Rebeldía no prevista

Escrito por  Sep 17, 2020

Tras la actitud en apariencia despreocupada o desinformada de las personas que en estos días –pero también a lo largo de toda la contingencia– han sido obligadas a dispersarse por las autoridades cuando celebraban reuniones, en condiciones más que idóneas para la propagación de la infección del nuevo coronavirus, subyace una especie de rebeldía, que no es exclusiva de la idiosincrasia del mexicano, y que no previeron en un principio las autoridades a cargo del control de la pandemia en México.

A pesar de todas las advertencias, de toda la información que ha circulado sobre el tema, de las muertes y los contagios de los que todo mundo se ha enterado, la actitud de los pobladores de nuestro país sigue siendo de aparente despreocupación o de falta de información.

La noche del Grito de Independencia, al menos 10 establecimientos nocturnos ubicados en zonas turísticas de Acapulco tuvieron aglomeración de clientes; tres de ellos fueron cerrados por autoridades, que también obligaron a unas 500 personas a dispersarse. Y eso a pesar de que el semáforo epidemiológico retrocedió al naranja, que implica volver a sujetarse a restricciones en lo que respecta a la operación de establecimientos en los que se reúne la gente.

Ese ingrediente no lo tuvo en cuenta el gobierno federal cuando diseñó su estrategia para hacer frente a la invasión del virus: la rebeldía, el hecho de que muchos ciudadanos harían caso omiso a los llamados o incluso a las súplicas de las autoridades, y no sólo se expondrían al contagio, sino que se convertirían ellos mismos en vehículos de contagio.

Así, desde hace varios días México rebasó el escenario “catastrófico” descrito por el subsecretario López-Gatell hace cinco o seis meses, el de los 60 mil decesos por el Covid-19, y ayer llegaba a los 72 mil muertos.

Ahora, con la experiencia acumulada en estos meses en que ha sido necesario que militares, guardias nacionales y policías conminaran o hasta obligaran a muchas personas a dispersarse, tal vez no sea demasiado tarde como para incluir esta táctica en la estrategia oficial. Tal vez aún puede ralentizarse el contagio. n