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El principio del fin

Escrito por  Dic 30, 2020

Hasta este lunes no había fecha para la vacunación de los trabajadores de la salud que están en la primera línea de combate al Covid-19. Pero es de esperar que ello ocurra en breve, pues el gobierno de México, como todos los gobiernos del mundo, tomó la decisión de inmunizarlos primero a ellos, porque son el activo más valioso del país para hacer frente a la pandemia.

Sin embargo, el hecho de que sean inoculados con alguna fórmula que estimule la producción de anticuerpos y otros elementos que permitan al organismo humano vencer por sí mismo al virus, no les dará, ni a ellos ni a nadie más, durante varios meses aún, licencia para renunciar a los cuidados extremos que deben observar en su trabajo y en el resto de sus actividades para no contagiarse ni contagiar a los demás.

Del tema se ocupó este lunes el secretario de Salud del estado, Carlos de la Peña Pintos. Como lo hizo Winston Churchill cuando la Alemania nazi comenzó las hostilidades contra Inglaterra, el funcionario estatal habló directo y sin rodeos al referirse al tema. Dijo que los trabajadores del sector “aún vacunados deben respetar los protocolos porque la contingencia va para largo”.

Médico experimentado, especialista en la materia, De la Peña Pintos sabe de lo que habla: la inmunización empezará a rendir frutos claros desde un punto de vista estadístico cuando la vacunación se haya extendido a la mayoría de los habitantes en la mayoría de los países. Y para eso faltan meses, si no es que años.

El gobierno de México, de entrada, calcula que la vacunación de la población tomará todo el próximo año y que se extenderá al primer trimestre de 2022, pues inmunizar a 120 millones de personas no es tarea menor.

Ahora bien, hay que recordar que el mundo está habitado por casi 8 mil millones de personas. El esfuerzo organizativo ha de ser titánico para vacunarlas, si no a todas, a la gran mayoría.

El primer ministro inglés dijo la verdad cuando ofreció a sus ciudadanos lo único que les podía ofrecer en ese momento histórico: sangre, sudor y lágrimas.

Guardadas las proporciones, algo parecido es lo que podemos esperar todos aún: muchos contagios y muchos decesos, además del quiebre de más empresas y la pérdida de más empleos. Pero, como dijo el canciller Marcelo Ebrard, con la llegada de los primeros lotes de la vacuna, ya ha comenzado el fin de la pandemia. n