Victimización de Capama

Escrito por  Nov 02, 2020

Resulta dramático el llamado que el director general de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), José Ramón Aysa Neme, hace a los usuarios en el sentido de que paguen puntualmente sus recibos ante el problema financiero que atraviesa la paramunicipal.

No menos dramática resulta la escasez de agua que priva en los hogares acapulqueños, muchos de los cuales, como los ubicados en colonias suburbanas, atraviesan la más severa ausencia del servicio en los últimos años.

La deficiencia se refleja en las protestas que día a día realizan habitantes de diferentes zonas de la ciudad, denunciando la falta de líquido durante días, semanas y hasta meses.

Si bien es cierto que la falta de suministro se había presentado anteriormente, actualmente se ha recrudecido.

El director general de Capama atribuye la irregularidad a que la tubería es obsoleta, en tanto la alcaldesa, Adela Román Ocampo, una y otra vez, con meses de separación, la ha adjudicado a que los valvuleros distribuyen el agua según sus intereses personales.

Está claro que la Comisión carece de capacidad económica para cambiar la tubería, como claro está que tampoco tiene capacidad para controlar a su propio personal, que, de acuerdo con la versión presidencial, surte agua a quien le paga; es decir que los valvuleros, a ciencia y paciencia de los responsables de Capama, operan impunemente como mejor les conviene.

¿Y qué pasó con las mafias que –también según denuncia presidencial– operaban al interior de la empresa al principio de la actual administración?

No han informado si acabaron con ellas, lo que podría interpretarse como que nada han hecho al respecto.

Una y otra vez han manejado la información de que la Federación rescatará a la paramunicipal.

¿Cuándo ocurrirá?

¿O siempre no?

El 3 de marzo, siendo director Leonel Galindo González, habló de que estaban realizando una campaña de ir a cobrar el servicio a edificios y negocios del puerto, así como clausurar tomas clandestinas de establecimientos que hacen huachicol de agua.

¿Y los resultados?

El 8 de diciembre pasado, el ayuntamiento informó que había empresas e instituciones públicas que no han pagado el servicio de agua potable hasta en 10, 15 años y que incluso “hay gente que nunca ha pagado”.

¿Ya pagaron?

Aseguró contar con toda la relación de particulares, de empresas e incluso de instituciones públicas que no están pagando lo que tienen que pagar a la Capama y advirtió que “vamos a estar actuando jurídicamente“.

¿Ya actuaron?

¿Con qué resultados?

El ruido que se emite sobre Capama aturde, sobre todo por sus incongruencias; sus responsables, anuncian, ofrecen, se quejan, amenazan y se victimizan, pero no trabajan para evitar fugas de recursos, ni para recuperar el dinero perdido.

Ah, pero eso sí, recurren a los usuarios cautivos para que sean estos los que aporten su dinero sin recibir un servicio regular.

¡Vaya drama! n