Encrucijada

Escrito por  Nov 04, 2020

¿Qué podrían preferir los guerrerenses? ¿Medidas más severas para frenar la pandemia o pasar una temporada invernal en crisis?

Nadie, en su sano juicio, querría pasar Navidad y Año Nuevo, ni partir la rosca, estando en jaque por el Covid-19.

Seguramente querrán disfrutar los festejos en casa, conviviendo con la familia –así tengan que sujetarse a protocolos más rigurosos que los actuales–, que pasar esos momentos en el hospital o en el cementerio o padeciendo el dolor de la pérdida de algún ser querido.

Lógico.

En consecuencia, es de preverse las respuestas que habrá en la encuesta que ha anunciado el gobierno del estado.

Se desconoce qué medidas propondrá la administración estatal, pero por adelantado ya la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, se ha manifestado a favor del cierre de las playas, en tanto empresarios taxqueños han respaldado desde ahora controles sanitarios más enérgicos.

¿Qué otro tipo de medidas se podrían aplicar y que acarrearían un alud de críticas al gobierno estatal, como prevé el gobernador Héctor Astudillo Flores?

¿Obligar a la gente a usar cubreboca, por ejemplo?

Impedir con más energía mediante la fuerza policiaca-militar las concentraciones?

Si las autoridades municipales y los sectores apoyan las medidas, como seguramente ocurrirá, la autoridad se habrá sacudido con la amenaza que sobre ella tiene la Comisión de los Derechos Humanos del estado, que una y otra vez le ha advertido que imponer reglas como esas constituirían violaciones a la ley.

De ahí que la salida del gobernador resulta ingeniosa e inteligente, pues estaría procediendo como la gente lo pidió, si bien la jugada no deja de ser un penalti en terreno fangoso.

Que los encuestados autoricen el empleo de más rigor, es muy probable, pero no un hecho consumado.

Pero ¿qué sucederá si lo rechazan?

¿Qué harán las autoridades si la gente prefiere pasar la temporada en crisis, yendo de aquí para allá sin control alguno, repartiendo abrazos y besos a diestra y siniestra, sin cubrebocas y, desde luego, desdeñando la sana distancia?

Sería el caos lo que sobrevendría.

Y entonces ¿se cruzaría de brazos el gobierno, esperando la multiplicación de contagios, la saturación de hospitales y panteones?

¿De qué cara caerá la moneda? n