Inconformidad

Escrito por  Nov 19, 2020

Las muestras de inconformidad ayer en el partido Morena en relación con la alianza electoral –primero registrada ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y luego aprobada por el Consejo Nacional morenista– con el Partido Verde Ecologista de México no sólo revelan la pujante energía y la proclividad a la rebeldía que anida en el aún joven instituto político, sino que equipara sus condiciones con el bloque partidista que habrá de enfrentar en la contienda electoral que viene, al menos en lo que respecta a la gubernatura: el constituido por el PRI y el PRD.

El consejero nacional de Morena en Guerrero y coordinador de los Servicios Públicos municipales de Acapulco, Juan Carlos Manrique García, y el diputado federal Rubén Cayetano García no se limitaron a asegurar que muchos militantes y cuadros dirigentes de su partido están inconformes con esa alianza, sino que en los hechos llamaron a la rebelión contra ella.

Es comprensible su rechazo, pues desde su nacimiento el PVEM no ha tenido reparo alguno en aliarse con el instituto político con más posibilidades de ganar las elecciones, sin hacer consideración alguna relacionada con su plataforma electoral, ni con su fama pública, ni con su ideología. La suya ha sido una búsqueda acomodaticia del poder por el poder en su más cruda expresión, cuyo fin evidente es el de medrar con él. Ya estuvo aliado con el PRI y con el PAN en elecciones presidenciales, y ahora lo está con Morena. Es, por decirlo en palabras amables, el aliado más incómodo.

En la dupla adversaria, la que forman el PRI y el PRD, sucede algo similar, si bien con algo más de discreción. Grupos de militantes del sol azteca se han manifestado indignados ante la suma de fuerzas electorales con el tricolor, cuyo autoritarismo y cuya simulación cuando estaba fundido al gobierno forzaron a todas las disidencias de izquierda a hacer a un lado sus diferencias y privilegiar sus coincidencias a fin de constituir un gran partido capaz de dar la batalla al sistema. Eran, por supuesto, otros tiempos. Si unos y otros inconformes logran echar abajo sus respectivas alianzas, es algo que aún está por verse, si bien se ve difícil que lo consigan.