No llega la calma

Escrito por  Feb 16, 2021

La llegada de vacunas, así sean 25 mil dosis, constituye una bocanada de aire fresco para la entidad y sus gobernantes.

Ayer lunes comenzaron a aplicarse en zonas pobres del estado: Coahuayutla, municipio de la Costa Grande; Tlalchapa y Zirándaro, en Tierra Caliente, y Tlapa, Tlacoapa, Huamuxtitlán y Xochihuehuetlán, en La Montaña.

La cantidad de dosis es como ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Reanudar la vacunación entre el personal médico que faltaba y los primeros adultos mayores proporciona un respiro; el gobierno lo maneja como una mejora importante –y lo es–, pero comparativamente con la población con que cuenta Guerrero –3 millones 500 mil habitantes–, 25 mil no significa prácticamente nada.

Si hubiera que echarle lápiz se caería en la cuenta de que, a esta velocidad, se necesitaría mucho más de un año para aplicar una sola dosis a toda la población.

Entonces, tiene razón el gobernador Héctor Astudillo Flores y el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, cuando advierten que no es momento de ceder en la aplicación de las medidas sanitarias; expertos indican que aun habiendo sido vacunados todos, el virus no desaparecerá.

La situación sigue siendo compleja y el horizonte no se vislumbra nada tanquilizador aun habiendo comenzado la vacunación, porque a la vuelta de la esquina asoma ya el rostro la temporada de Semana Santa, del domingo 28 de marzo al sábado 3 de abril.

Habrá más turistas. Más derrama económica. Más empleos, pero también más contagios.

Pareciera que lo que ocurrió en diciembre está a punto de repetirse ahora con la Semana Mayor.

La autoridad maneja que 15 días más Guerrero estará en semáforo rojo; no sería de extrañar que se quiera alcanzar el color naranja para, transcurrida la Semana Santa, volver al rojo por el crecimiento de contagios.

Ojalá que no sea así.

Ya sólo Guerrero y Guanajuato están en rojo en el país.

Y es necesario ya que llegue el naranja para luego pasar al amarillo y al verde.

La economía, el confinamiento y la salud no aguantan más.

Si 2020 es conocido como el año perdido, es de esperarse que 2021 sea el de recuperación.

Urge ya. n