Acabús, fuente de contagio

Escrito por  Feb 17, 2021

La declaración del director general de la Comisión de Transporte y Vialidad del estado, Miguel Ángel Piña Garibay, en cuanto a que el sistema de transporte Acabús opera con 35 por ciento de sus camiones, no podría reflejar de modo más transparente la razón por la que la empresa respeta sólo a medias los protocolos sanitarios.

De paso eso lleva a pensar que tal vez por esa misma razón, la Comisión de Transporte no se atreve a obligar a los transportistas a respetar las medidas sanitarias.

¿Cómo van a pedir a los concesionarios que se apeguen a las normas determinadas por la Secretaría de Salud si la empresa de traslado de pasajeros administrada por el gobierno no lo hace?

En el papel, de acuerdo con el Diario Oficial del gobierno estatal, el transporte público debe operar con un aforo de 30 por ciento; no obstante, los vehículos del Acabús, al igual que los taxis colectivos, recorren repletos sus rutas en ciertas horas del día.

Piña Garibay informó que de 143 unidades que tenía originalmente el sistema de transporte oficial, ahora solamente circulan unas 70, entre alimentadoras y troncales, mientras que unas 50 permanecen en el taller.

A 11 meses de que comenzó la pandemia, el servicio sigue igual o cada vez peor, porque poco a poco las unidades van quedando en el taller.

Por tanto, en vez de reducir la frecuencia de paso de las unidades a efecto de que no se saturen, lo amplían más.

Si antes –al menos eso decía la empresa– pasaban los camiones cada 10 minutos, ahora cuando menos duran 15.

Nadie, eso sí, viaja sin cubreboca en el Acabús. Pero va restregándose un pasajero con otro porque la unidad va al tope.

¿El gel antibacterial? Es asunto del pasado. Al menos en algunas estaciones, como en la terminal de Playa Seca.

Ni siquiera de refilón, el funcionario del gobierno del estado dejó entrever que haya un plan para sacar del taller todas esas unidades, y por tanto, tampoco hay el propósito de que las medidas sanitarias se respeten a cabalidad.

¡Ah! Pero eso sí: los necios, los escépticos, los renuentes, los que se niegan a usar cubreboca y se resisten a quedarse en casa en espera de que ahí les lleven los alimentos, son los culpables de la expansión del coronavirus.

Desde un principio se dijo que el transporte es una de las fuentes más severas de contaminación –la otra son los hospitales–, pero ni siquiera por eso han intentado que la empresa que mueve prácticamente a todos los acapulqueños haga su trabajo.

Entonces, ¿tenían razón aquellos permisionarios de las tradicionales líneas camioneras que en principio vaticinaban que el Acabús sería un fracaso?

¿Cuánto tiempo falta para que todas las unidades vayan a parar al taller y ahí se jubilen, en tanto los porteños se quedan esperando su camión en las estaciones?

¿Dónde está la eficiencia que tanto pregonan? n