Pobre defensa

Escrito por  Ago 28, 2017

Ninguna duda cabe de que, si los problemas se resolvieran con discursos y pronunciamientos, Guerrero sería un paraíso y los guerrerenses estarían convertidos en los seres más dichosos del universo.

No hay situación conflictiva alguna que el mundo oficial no enfrente de manera puntual y enérgica, descalificando y arremetiendo, que no corrigendo los entuertos. La más reciente ha sido la ratificación de la declaración de alerta del gobierno estadounidense advirtiendo al personal oficial no visitar Guerrero a raíz de la violencia, la cual se estrelló contra el desdén y el desafío del gobierno.

“Si no quieren venir que no vengan”, fue la voz estridente que se dejó escuchar para luego rectificar que se refería solamente a los funcionarios norteamericanos y que los ciudadanos del país vecino son bienvenidos.

No reparan, pues, en que no se trata nada más de los colaboradores del presidente Donald Trump, sino que la advertencia sobre la violencia y la inseguridad tiene influencia también sobre los familiares, amigos de éstos y en general de los norteamericanos, muchos de los cuales, sin ser servidores públicos, familiares o amigos, tomarán la decisión de no venir, si es que en algún momento pensaron hacerlo, sabedores de que, si su gobierno lanza la alerta, es por algo muy serio.

La Secretaría de Turismo (Sectur) estatal, en su aportación, salió al frente con una defensa poco sesuda. Espetó que los problemas de inseguridad no se niegan, pero que “las autoridades trabajan diariamente en enfrentar los niveles de violencia con la intención de contrarrestarlos”, como si la solución de los problemas, habría que agregar, dependieran de las buenas intenciones en vez de los resultados.

 En relación con la publicación del diario estadounidense The Washington Post, que calificó al puerto de Acapulco como la capital mexicana del homicidio, el secretario de Turismo indicó que la inseguridad es un problema que se presenta en diversas urbes de mundo, dando a entender que no hay razón para que los norteamericanos peguen de gritos, puesto que en todos lados del orbe matan gente.

Volvió a resbalar: “la administración estatal trabaja en planes, proyectos y campañas con el objetivo de posicionar los destinos turísticos de la entidad”, abundó, pero nunca citó en que consisten esos planes, proyectos y campañas ni dónde se llevarán a cabo.

Luego pues, la defensa de Guerrero se hace de manera emocional o con “reflexiones” de escasa inteligencia, que proyectan a Guerrero como un estado bravucón y sin prendas para convencer a los extranjeros de que es una entidad confiable y amistosa. n