Cuestionamiento y realidad

Escrito por  Sep 15, 2020

Podría considerarse inusual la respuesta crítica y de cuestionamiento que tuvieron regidores en torno al segundo informe de actividades de la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo.

Sabido es que al aproximarse la rendición de su informe, el presidente municipal en turno negocia con los regidores para que, por un lado, le aprueben el documento, y por otro, asistan a la lectura del mismo.

De esa manera, luego de recibir sus respectivas prebendas, los ediles acuden a la ceremonia y actúan muy portaditos.

Este domingo se rompió el esquema.

Incluso, hubo algunos que abandonaron el acto en rechazo a la gestión.

Fueron duros en sus expresiones.

En representación del PRD, el regidor Víctor Aguirre Alcaide manifestó que la actual administración municipal se caracteriza por la improvisación, la opacidad, la omisión y la falta de transparencia, y señaló que en Acapulco ni siquiera ha comenzado la transformación.

Y así por estilo.

Responden –los críticos– a intereses políticos, reviró la alcaldesa.

¿Es la gestión municipal como la califican los regidores?

¿El trasfondo de su actuación obedece a lo que asegura la primera autoridad municipal?

Difícil saber quién se acerca más a la verdad.

Queda claro, sí, que no hubo negociación entre las partes.

Al menos, ese fue el mensaje.

Por otro lado, tan difícil es obtener la certeza de lo que aseveran los ediles como lo que informó la alcaldesa.

¿Cómo saber si hay o no transparencia en el manejo de recursos?

¿Cómo verificar que efectivamente se construyeron 500 obras de infraestructura social, agua y saneamiento, infraestructura educativa y equipamiento urbano, y que llegaron a más de 400 localidades y colonias?

¿Cómo tener la seguridad de que, como acusó la regidora petista María Elbjorn Trani, “fueron 735 mil raciones alimenticias las que se entregaron en comedores comunitarios y no 3 millones?”.

Al margen de la guerrita entre bandos, que los bien intencionados podrían considerar un buen ejercicio democrático, que sí podría serlo, hay un termómetro que puede medir fielmente el informe: los niveles de calidad de vida de los acapulqueños.

Si ha mejorado la pavimentación de calles, el alumbrado público, la seguridad, el suministro de agua, sin meterse en otro tipo de mejoras, la gestión de la alcaldesa puede considerarse buena.

Por el contrario, si la actual administración no ha sido capaz de elevar la calidad de servicios públicos tan elementales, no tiene nada qué presumir. n