Nadie aprende

Escrito por  Ene 20, 2021

Para nada sorprende el repunte del Covid-19.

Ya las autoridades habían previsto que, a la afluencia de visitantes en las fiestas decembrinas, sobrevendría una nueva oleada de casos: más contagios, más hospitalizaciones, más muertes.

Mediante el movimiento en el semáforo epidemiológico en la víspera de la temporada decembrina, el gobierno privilegió el aspecto económico con miras a aliviar un poco la vapuleada economía; fue así que declaró el color amarillo para, terminado el mes, retornar al naranja.

Comienza ahora la repercusión de los descuidos.

A la elevación de contagios seguirá el alza en las hospitalizaciones y luego en la cifra de defunciones.

La hora temida ha llegado.

Adultos mayores son los que pagan “los platos rotos”, advierte Carlos de la Peña Pintos, secretario de Salud.

Pese a lo previsto, preocupa la información vertida por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud (Ssa), Hugo López-Gatell Ramírez, en el sentido de que en Guerrero se comienza a registrar un aumento acelerado en el número de casos de Covid-19.

El gobernador Héctor Astudillo Flores adelantó que ante el rebrote de contagios en el estado, nuevamente se reconvertirán hospitales, mientras empresas de Chilpancingo dedicadas a la venta de oxígeno reportan problemas de desabasto, al igual que en Iguala, Taxco y Tierra Caliente.

La situación, no obstante, no contiene la suficiente motivación para que buena parte de la población se ajuste a los protocolos sanitarios, ni para que las autoridades hagan lo suficiente, particularmente en materia de transporte y sitios de concentración como los mercados públicos, lo cual no impide para proceder con todo rigor contra negocios como bares y restaurantes.

Lejos de meter al orden a transportistas, los gobiernos optan por la espectacularidad antes que por la eficacia.

Comisionan a empleados para que, en vistosos operativos, saniticen unidades en vez de obligar a los concesionarios a que se apeguen a la norma sanitaria.

En el caso del Covid, se ha caído exactamente en la misma estrategia que cayeron en el de la violencia: anunciar reforzamiento de medidas en las zonas más afectadas, sin crear nuevas que arrojen resultados positivos.

Y así se la llevan.

Culpar a la población de los repuntes es su justificación más socorrida. n