Ilegalidad tolerada

Escrito por  Nov 06, 2020

El alcalde de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán, no está descubriendo nada al declarar que las policías comunitarias son ilegales.

Desde su expansión, el gobierno hizo público su reconocimiento sólo a la policía comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (Crac), por ser la única que se apega a los sistemas normativos de las comunidades y pueblos indígenas.

Ninguna otra tiene reconocimiento oficial; el mismo gobierno estatal le ha negado validez y ha reconocido en más de una ocasión que algunas de ellas se alinean con grupos delincuenciales.

A pesar de la ilegalidad de estos cuerpos policiacos, el edil capitalino expresa que mientras el pueblo las respalde se tiene que valorar la situación.

¿El pueblo las respalda?

No pocas han sido las comunidades –Petaquillas entre ellas– en que estos grupos armados han sido factor de división entre la población y han convertido a los pueblos en escenarios de enfrentamientos a balazos al pelear el control del territorio.

Viene al caso lo anterior por lo ocurrido la noche de este martes, cuando la Policía Comunitaria de Petaquillas persiguió y disparó al secretario de Seguridad Pública de Oaxaca, Ernesto Salcedo Rosales, y a sus acompañantes.

Sólo cuando ocurren sucesos de esta naturaleza la autoridad vuelve los ojos a estos grupos y recuerda que actúan al margen de la ley.

Sólo entonces.

Esta vez se trata de un alto funcionario de otra entidad.

De inmediato, el gobernador Héctor Astudillo Flores pidió a la autónoma Fiscalía General del Estado “actuar con celeridad” para detener a los infractores.

Los ayuntamientos no pueden meter al orden a las policías comunitarias, que suman decenas en la entidad; tampoco el gobierno del estado, en tanto la Federación, ha llegado a decir que algunos operan al mando de grupos delicitivos, pero aun así se ha hecho la omisión. El gobierno no reacciona y las policías comunitarias acumulan poder. n