casos, el rojo, para evitar el agravamiento de la salud de la comunidad. n