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La ilegalidad a cuestas

Escrito por  Mar 03, 2021

No pocos sectores de la población se muestran hartos de las frecuentes protestas que realizan los maestros y, en parte, con mucha razón, porque con sus actos, entre ellos los bloqueos viales, desequilibran las actividades cotidianas.

En ese aspecto, la gente está en su derecho de exigir que se haga efectivo el libre tránsito, además de que, si las autoridades algo les adeudan, nada tiene que ver ella con los incumplimientos.

Que los docentes exijan el respecto a sus derechos, es correcto, justo y necesario, pero no mediante procedimientos que constituyen actos violatorios a la ley y perjudiciales para sus congéneres, que ninguna culpa tienen.

Resulta incongruente, pues, que los formadores de futuros profesionistas demanden legalidad violando la ley.

Pero por otro lado, es ilegal, injusto y repudiable, que el gobierno, concretamente la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), les quite el pago salarial y el de prestaciones.

No se vale.

No puede aducir insuficiencia de recursos, cuando más podrá argumentar deficiente administración, que no es problema de sus trabajadores, como lo exhibe el trabajo de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) del cual ya hemos hecho referencia en este espacio, en el que la dependencia la acusa, por ejemplo, de pagar salarios a difuntos.

Ayer, para no salirse del guión cotidiano, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (Ceteg), protestaron en las oficinas de Administración y Finanzas de la SEG, para demandar el pago retroactivo a 500 compañeros.

La Secretaría no paga a quien debe, pero maniobra para aprovechar sus recursos de manera que le convenga, con la complicidad de la Contraloría del gobierno del estado, cuya existencia pasa inadvertida, y tiene que ser la ASF la que venga a descubrir la cloaca.

No se vale, pues, que los docentes golpeen a la población, ni a sus alumnos con sus protestas cuando las desplazan a las calles, como tampoco se vale que la administración estatal no respete los derechos de sus trabajadores y no les entregue el dinero que les corresponde.

Eso no es justicia.

Ni legalidad.

Ni democracia. n