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Ni todos coludos ni todos rabones

Escrito por  Dic 18, 2020

Entre todas las repercusiones negativas derivadas del Covit-19 surgen noticias esperanzadoras.

Alejandro Domínguez Aveleyra, presidente de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco (Aheta), aseguró que Acapulco cuenta con 48 por ciento de habitaciones reservadas para los últimos días de 2020, a pesar de la cancelación de la gala de pirotecnia, hecho que, dijo, no afectará la llegada de visitantes.

Sostuvo que la hotelería formal se sujeta rigurosamente a las normas sanitarias, lo que no ocurre, acusó, con la oferta extrahotelera.

Las declaraciones del hotelero levantan el ánimo; no obstante, mueven a la vez a algunas reflexiones.

Cuando Acapulco dependía básicamente del turismo extranjero –tiempos aquellos en que se despreciaba al nacional– los hoteleros sostuvieron siempre que los paisanos no solían hacer reservaciones; llegaban como querían y podían, a lo que resultara.

¿Está hablando Domínguez Aveleyra de que los turistas locales –pilar ahora de la economía porteña– cambiaron ya de mentalidad?

¿Se volvieron organizados?

Otro punto: ¿de veras los hoteleros son muy respetuosos de los protocolos sanitarios contra el virus?

Habrá que recordar que Turismo municipal reconoció que algunos hoteles rebasan el tope autorizado.

Lo curioso aquí es que, sin bien la dependencia afirmó que ya se les había amonestado, nunca proporcionaron los nombres de los infractores, contrario a lo que hacen siempre con los centros nocturnos que se saltan las reglas, a los que exhiben sin consideración públicamente, filtrando incluso fotografías de las clausuras.

¿Por qué el trato diferencial?

De ahí que resulta justo el reclamo de la Cámara Nacional de Comercio en cuanto a exigir a la autoridad acciones parejas contra las empresas y no echen toda la carga a restaurantes y bares.

En cuanto a la gala de pirotecnia, varios han sido los años en que se lleva a cabo; esa noche en la franja de arena prácticamente no cabe un alfiler; la Costera se paraliza porque se convierte en estacionamiento de los asistentes. Sin embargo, el gobierno, muy proclive a exaltar sus supuestos logros, nunca ha presentado un estudio en el que se asiente que determinado porcentaje de paseantes vino por el evento.

Luego, entonces, ¿por qué habría de afectar la cancelación?

Los hoteleros de Pie de la Cuesta lo confirman: con gala o sin gala, los turistas vienen, dicen.

Para terminar, la autoridad hace mucho hincapié en la hotelería formal, pero pasa por alto la informal, que a decir no de pocos, en ocasiones de fin de año y Semana Santa, la utilizan más los visitantes que los hoteles legalmente establecidos.

Y si las hospederías formales administran el número de huéspedes por habitación, en la extrahotelería entran por montón.

¿Podría hablarse, entonces, de piso parejo? n