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A tomar nota del ejemplo

Escrito por  Dic 29, 2020

El gobierno y los habitantes de Guerrero, en particular los de la zona Norte, están demostrando que con la suficiente determinación y con algo de disciplina es posible disminuir los contagios del virus Covid-19 hasta el punto de estabilizar la velocidad de propagación del microorganismo.

De paso, están demostrando que la fórmula enarbolada hasta ahora por el gobierno federal, de dejar las precauciones contra la pandemia a la decisión de cada ciudadano, no funciona, sino que debe haber una decidida intervención de las autoridades, con todas sus herramientas legales, y un bombardeo constante de mensajes por todos los medios posibles dirigidos a la población, para ver resultados positivos.

En la zona Norte, los alcaldes pusieron manos a la obra ellos mismos; no se conformaron con que lo hicieran los responsables de la salud de sus municipios. Marcos Efrén Parra Gómez, en Taxco; Antonio Jaimes Herrera, en Iguala, y Naucelia Castillo Bautista, en Ixcateopan, son algunos de ellos, respaldados por el gobierno estatal con mensajes diarios, tanto en el reporte consuetudinario de la situación de la pandemia en el estado, como con avisos en todos los medios de comunicación disponibles.

El resultado de esta operación conjunta es que los contagios en esa región se han estabilizado. La Jornada Guerrero publica hoy que en Iguala, del máximo de 198 infectados detectados en los pasados 14 días, la cifra cayó ayer a 93, y que en Taxco, de 61, disminuyó a 48.

Ixcateopan, donde la alcaldesa tomó ayer la decisión de cerrar la cabecera entre 6 de la tarde y 6 de la mañana, se mantiene como el municipio con el menor número de contagios, con seis casos y una defunción. La medida, en esa circunstancia, podría parecer excesiva e innecesaria, pero son actos de autoridad de esta dimensión los que han frenado la propagación del virus.

En Acapulco, por ejemplo, ya suman 163 los establecimientos clausurados por desacatar las disposiciones sanitarias. Y no son gestos precisamente amables los que emplea la autoridad para aplicar esa sanción, sino lo contrario: los inspectores, acompañados de policías, militares y guardias nacionales, irrumpen en el local en cuestión y mandan parar la fiesta o la actividad de que se trate. Nada de andar con blandenguerías; se aplica el reglamento y punto.

Así es como se hace frente a un virus hipercontagioso que llegó para trastocar la vida, la convivencia y la economía del país. Hoy Acapulco está en semáforo epidemiológico amarillo, después de haber estado en naranja, lo cual le permite reactivar su economía, para bien de sus habitantes.

El gobierno federal debería tomar nota. n