Turismo: ayuda y atraso

Escrito por  Feb 09, 2021

La pandemia le cambió bruscamente el escenario al gobierno en materia turística.

Cuando la violencia azotaba con todo rigor a la entidad, para atraer al turismo el gobierno se sostenía en forma vehemente del argumento de que los hechos sangrientos no alcanzaban al visitante.

Si bien una que otra vez ocurrieron sucesos violentos en la zona de playa, no fueron lo suficientemente fuertes como para arrebatarle la bandera a las autoridades.

Hoy en día, con el acoso del virus, no puede recurrir al mismo procedimiento; la violencia no ahuyentaba al paseante; el Covid, parece que tampoco, pero sí las medidas sanitarias aplicadas para reducir los contagios.

Se ignora qué tantos contagios pueda haber entre los visitantes, porque, si enferman, caen en sus destinos, no aquí; no obstante, los contagios atribuidos a ellos aquí elevan la ocupación de camas hospitalarias y las defunciones.

Por tanto, por un lado, la derrama económica que dejan vacacionistas se ve descompensada por lo que gasta el gobierno en la atención médica a los enfermos.

Pero no a todos les viene mal la permanencia de la pandemia, pues algunos funcionarios la han aprovechado para fortalecer su política de no hacer nada.

¿Qué pueden hacer las secretarías y direcciones de turismo para atraer más paseantes si el aumento de la afluencia genera más contagios y, en consecuencia, más problemas?

Sectur estatal y las secretarías y direcciones municipales de Turismo, así como el Fideicomiso para la promoción Turística de Acapulco (Fidetur) deberían regresar a las arcas correspondientes los presupuestos que para promocionar sus destinos dispusieron en 2020.

¿Qué promoción hicieron si estuvieron cerradas las playas?

Y para este año, informó el diputado Zeferino Gómez Valdovinos, el Congreso local destinó “una cantidad considerable para la promoción de todos y cada uno de los atractivos turísticos de la entidad, tanto a nivel nacional como internacional”.

¿Y en qué? ¿Dónde? Y ¿cómo lo van a gastar?

Ya estamos en febrero, y no han mencionado nada de tener un programa de promoción.

¿Y si se animan a dejar la hamaca, qué le dirían a los turistas potenciales para que vengan?

¿Les garantizarán que no los puede atacar el virus?

Y si vienen, nos dejarán dinero, pero también contagios.

¿Será más grande el beneficio que el perjuicio o a la inversa?

¡Quién sabe!

Lo que con toda certeza se sabe es que los funcionarios cuya responsabilidad es atraer turistas se la seguirán llevando de pechito, gastando, descansando y sin tener que rendir cuentas. n