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Complicado 2021

Escrito por  Oct 15, 2020

Bien mirado, el informe del quinto año de gobierno que presentó este martes el titular del Poder Ejecutivo local, Héctor Astudillo Flores, resulta estremecedor por cuanto hace a las cifras del demoledor impacto de la contingencia sanitaria derivada de la proliferación del nuevo coronavirus humano en el territorio de Guerrero, números que sustentan su previsión de que el próximo año será “históricamente complicado” para todos, no sólo para la administración pública estatal.

Es que si los establecimientos del sector terciario de la economía –que es el que proporciona el grueso de los ingresos fiscales de la entidad– cierran de manera masiva, una de sus consecuencias es la caída en los ingresos tributarios del gobierno, pues a menos actividad económica, menos pago de impuestos.

Y con menos dinero en sus arcas, el gobierno debe hacer frente a la emergencia sanitaria y sus complicaciones, lo cual ya le obligó este año a reorganizar su presupuesto mientras trataba de no quitar demasiados fondos a los sectores esenciales de la administración.

También con menos recursos deberá transitar el próximo año, porque la economía estará demasiado lastimada como para generar suficientes ingresos fiscales.

La situación no debería ser tan complicada, pero lo es. Y aunque el verbo “hubiera” suele no ser de utilidad cuando la situación no tiene remedio, aquí sí cabe acotar que si el gobierno federal hubiera hecho con diligencia su parte, otra suerte cantara no sólo a los guerrerenses, sino a todo el país.

Su estrategia nunca fue retrasar lo más posible la entrada masiva del coronavirus a territorio nacional, mientras la investigación médica en el resto del mundo proporcionaba nuevas herramientas para hacerle frente. Más bien, su decisión fue entregarse resignado a lo que el destino deparara; desechar a priori posibles soluciones; dejar, pues, que la pandemia siguiera su curso para anteponerle remedios cuando el mal estuviera ya hecho.

En suma, desoyó el sabio consejo popular: es mejor prevenir que remediar. Y aquí está Guerrero, entre el semáforo rojo y el naranja, ideando cómo hacer para que el próximo año el presupuesto alcance para lo elemental. n