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Discreta eficacia

Escrito por  Dic 24, 2020

Si se mira con detenimiento la actuación –en general discreta, pero eficiente– de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, puede el observador hacer una estimación de la magnitud del abismo que hay entre su desempeño ante el más apremiante de los problemas nacionales, la pandemia, y lo que ha hecho al respecto el funcionario del más alto nivel federal a cargo del asunto, el subsecretario Hugo López-Gatell.

La jefa del gobierno capitalino decretó este martes la condonación del Impuesto Sobre Nómina a las empresas establecidas en el Centro Histórico y la creación de un fondo de 500 millones de pesos para otorgar créditos a pequeños negocios de la ciudad. También tomó otras decisiones que implican desembolsos millonarios para apoyar a empleados del sector restaurantero –uno de los más golpeados por la crisis derivada del encierro obligado por el virus– y a 250 mil alumnos de educación básica.

Pero es con los primeros dos de esos decretos que la jefa de Gobierno marca su distancia de las medidas tomadas por el gobierno federal, del que sería impensable, como están las cosas, esperar al menos una baja impositiva y créditos de montos útiles para los comercios y, en general, para la iniciativa privada.

No es la primera vez que la también académica se distancia, sin aspavientos ni discursos, de las decisiones tomadas por López-Gatell.

Al principio de la crisis sanitaria, el subsecretario sorprendió al mundo con una declaración por lo menos arriesgada: dijo que las pruebas para detección del virus eran una pérdida de dinero porque no servían para nada. Pero desde hace algunas semanas el gobierno de la Ciudad de México está aplicando cientos de pruebas rápidas cada día, que cumplen su función de detectar a personas infectadas, aún si ellas no lo saben, lo cual permite tomar las medidas pertinentes de aislamiento y, en su caso, de tratamiento.

Cuando López-Gatell declaró que la mascarilla cubreboca no tenía utilidad alguna y que sólo sería un gasto innecesario, ella se mostró en público usando ese dispositivo sanitario. Sin embargo, ella ahora tiene que lidiar con otro problema: según The New York Times, su ciudad debió ser declarada en semáforo rojo por lo menos dos semanas antes, pero no fue así porque López-Gatell falseó los datos para que la situación no pareciera tan grave. n